domingo, 24 de mayo de 2015

Derecho a saber qué votamos



   ¿Qué es lo que pasa cuando metemos en uno de esos sobres cierta pepeleta? ¿Y si metemos una rodaja de chorizo? ¿Y si ni siquiera participamos directamente en el acto?
   Es de bien común saber que cuando pones la papeleta de "x" partido les cedes tu voto, pero no está tan extendida la realidad de lo que suponen las demás situaciones. Es más, no es de extrañar que entre el voto en blanco, el voto nulo y el no votar, parte de la población desconozca por completo las posibles consecuencias de cada uno (consecuencias en un sentido de actos-consecuencias, sin ningún tipo de connotación negativa).
   He seleccionado este fragmento de una noticia de La Voz de Galicia, escrita por Gabriel Lemos, en la cual aparecen redactadas de forma clara y concisa, incluyendo los ejemplos pertinentes, lo que supone cada una de las distintas opciones.

"En puridad, la ley electoral solo reconoce como válido, al margen del otorgado a alguna de las candidaturas, el voto en blanco, que es aquel «sobre que no contenga papeleta». El votante se toma la molestia de ir al colegio electoral pero, una vez allí, introduce en la urna un sobre vacío. Se considera que, con este gesto, el votante manifiesta que, pese a su interés por participar en las elecciones, no encuentra entre las candidaturas ninguna que satisfaga sus expectativas.
El voto en blanco es, además, el único sufragio de protesta que tendrá efectos en el reparto final de concejalías ya que, al considerarse válido, se suma a los obtenidos por los diferentes partidos para determinar el umbral mínimo a partir del cual se puede obtener representación. En las municipales se precisa al menos un 5 % de los votos para lograr representación en una corporación municipal. Así, en una localidad en la que se hayan emitido 10.000 votos a candidaturas, el mínimo para obtener concejal se situaría en 500 papeletas. Pero si hay además 300 votos en blanco, el listón se fijaría en las 515. Una diferencia que puede parecer irrisoria pero que puede ser determinante para que una formación se quede fuera de la corporación, por lo que existe cierto consenso en que el voto en blanco perjudica especialmente a los partidos minoritarios.
Causas de nulidad
El otro sufragio de protesta es el voto nulo. Se considera así el emitido en un sobre o papeleta no oficial o la papeleta que se introduce sin sobre en la urna o que contiene tachones, mensajes o «cualquier otra alteración de carácter voluntario o intencionado». También se considera voto nulo el sobre que contenga papeletas de diferentes candidaturas, aunque si son todas de la misma se computará como un único voto válido.
Los nulos no influyen en modo alguno en el reparto de concejalías, puesto que al no ser válidos no se suman. Es un voto gamberro, de descontento, pero sin ningún efecto electoral salvo en aquellos casos en los que sea involuntario, por un despiste del votante que quería dar su apoyo a alguna de las candidaturas en liza.
Y luego está la abstención. Aquel elector que decide quedarse en casa. También sin ningún efecto. No solo porque las elecciones son válidas con independencia de la participación que se registre, sino porque es casi imposible realizar una lectura política, pues no se puede determinar que lo haga por descontento con las candidaturas, con el sistema electoral o, simplemente, porque está enfermo."
Redacción / La Voz, 24 de mayo de 2015. Actualizado a las 11:55 h.

   Como se acaba de aclarar, tan solo el voto en blanco tiene efecto directo sobre el reparto mismo de las concejalías, así como de los distintos puestos a ofertar en las distintas elecciones. Pero a diferencia de ello, es relativamente común atacar a aquellas personas que decidan no presentar un voto con argumentos de tipo "si no votas te acabarán quitando el voto" o "si no votas vas a ayudar a los grandes partidos, así que vota en blanco, que es la mejor opción". Estas son ejemplos de frases infecciosas, sí, infecciosas. ¿Qué quiero decir con ello? Que al igual que cualquier molécula bajo esta característica, poco a poco la voz y las ideas erróneas transmitidas llegan a más personas, ejerciendo (con los motivos que sean) la incubación de ellas en los demás. Con ello se logra a base de mentiras y posibles errores conceptuales una gran presión en aquella parte de la sociedad que considere no votar.

  Nuestro ser ciudadano nos compromete a participar en la política, en una política de juzgar y valorar todo aquello que nos afecte a nosotros mismos y a la propia comunidad. Pero antes de ello, en acciones como las elecciones, tenemos el deber y a su vez el derecho de conocer todo tipo de efecto en las diferentes posibilidades que se nos oferten. 


   Por otra parte, es interesante tratar las diferencias sociales entre ellos. Cuando alguien decide no votar, por los motivos que sean, supongamos que por desconformismo del sistema o de las candidaturas presentes, su decisión sí va a ser visible, al igual que el porcentaje de votos a cada partido, en el porcentaje de abstención. Y este porcentaje no entra de forma directa en aquellos de las votaciones, pero sí es tratado por todos los telediarios, el acto de no votar sí tiene visibilidad social. A diferencia de él, el voto en blanco apenas goza de visibilidad, y por lo general pasa desapercibido. Al igual que el voto nulo, el cual no tiende a aparecer en ningún tipo de informe porcentual.
   Este aclaración va con la intención de evitar errores en las votaciones a aquellas personas que por cualquier motivo deseen visibilidad en su voto fuera de cualquier partido político, a mayores de no contribuir de forma directa con ninguno de ellos (como sucedería con el voto en blanco).

sábado, 23 de mayo de 2015

¿Relativismo o universalismo moral?

¿Hay valores morales objetivos? ¿Hay normas morales universales?  Cuando nos preguntamos qué es justo,  qué comportamientos son buenos, qué debemos hacer, ¿es posible responder con objetividad a estas preguntas? Estas preguntas son muy importantes y también muy difíciles de responder. Son, al mismo tiempo, preguntas de filosofía moral (¿qué es el bien?, ¿cómo debemos actuar?) y de teoría del conocimiento (¿cómo se forman nuestras ideas morales?, ¿es posible obtener un conocimiento ético objetivo?). Acerca de ellas hay dos posiciones opuestas: la relativista y la universalista.
Los relativistas dicen que no es posible encontrar una respuesta objetiva y válida universalmente para las preguntas anteriores. Dicen que todo es relativo. Relativo a cada cultura (relativismo moral) o relativo a cada persona (subjetivismo moral).
El relativismo moral es la teoría que mantiene que todas las valoraciones y normas morales dependen de cada cultura o de cada grupo y que no hay nada universal. El subjetivismo moral es la teoría que afirma que en cuestiones de moral cada persona tiene sus convicciones y que todas las opiniones tienen el mismo valor. Según los subjetivistas, por mucho que nos empeñemos en razonar, es imposible llegar a posiciones comunes o universales, a no ser por pura coincidencia.
Los universalistas afirman que es posible encontrar valores o ideas (como la de justicia) válidas universalmente para todos los seres humanos, con independencia de circunstancias culturales o subjetivas.  Afirman que mediante el diálogo y el uso de nuestra razón podemos  encontrar ideas o normas válidas universalmente, es decir, válidas para todos los seres humanos.
El problema, como he dicho al principio, es complejo, y a veces he pensado que tendría que haber una  posición intermedia.  En ocasiones me parece que los relativistas tienen razón y que no siempre está claro que las costumbres u opiniones de unos sean mejores o más verdaderas que las de otros. No obstante, teniendo en cuenta los argumentos que defienden los universalistas me inclino más por el universalismo.
Si los relativistas morales tuviesen razón entonces no sería posible el diálogo entre personas de culturas distintas, el diálogo intercultural. No obstante, una de las características de nuestra época es el diálogo intercultural. Por lo tanto, en esto el relativismo parece equivocarse.
Por otra parte, si los subjetivistas morales tuviesen razón, entonces no tendría sentido dialogar argumentativamente –por ejemplo– con alguien que defienda una posición distinta de la mía sobre la pena de muerte, la tortura, la homosexualidad, la igualdad entre hombres y mujeres o entre personas de distintas razas o clases sociales, etc., porque cada uno tendría su opinión y todas las opiniones valdrían por igual. Sin embargo, creo que esto no es así por dos razones:
1ª) Porque los antropólogos han probado que existen “universales culturales” (todas las culturas tienen el concepto de asesinato, distinguiéndolo del de ejecución, muerte en guerra y otros “homicidios justificables”, como el que se comete en un acto de legítima defensa; la prohibición del incesto, la prohibición de mentir en circunstancias definidas, las obligaciones mutuas entre padres e hijos, etc.).
2ª) Sobre todo, porque cualquier persona exige validez universal para algunas de sus ideas morales, especialmente para la idea de justicia. Por ejemplo, si alguien quiere esclavizarme o impedirme que opine libremente, diré que no tiene derecho a hacerlo, sea cual sea su cultura o sus gustos y opiniones  personales.  Aquellas convicciones morales que consideramos exigencias de la justicia que valgan universalmente para todos; es decir, creemos que podríamos convencer de que son justas a todos los afectados por ellas, si pudiésemos dialogar racionalmente con ellos.
En conclusión, creo que hablando la gente se puede entender y que mediante auténticos diálogos racionales se pueden llegar a establecer ideas o normas éticas que nos convenzan y sean válidas para todos.


miércoles, 20 de mayo de 2015

Política de emociones

"Ya en campaña, todo vale.Los sobres blancos parecen captar toda la atención de los hombres de traje. Se aventuran a secar la sed con abundante agua, y hacer que les de bien el sol, todo para que la cosecha sea buena."

¿Qué papel juegan las emociones en la dimensión política del ser humano?
Importante, sin duda, ya que la atención que muestran en ello los candidatos supera a ninguna otra. Se pretende emocionar, crear vínculos afectivos y emocionales con los individuos, para que a la hora de sumarlos, ellos resulten "vencedores". Así, mientras los mitines responden con promesas a las demandas del pueblo, las butacas en estos se llenan. Con suerte, las urnas también.
El programa de los partidos parece algo así como la receta de la felicidad: 200g de brotes verdes y un quinto de mejoras en el nivel de vida. La acción propagandística ha decidido resaltar la "humanidad de la política", reduciendo los logos y aumentando las fotografías de los candidatos, ¿cómo podríamos relacionar esto con la idea del espejo? La representación de una identidad política podría movernos a vernos reflejados en ella, creando así un vínculo emocional e identitario con esta.
En la "política de emociones" se intenta suplir el razonamiento y la reflexión con una apelación emocional, que, en muchos casos, juega un papel decisivo a la hora de adoptar posturas políticas.

La crítica del poder político está en portada cada día, sin embargo, se critica el bajo compromiso político del ciudadano. La disculpa de muchos es: "si esta es la figura que nos representa, yo prefiero no ser representado". ¿Sobre quién recae la responsabilidad? Debemos tener presente el carácter social, y por tanto político del ser humano. Por ello, no podemos "pasar" de la política, no podemos "pasar" de nuestra naturaleza. Nos forjamos en un marco de dimensiones socioculturales, en el que el compromiso político es intrínseco a nuestra persona. 

Aida Carril Barcia 1ºBI-C

lunes, 18 de mayo de 2015

Toda certeza puede ser anulada por una certeza más fuerte

En la última semana se han publicado dos noticias que me gustaría comentar: la primera habla del  descubrimiento del primer pez de sangre caliente (ABC, 14 de mayo) y la segunda de un hombre que lleva en prisión once años por violaciones que no ha cometido (EL PAÍS, 10 de mayo).
La primera noticia habla de un pez llamado “pez luna real” (también conocido como “gitana”, Lampris guttatus u “opah” en inglés) que es capaz de mantener su temperatura corporal más elevada que la del agua fría de alrededor. El descubrimiento ha sorprendido a los científicos porque siempre se ha considerado que los peces son animales de sangre fría (poiquilotermos), a diferencia de las aves y los mamíferos, que son animales de sangre caliente (homeotermos o endotermos). El hallazgo fue publicado el pasado jueves por la revista Science.
La segunda noticia habla de un holandés que fue condenado en España por tres agresiones sexuales cometidas en Fuengirola. El tribunal lo condenó basándose en el testimonio de dos de las víctimas y de un testigo que había visto al atacante desde un balcón. En este momento, la sentencia está siendo revisada porque han aparecido nuevas pruebas de ADN según las cuales el autor de las agresiones es un británico que está en la cárcel en el Reino Unido.
¿Qué tienen en común las dos noticias? Que las dos nos hablan de rectificaciones realizadas en dos ámbitos que se caracterizan por buscar la certeza en el conocimiento con el máximo rigor: la ciencia y la justicia. Dos ámbitos en los que ninguna certeza, por muy corroborada que parezca, se puede considerar como definitiva. Dos ámbitos en los que toda certeza puede ser anulada por la aparición de una nueva certeza más fuerte. Esta es la conclusión a la que llegamos  Alicia Mosquera y yo en nuestra presentación de TdC  sobre el concepto de certeza científica y que expusimos el pasado miércoles. Estas dos noticias tan recientes ilustran lo que queríamos decir.


