Albert Jacquard (1925-2013), in memoriam
Nos ha dejado Albert Jacquard, escritor, ensayista, profesor, filósofo, biólogo y genetista francés, activo militante ciudadano en múltiples causas, gran científico e incansable divulgador (autor de una treintena de libros), murió el pasado viernes 13 de septiembre en su domicilio de París a los 87 años.
Científico de alto nivel, realizó una
importante tarea no solo como divulgador científico sino que se comprometió en la tarea de poner en evidencia falsas creencias que a veces sustentan en
imposturas pseudocientíficas que intentan “demostrar” una supuesta superioridad
natural de algunos pueblos sobre otros; también llevó adelante una intensa
actividad para preservar la vida en el
planeta, y llamar la atención sobre las consecuencias que se derivan del sistema económico capitalista de cara al desigual reparto de los recursos naturales entre todos los seres humanos. Defensor de un “decrecimiento optimista” que
dignifique la “humanidad de los hombres”, fue consciente de que “La verdad no se posee, solo se busca”. (Pequeña
filosofía para los no filósofos, 1997).
Os dejo algunas frases para pensar que se
le atribuyen:
“Ser miembro pleno de la
especie humana no puede reducirse a ser sólo un consumidor, sino que consiste
en ser depositario del tesoro de preguntas y respuestas acumulado
progresivamente por quienes nos precedieron”.
“La educación es como un
arte, es una creación perpetua progresando siempre. (...) El sistema educativo
se puede definir como el lugar donde se enseña y donde se practica el arte del
juego”.
“La educación consiste
en tomar a un niño de la mano para sacarlo de sí mismo y abrirle los ojos a que
todo ser humano es algo excepcional, darle las claves de las ciencias y hacer
de él alguien exigente para sí mismo y los demás”.
“La tolerancia es una
actitud ambigua. Tolerar es juzgar y considerarse muy bueno por aceptar al
otro. Es necesario avanzar en otra dirección, tomando en cuenta como
enriquecedoras las aportaciones del otro que difieren con las nuestras. Más
diferentes, más ricas”.
“La elección inicial, de
la que despegan todos los otros, es la mirada que llevamos sobre nosotros
mismos y nuestros semejantes. O esa mirada es portadora de respeto, o de
desprecio. Pero, una vez que la elección se ha hecho y proclamado, es preciso
extraer las consecuencias. La peor actitud es la de exponer, como lo hacen
tantas sociedades, la elección del respeto, y comportarse cotidianamente
aceptando el desprecio. Tal es el caso de las naciones que se refieren
oficialmente al Evangelio y ponen en su arsenal jurídico la pena de muerte. Es
inhumano todo acto que envilece a la persona humana. Pero en el caso de los
nazis, un umbral suplementario fue abierto en la monstruosidad; no atacaron
solamente a las personas, sino a las colectividades que deseaban extraer de la
humanidad, como se extrae un diente enfermo. Su crimen es tal que el adjetivo
inhumano es insuficiente, serían necesarias palabras nuevas mostrando que ellos
destruían aquello que es específico a nuestra especie; y que lo destruían a la
vez en sus víctimas y en ellos mismos”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario