miércoles, 1 de octubre de 2014

El lenguaje y el prejuicio

      
          El lenguaje es lo más importante en las relaciones sociales, tanto el corporal o el hablado, puesto que es nuestro medio de comunicación directo con las demás personas. Esto se respalda tan sólo con pensar que el hablar es lo que nos diferencia a las personas de los animales. Según nuestra forma de expresarnos (tono, gestos…) podemos dar a entender pensamientos opuestos aún presentados con las mismas palabras. Nuestra forma de comunicarnos engendra en los demás una imagen de nosotros, por la cual somos juzgados. Por ejemplo, una persona que diga reiteraciones constantes o use un vocabulario vulgar puede considerársela tosco; y viceversa, otro que utilice un vocabulario culto constante pueden calificarlo de pedante.

     Creamos así prejuicios, en los cuáles encajamos a las personas tan sólo por su modo de hablar, y donde unos salen más favorecidos que otros. En la gran mayoría de los casos, una persona que tiene un cargo superior a otra sobresale a los demás a la hora de dar su opinión, aunque no sea el campo de su dominio. O igualmente ocurre dependiendo de la edad,  en este caso se unen los convencionalismos sobre que una persona adulta siempre tendrá un argumento más válido por sus experiencias de más años, aunque un joven con mejores fundamentos en la cuestión.

        Es tan rápido y fácil establecer recelos por cualquier apariencia que no nos molestamos en comprobarlo. Al final terminamos repulsando a una persona por cualquier mínimo detalle, que ya no nos paramos a observar más allá de cualquier cargo. Y alcanzando el peor de los casos el prejuicio llega a ser social y sin ser conscientes acabamos juzgando a completos desconocidos únicamente por el testimonio de oídas, normalmente dudoso.

      Por estas razones, muchas veces de forma subconsciente, en las que oímos el típico: “Me cae mal, no sé porqué, sólo me cae mal”, nosotros mismos estamos favoreciendo el predisponer un odio irracional. Por lo tanto si usamos la duda razonable podemos acabar abriendo los ojos más allá de los estereotipos formados, y ver la realidad.

                                                                           
     Sandra Gigirey García Santamarinas 1º BI

LO EVIDENTE NO ES TAN EVIDENTE

        A lo largo de nuestra vida juzgamos acciones o personas de forma condicionada y, a menudo, llegamos a una conclusión precipitadamente, sin tener todas las pruebas y argumentos necesarios para estar completamente seguros.

        La película "Doce hombres sin piedad" comienza con una mayoría absoluta de “culpable”, pero cuando uno de los presentes en el juicio introduce una duda razonable acerca de la culpabilidad o inocencia del chico, se desata un diálogo en el que “lo evidente” pasa a ser “lo posible” o “lo poco probable”.

         Los testigos afirman que vieron y/u oyeron al chico matando a su padre pero si se analizan bien las pruebas se ve que no es posible que lo hicieran. Por lo tanto llegamos a la conclusión de que nuestra forma de ver las cosas está condicionada por emociones, prejuicios, experiencias personales, conocimientos, creencias…

Gracias a la duda razonable y a sus consiguientes argumentos para fortalecerla, podemos observar como algunos de ellos van cambiando su voto a “inocente”.

         Una opinión no implica la verdad, ni tampoco la mentira, simplemente es una forma de pensar hasta que se respalda con pruebas, argumentos… Como tampoco implica la verdad una mayoría, sea absoluta o no. Ya que puede haber 90 personas de 100 que piensen una cosa en común, pero no quiere decir que estén en lo cierto, ni que las 10 personas que estén en desacuerdo estén en lo incierto.

         Una vez analizadas las pruebas, los conocimientos y los argumentos, llegamos al conocimiento pleno, a la evidencia.


         Por todo esto llegamos a la conclusión de que lo evidente no es tan evidente, la duda razonable lleva al diálogo, el diálogo precisa de argumentos respaldados por pruebas y conocimientos, nuestros sentimientos, prejuicios y experiencias nos condicionan a la hora de juzgar y una opinión no implica verdad. 


Sandra Carrera Castaño 1ºBI

¿Cómo sé lo que sé?


           El primer paso es la duda. “No sé si es inocente”. La duda es inevitable en el hombre y la tenemos presente en muchas ocasiones. Cumple una misión importante en la investigación de la verdad. La duda se plantea en la película 12 hombres sin piedad y debemos transformarla en la decisión de `inocente o culpable´.
            Debemos analizarnos a uno mismo, para poder ser consecuentes con nuestra decisión. La observación de uno mismo nos hace ser más objetivos y la actitud de un jurado ante la implicación en cualquier caso, además de racional, debe ser objetiva. No se debe tener prejuicios sobre el tema a debatir, porque si no se imponen opiniones preconcebidas. En la película 12 hombres sin piedad se observan diferentes tipos de comportamiento, mostrándonos la personalidad de cada jurado, de como influye su vida y sus prejuicios a la hora de decidir en la culpabilidad del acusado.
          “La justicia jamás podrá desarrollarse en una sociedad sorda”. El diálogo es necesario para poder comparar o buscar conjuntamente información sobre una cuestión de interés y elegida por todo el grupo, siendo importante lo que cada uno puede aportar desde su perspectiva del tema que se está hablando. Cada miembro del jurado de la película 12 hombres sin piedad a partir del diálogo comienza a dar su opinión sobre la decisión de si el acusado es inocente o culpable.
          La opinión sólo es el conocimiento que cada uno aporta sobre un tema, considerándolo como verdadero, pero con posibilidad de error. En la película 12 hombres sin piedad no siempre lo evidente es lo cierto, de ahí que sea conveniente el diálogo para aclarar y llegar a la evidencia.
           Por último, llegado a la evidencia, podemos afirmar con certeza y sin sombra de duda. Todos los miembros del jurado de la película 12 hombres sin piedad concluyen que el acusado es inocente.
          En conclusión, ¿cómo sé lo que sé?. En la película de 12 hombres sin piedad para llegar a un veredicto de culpable o inocente intervinieron muchos factores que alteraron el juicio final, llegando a una conformidad, donde los miembros del jurado fueron modificando sus opiniones. Al principio el jurado tenía un punto de vista subjectivo e influenciado por diferentes factores, como fue la toma de decisiones en público o en privado, el querer acelerar el resultado de la votación a causa del calor que hacía en la sala o por las prisas a poder llegar a ver un partido... En el momento en que comenzaron a dialogar, cada uno mostró su opinión a partir de la pregunta ¿cómo sé lo que sé?, y el punto de vista pasó a ser objetivo, donde cada opinión estaba basada en lo que las pruebas objetivamente nos mostraban.

Brais Senín Mouriño, 1ºBI

Se es inocente hasta que se demuestre lo contrario

Mi entrada no pretende ser la solución a ninguna pregunta (sino que más bien una serie de preguntas para reflexionar ), pues estaría dando mi opinión personal y cada uno tendrá su perspectiva de la realidad se podría decir que cada uno tiene su propia "realidad" .Sino que su propósito es crear preguntas sobre lo que es la verdad ,¿como podemos saber realmente la verdad? solamente podemos aproximarnos a intuir que es lo verdadero sin tener la certeza?
Muchas veces afirmamos con rotundidad que algo es como nosotros decimos por que estamos seguros de que es asi y esa seguridad nos ciega la posibilidad de que tal vez nuestro cerebro nos este engañando .Que ,por ejemplo, cuando aseguramos que  nos han robado la cartera que ,la teníamos y que ha desaparecido,ya no esta, hay ocasiones incluso en las que afirmamos haber notado como una mano desconocida realizaba tal acción o incluso nos atrevemos a acusar a personas concretas de haberlo hecho lo cual puede llevar a ciertas situaciones de mal estar y transmitir desconfianza a los demás. Luego, la mayor parte de las veces nos damos cuenta de que nuestra cartera la habíamos dejado nosotros mismos en algún lugar sin que nadie intercediera en su transporte
Todo esto sugiere una importante pregunta ¿cuando podemos juzgar a alguien de algo?
¿como deben de ser las pruebas tanto cuantitativa como cualitatívamente?
somos seres humanos y como tales nos afectan nuestros prejuicios, emociones , vivencias pasadas, e incluso errores que nos llevan a realizar un veredicto totalmente imparcial y dependiente de lo que la situación nos transmita y como afecta a nuestros sentimientos
¿puede un ser humano tener la suficiente neutralidad para juzgar a otro ser humano?
Nuestro cerebro se vale de nuestros sentidos para que veamos la realidad como nosotros queramos de una forma complaciente y que nunca contradiga lo que nosotros pensamos y tenemos como EVIDENTE  esa es la palabra clave de esta entrada¿realmente podemos llamar a algo evidente?
podemos decir que el hombre que sostiene un cuchillo lleno de sangre  al lado un hombre muerto es realmente el asesino de este?
si las características del hombre encajan en el perfil de lo que nosotros asociamos como posible asesino incluso por rasgos físicos  nos apresuraríamos a culparlo  como  el asesino ¿pero y si este hombre fue el que fue a socorrer al hombre apuñalado y le saco el cuchillo?
En resumen la realidad a veces no es como la interpretamos , a veces son espejismos lo que creemos que es real.