Alicia Lama Enríquez,  1ºBI

sábado, 16 de mayo de 2015

Bruselas



La pasada semana, de miércoles a sábado, estuve en Bruselas con motivo de un premio ganado con un proyecto que realicé en mi anterior instituto el año pasado. El viaje se llevó a cabo para poder recoger el premio correspondiente pero el mismo viaje en sí también formaba parte de este premio. ¡Y para no hacerlo! Fue para mí una experiencia increíble e inolvidable, tanto por todo lo que disfruté como por todo lo que aprendí. En esto último quiero centrar de alguna manera esta entrada y poder compartirlo así con todos.

Primeramente, me gustaría tratar el tema de las expectativas. Todos íbamos a Bruselas pensando que sería una ciudad totalmente distinta y muy espectacular. Al llegar allí nos dimos cuenta de que en realidad era una ciudad normal, con sus lugares bonitos y sus lugares no tan bonitos, como la mayoría de las ciudades, y que incluso se parecía un poco a Galicia. Más que desilusionados quedamos sorprendidos, ya que la ilusión la manteníamos de todos modos pues era algo nuevo, algo por conocer. Algo que me llamó mucho la atención también fue que había bolsas llenas de basura por las aceras y de hecho recuerdo haber visto escasos contenedores de basura. La verdad, no preguntamos el porqué de esto (cosa que deberíamos haber hecho), y puede que fuese un sistema que funcionase bien y de forma correcta, pero a primeras no denota eso. Una vez más teníamos una imagen de Bruselas como ciudad ejemplar en todos los aspectos, donde muy ingenuos pensábamos que todo era de algún modo perfecto.

Otro tema que me gustaría mencionar es el tema de los idiomas. Pasear por sus calles era todo un espectáculo ya que escuchabas hablar francés, avanzabas dos pasos y el idioma que ahora escuchabas era inglés, o alemán, o español, o italiano o cualquier idioma que desconocíamos. Yo adoro los idiomas pero realmente solo me di cuenta de su importancia en una situación así. No le solemos dar toda la importancia  que realmente tienen cuando realmente son ellos los que nos posibilitan la comunicación, acto que es imprescindible como seres sociales que somos. No conocer un idioma significa no poder hablar, comunicarse con las personas que así lo hablan. Bien, los gestos son útiles y también necesarios a la hora de interaccionar, pero si ya las palabras no son suficiente para transmitir todo lo que sentimos los gestos por sí solos menos lo hacen. Por otra parte, en ocasiones me pregunto el porqué de haber distintos idiomas ya que, ¿no sería todo más fácil si existiese un único idioma de carácter universal? La respuesta más fácil puede ser que sí, y si nos ceñimos de algún modo a una visión utilitarista así sería, pero un idioma además de ser un medio de comunicación entraña en su interior toda una cultura y tradición. Para conocer realmente un idioma no basta con el aprendizaje de sus reglas y su léxico si no que es necesario profundizar en su origen y en el pueblo fundador y hablante de este; en sus costumbres, en su modo de ser y comportarse.

Estas diferencias culturales también se vieron reflejadas en este viaje. En nuestro proyecto también habían participado chicos de Italia, República Checa y Formentera. Todos teníamos infinitas ganas de conocernos en persona ya que realmente, tras  esto, puedo corroborar que tras una pantalla de un móvil todo se ve diferente. En cuanto a los chicos checos, nosotros pensábamos que iban a ser gente muy abierta y muy extrovertida. Cuando llegamos nos encontramos que al darles los dos besos tan comunes para nosotros se incomodaban. Después llego el encuentro con los italianos que, al contrario, eran muy sociables y extrovertidos, dándonos dos besos e incluso abrazos. Al principio esto nos desconcertó un poco, ya que de hecho con los que más habíamos hablado por las redes sociales había sido con los checos pero luego entendimos que así era su modo de ser, su modo de comportarse en su país y así nos lo explicó su profesora para que lográramos entenderlo. Los italianos, en cambio, por su parte, son muy parecidos a nosotros en cuanto a este aspecto (por lo menos los chicos del proyecto); como nos dijeron ellos mismos “los del sur de Europa nos parecemos, tenemos sangre más caliente". Nuestra profesora nos insistió numerosas veces para que intentáramos entablar conversación con los checos y así lo hacíamos, pero no lográbamos conversaciones mínimamente largas. Con esto vi reflejadas las diferencias culturales más que nunca, apartando el horario, la comida, y la música que ya es sabido por todos que en cada lugar es diferente, a pesar de las similitudes que pueda haber. 

Las cosas experimentadas y aprendidas que podría contar son muchas más, pero creo que con esto ya es suficiente. Os invito a viajar y a conocer nuevos lugares; las cosas que en ellos se aprenden son innumerables. No podemos dejar que el tan presente miedo a lo no conocido nos impida hacerlo.

jueves, 14 de mayo de 2015

La consciencia

   Nuestra consciencia es la que mejor nos conoce a nosotros y a nuestros sentimientos, preocupaciones, pensamientos... Siempre está ahí, dispuesta a cualquier hora del día o de la noche a darnos su toque de atención, mostrándonos los pros y los contras de nuestras decisiones.
   Pero a veces no queremos oírla, hacemos como que no está. Quizá porque lo que ella nos dice no nos interesa en dicho momento, a pesar de que seguramente sea lo mejor para nosotros y nuestro entorno.

   La pregunta es, ¿existe algún tipo de deber a escucharla cuando nos informa sobre aquello que debiéremos hacer? Y por consiguiente, ¿que el no haberla escuchado deliberadamente haya provocado ciertas consecuencias podría constituir un delito contra la ciudadanía? ¿Tenemos más derecho a no escucharla cuando son temas que exclusivamente nos influyen a nosotros mismos que en aquellos que puedan tener repercusión sobre los demás? ¿Realmente podemos dejar de escucharla?

miércoles, 13 de mayo de 2015

Aprender a crecer, aprender a hablar, aprender a pensar

La Filosofía, una aristocracia al alcance de todos



En un artículo titulado:La derrota de la filosofía, el profesor Sánchez Tortosa argumenta que la filosofía no es un "modo de estar en el mundo" sino que se pregunta qué significa "estar en el mundo" , y yo diría más, pues la pregunta no responde solo a un deseo de lucidez sino a un deseo de superar el estadio de tutelaje para, como dirían los antiguos griegos, aspirar a "vivir bien" .
 El caso es que su reflexión merece una lectura atenta.

"Los trámites parlamentarios para la reforma de la ley educativa están focalizándose en la figura del ministro Wert. Sin embargo, escasea el diagnóstico riguroso de lo que aquí se está jugando. Entretenerse con vaguedades y trivialidades parece ser el destino de esta decrepitud institucional e intelectual que se esconde bajo el solemne y respetable nombre de democracia, y que, en base a la ley de Murphy, aún puede empeorar bajo los que dicen encarnar como en un sacramento la verdadera democracia.
Lo que aquí se juega no depende sólo de un par de asignaturas, sino de la estructura objetiva del sistema de enseñanza, devastada por la ley del 90, que impuso una tendencia irreversible bajo la cual han sido sacrificadas varias generaciones y la salud técnica, económica, política e intelectual de España.
En el caso de la Filosofía, se da la paradoja de hay que defenderla de los que salen en su defensa. El tópico de que es un modo de estar en el mundo es una vaguedad que la asimila al senderismo, a cualquier tribu urbana o a la afición por un equipo deportivo. El carácter específico de la Filosofía consiste en que es una labor crítica cuyo campo de estudio abarca los demás saberes, actividades y relatos de los homínidos parlantes, que, como sujetos, son producto de un entramado de relaciones objetivadas en las instituciones: económicas, tecnológicas, simbólicas. Por ello, es indispensable, no para ser mejor persona, más demócrata o cualquier otro tópico bienintencionado y políticamente correcto que ninguna asignatura garantiza, sino para poder discriminar, definir y entender las diferencias y las relaciones entre esos saberes y actividades, para distinguir lo que tiene una base lógica o racional y lo que es un mito, por muy innovador que parezca. Por ello, se pregunta qué significa "estar en el mundo" y qué se quiere decir con "mundo": para defenderse de la ignorancia que siempre vence.
Además, parece que se puede hacer Filosofía sin necesidad de saber Filosofía, como si fuera posible hacer carpintería sin saber carpintería, por no sé qué misterioso atributo taumatúrgico que permite a cualquiera filosofar ("pensar") sin estudiar los rudimentos de esa disciplina que pone en pie Platón. La Filosofía se levanta en defensa propia contra los mitos heredados y contra los que generan las nuevas tecnologías y ciencias. Por eso, no irrumpe de la nada, ni de la meditación con uno mismo, ni de la inspiración divina, ni de la comunión con la naturaleza, ni de la superioridad del genio. Es un trabajo de destrucción dialéctica contra toda la distorsión de la realidad, que moldea la mentalidad de los sujetos según los códigos de esas mitologías. Es un trabajo solitario que no se puede hacer más que en discusión con otros, contra los demás y contra uno mismo, contra el peso de la pereza intelectual que dicta lemas apresurados, consignas simplistas, dogmas que no se discuten. La Filosofía es una peculiar aristocracia contra las masas al alcance de cualquiera. Por eso no está reservado de antemano a élites de sabios o profetas, de líderes o iluminados. Necesita rigor, precisión, paciencia. El trabajo que cualquiera puede realizar, pero que muy pocos realizan. Justo lo que la escuela pública postmoderna ha barrido de los centros de enseñanza, convertidos en guarderías para sujetos infantilizados hasta la ciudadanía.
La nueva ley no corrige la catástrofe porque no ataca los principios objetivos en los que se basa la destrucción de la enseñanza perpetrada por la LOGSE: infantilización por medio de la reducción del bachillerato a dos cursos, de la igualación de los niveles, de la promoción automática. Los mitos pedagógicos (el constructivismo, aprender a aprender) son el vacío adecuado para propagar la ignorancia y forman la retórica que envuelve el delirio en el cual los profesores son esclavos de los pedagogos y de los alumnos, y, de ese modo, los alumnos son esclavos de sí mismos y, salvo heroicidades, están condenados a la incompetencia y el analfabetismo camuflados por las inercias mecánicas de leer y escribir sin saber leer ni escribir. Y ni siquiera en español.