¿Como influye la percepción sensorial en la interpretación de las cosas?

Muchas veces la gente no se da cuenta de lo importante que es la percepción sensorial. A menudo nos vemos involucrados en situaciones en la que la interpretación del mensaje varía dependiendo de la percepción sensorial. La interpretación de un hecho por lenguaje escrito puede ser muy distinta a la interpretación de la transmisión verbal del mismo hecho, aunque se utilicen exactamente las mismas palabras. La percepción de aspectos como la entonación, estado de ánimo del interlocutor incluso el contacto físico con el mismo, puede modificar de forma muy importante la interpretación del mensaje.

En la película podemos apreciar como al no existir evidencia, puesto que ningún miembro del jurado ha sido testigo directo del hecho, existen 12 percepciones distintas de la misma información recibida. Lo que al principio era evidente para todos, que era que todos pensaban que el chico era culpable, acaba siendo una duda razonable para todos ellos. Además de la distinta percepción de la información recibida, pesa mucho en cada personaje la experiencia acumulada a lo largo de sus vidas, que da lugar a distintos prejuicios.



En la película, la responsabilidad que supone que en la decisión del jurado esté en juego la vida de un hombre, exige la obligación moral de apartar los prejuicios y convicciones previas para analizar únicamente los hechos. Esta obligación moral también debe ser aplicable a cualquier interpretación objetiva de la realidad para poder llegar a conclusiones justas.

¿Los sentimientos y los razonamientos son compatibles?

Los seres humanos a pesar de ser, supuestamente, los únicos seres con capacidad para pensar y reflexionar sobre lo que hacemos o hacen los los demás, es decir, ser los únicos seres racionales, a menudo nos dejamos llevar por nuestras emociones o prejuicios. Esto es importante ya que, en muchos casos, otras personas sufren las consecuencias de lo que nosotros dictaminamos como verdadero sin que realmente nosotros mismos nos hayamos parado a pensar lo que decimos. De este modo nuestros propios sentidos nos pueden hacer creer que hemos visto u oído algo que realmente no hemos ni presenciado ni escuchado, o que si hemos escuchado o presenciado pero nuestro cerebro de forma no intencionada altere lo visto o escuchado para que se adapte a nuestros prejuicios acerca de alguna clase social, persona, tribu urbana, condición sexual, procedencia o religión. Esta misma reflexión se puede llevar a cualquier contexto de nuestra sociedad actual, porque quien no ha oído la famosa frase de: mira como va vestido ése, seguro que procede alguna familia desestructurada, de algún barrio bajo o está metido en el mundo de las drogas. Pero igual ese chico con esa apariencia tan extraña es un alumno brillante con una educación exquisita y lo único que nosotros estamos haciendo al decir esta frase es el ridículo. Esta misma situación la podemos llevar al ámbito de la película “12 hombres sin piedad”, en la que al principio de la historia 11 de los doce miembros que forman el jurado se posicionan a favor de la culpabilidad del chico. Poco a poco durante la película el jurado nº 8 va demostrando al resto de sus compañeros que no se puede juzgar tan rápidamente al chico, ya que a pesar de que los supuestos testigos aseguran haberlo presenciado todo con claridad, el jurado nº8 va demostrando durante la película que estos testigos pudieron haberse dejado llevar por sus emociones, prejuicios o simplemente por la necesidad, que todo ser humano tiene de sentirse escuchado, importante o útil para resolver un problema.
Como conclusión, no debemos dejarnos llevar por nuestros prejuicios, sentimientos o emociones ya que estas pueden hacernos creer que sabemos algo con total seguridad y en realidad no saber nada sobre lo ocurrido. Los sentimientos no nos permiten hacer una reflexión racional sobre algún tema, ya que nos impiden ver lo que realmente ocurrió, es por ello que si queremos hacer una verdadera reflexión debemos alejarnos de nuestras emociones y analizar lo ocurrido desde la lejanía. A pesar de todo esto, los sentimientos y las emociones no son inútiles ni inservibles si no que constituyen, en gran parte, la base del ser humano, ya que los sentimientos junto con la capacidad para razonar son nuestras señas identidad como especie dentro del reino animal del que somos parte.
La duda. ¿Antecedente o contrario a la afirmación?