Convertir la Religión en evaluable, aunque optativa, y hacer de la Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato una asignatura optativa, son torpezas que insisten en la destrucción del rigor y el estudio y dejan vía libre al adoctrinamiento por debilidad y falta de exigencia académica. Entre sacerdotes católicos, reverendos progresistas y obispos nacionalistas, el alumno queda asfixiado y con nulo margen para aquello que un sistema público de enseñanza ha de proporcionarle a él y, por extensión, a la sociedad de la que forma parte: conocimientos."


José Sánchez Tortosa es profesor de Filosofía y autor de 'El profesor en la trinchera'

¿Cómo ha cambiado internet nuestra forma de relacionarnos?

Hace unas semanas se planteaba en una de las presentaciones de Teoría del Conocimiento si los avances científicos influían en la forma en las que nos relacionamos los unos con los otros. En este caso, Paula y Cristina nos planteaban como situación de la vida real la polémica que hay en torno a las madres de alquiler, y cómo el desarrollo de la ciencia ha permitido que eso sea posible.
Más allá de este tema, me gustaría mencionar otro avance científico que ha cambiado totalmente nuestra forma de interaccionar con los demás: Internet. Gracias a la aparición de internet se ha producido una globalización de prácticamente todo lo que hacemos, por ejemplo, si queremos comprar algo de una tienda, pongamos por caso, de China, no tenemos más que pedirla por internet y, gracias a los avances en transporte, la tendremos unos días después en nuestra casa.
Internet también ha cambiado la forma que tenemos de relacionarnos nuestros conocidos. Por ejemplo, antes cuando una persona emigraba probablemente no volvería a ver a los familiares y amigos que dejaba en su tierra natal, mientras que en la actualidad gracias a servicios como Skype, seguimos hablando con todos ellos, casi más que cuando los teníamos a nuestro alrededor. Quizás el ejemplo anterior pueda parecernos un tanto distante, pero pongamos por caso la mensajería instantánea: ha cambiado totalmente la forma que tenemos de hablar con los demás, de quedar con ellos… Antes, cuando íbamos a quedar con una persona, teníamos que concretar la hora y el lugar mucho tiempo antes y confiar que aparecerían, sin embargo, ahora decimos “ya hablaremos” y concretamos el lugar unos 10 minutos antes.
Con todo, me gustaría recalcar como pese a todos los avances en comunicación que nos proporciona internet seguimos necesitando estar rodeados de los demás porque somos, ante todo, seres sociales, que necesitan hablar, discutir… con los demás en “directo”, para poder así ver qué sienten, qué pueden estar pensando…