Podemos decir que antes de la verdad hay preguntas, aquellas a las que les deben seguir sus consecuentes respuestas para adquirir la provisionalidad de la verosimilitud.
Pero, ¿qué preguntarnos para hallar la razón de la verdad?
Sencillamente comenzar creyendo en la posibilidad de la duda nos hará buscar argumentos fuera de la propia opinión preconcebida. Nos hará replantearnos la fiabilidad de lo “evidente”, observaremos para investigar y nos basaremos en experiencias objetivas. Manteniendo, para luego justificar, el motivo principal por el cual precisamos hallar dicha certeza.
Pero aclaremos el proceso inicial:
Sencillamente como adverbio que implica facilidad y simpleza no es más que un hecho meramente estético que esconde la dificultad del acto al que modifica concreta palabra.
Empezar por creer en la duda es complejo, ya que una promiscua cuestión puede hacer que te des cuenta de una realidad chocante. Y no todos estamos preparados.
Hay dudas a medida, personales, colectivas, hasta universales. Pero cada cual es dueño de su voluntad de dudar.
Reflexionar sobre la veracidad de algo conlleva conocimiento previo y el resultante descubierto, es entonces cuando quizá nos olvidemos de la compañía de la responsabilidad. El hecho elemental de pensar con voluntad propia implica valor, coraje y carisma.
Defender una duda, implica arriesgarse a perder la común felicidad de la ignorancia.
¿No obstante, es eso felicidad?
He aquí la paradoja.
Atreverse a dudar para aquel que busque la seguridad de la verdad, no es atreverse, es querer establecer los pilares de tus fundamentos; es la necesidad de asegurarse la respuesta.
 Por tanto la ingenua feliz ignorancia creo hallarla lejos de ser realidad.

Para finalizar, he oído decir más de una vez una afirmación muy ocurrente que no es sino, un incentivo a razonar y reflexionar. Y esta es: “No existen preguntas sin respuestas, sólo preguntas mal formuladas.” 

Alba Sánchez Aguión 1º BI

martes, 30 de septiembre de 2014

¿Por qué yo no pienso así?

Todos hemos pasado a lo largo de nuestra vida por situaciones en las que, sin haber premeditado, hemos tenido que actuar.
Cuando hacemos algo así, hay un alto riesgo de que nos dejemos llevar por nuestras emociones, sentidos y percepciones. Después, cuando lo analizamos podemos ver que lo hemos hecho mal y nos arrepentimos o que simplemente, estas conforme con la decisión tomada.  

Aunque el resultado haya sido el segundo y te sientas orgullosa, suele haber alguien a tu alrededor que no está de acuerdo.

En estos casos, si se discuten los hechos se puede entrar en una monotonía de “Yo lo hice de este porque así lo sentí en ese momento”, “Tú no estabas allí”, y obteniendo una respuesta de “No puedes hacer siempre lo que te parezca en ese momento”.

Lo cual nos lleva a reflexionar acerca de: ¿Se pueden justificar tus actos porque tu lo sientas correctos? ¿Cómo de objetivas pueden llegar a ser las opiniones?

No hace falta decir que cada uno tiene una percepción de la vida diferente y por esa razón, nos comportamos de formas diferentes pero vivimos en sociedad, por lo que las pautas individuales no pueden ser tomadas como pautas generales.


Cada día almacenamos tanta energía sobre todos los ámbitos que es prácticamente no tener una idea preconcebida pero de esa información hay que separar lo que puede ayudarnos y lo que no puede hacer otra cosa además de nublarnos la mente y dar otra apariencia de las cuestiones, que sería la ventaja que tendrían los demás a la hora de actuar y reflexionar, ya que serían más objetivos. 

Cristina Fernández Sande 1º BI

El distanciamiento crítico


La película “12 hombres sin piedad” puede resultar muy útil para entender la actitud de distanciamiento crítico y reflexivo que caracteriza a la filosofía. En la historia que nos cuenta la película vemos como para encontrar la verdad (en este caso, decidir si el acusado es culpable o inocente) hay que distanciarse y poner en duda las propias opiniones, aunque nos parezcan muy evidentes.
De los doce miembros del jurado solo uno hizo esto al principio. Los demás, que inicialmente veían muy claro que el acusado era culpable, se resisten a adoptar esta actitud. Se parecen a los prisioneros de la caverna de Platón, que no quieren salir de ella. No obstante, poco a poco, por influencia de la persona discrepante, van cambiando de actitud y comienzan a analizar  y a poner en duda sus propias opiniones. Se vuelven más reflexivos y racionales. Se van liberando de sus prejuicios. De este modo, van descubriendo que las pruebas que daban por válidas, en realidad, no lo eran. El distanciamiento crítico les ha permitido liberarse de sus prejuicios y encontrar una respuesta basada solo en razones.  Es la actitud que se necesita para buscar la verdad en cualquier campo de conocimiento y que distingue a la filosofía.

Alicia Lama Enríquez   1° BI

¿ SENTIDOS FIABLES ?

En algo estamos todos seguros, algo que no dudamos, todos nosotros somos seres humanos. ¿Por qué somos seres humanos? ¿Qué significa ser un ser humano? ¿Quién puso ese nombre? Esos son otros temas que podéis tratar, pero a donde quiero yo llegar es a que, sabiendo cómo somos, seres humanos, siempre hay un margen de error. 

Esto está bien claro en la película 12 hombres sin piedad donde la duda y el error o confusión están siempre presentes. El personaje que plantea la duda sabe perfectamente con lo que están jugando, por eso a todos los testimonios les hace la misma pregunta: ¿Es seguro o esa persona se podía haber equivocado? Y es que no nos podemos fiar únicamente de nuestros sentidos, debemos combinarlos con la razón y la lógica.

 Nuestros sentidos en ocasiones se ven afectados, hay problemas de vista, audición, olfato, gusto y tacto. Además nosotros, a veces, vemos lo que queremos ver, escuchamos lo que queremos oír, etc. Me explico, nuestros sentidos pueden verse afectados por nuestros pensamientos o emociones. A pesar de ello es el único medio por el que recibir información y por lo tanto, vivir. Para la vida cotidiana está bien fiarse de ellos, que es lógico, pero si se reflexiona, ¿todo lo que está a nuestro alrededor es cierto o es invención de nuestros sentidos?


                                                                                                                                         RUBÉN ARES VITES 1ºBI

La veracidad de las razones


   En una comunidad abierta nos encontramos en un continuo debate sobre lo que es mejor para nosotros, para ello nos planteamos una serie de argumentos que serán defendidos por cada individuo mediante unos argumentos. Pero hay en casos en los cuales los argumentos no tienen una base bien definida y por ello no se puede considerar como un argumento válido, por tanto no siempre debemos creernos lo que se nos dice. Ante eso nos preguntamos: ¿Que constituye un buen argumento?¿Como sabemos que nuestras argumentaciones son correctas?


Por una parte, debemos de saber que ningún argumento tendrá una razón completamente absoluta, si no que por medio de la discusión de los diversos argumentos podremos llegar a una verdad lo más exacta posible. Para llegar a ella debemos de ser capaces de examinar cada argumentación de la forma más objetiva posible y aceptar un posible cambio de opinión en busca de la verdad en torno a un hecho central, siempre desde la perspectiva de lo razonable y no de una simple falacia.


Por otra parte, debemos de ser capaces de distinguir entre una razón verídica y una falacia que utiliza nuestras emociones. Pues constantemente escuchamos a personas de distintos intereses tratando de convencernos de lo que es mejor para nosotros a través de sus argumentaciones, haciéndonos intentar ver la realidad por medio de unos ojos distorsionados para conseguir sus intereses, utilizando así nuestras emociones. Por ejemplo cuando una persona dice que para acabar con un problema social hay que votar a X persona, sin darnos así un argumento real de que hacer para combatir ese mal social; aprovechándose a su favor de la triste realidad social y de nuestras emociones a la hora de buscar afrontarla diciendo que con él eso no ocurriría, sin dar soluciones reales. Luego, también hay gente que defiende sus razones por medio del ataque a los argumentos contrarios, mejores o peores, sin dar razones a sus propios argumentos para probar su veracidad. Eso no implica que siempre se produzca este hecho, pues a veces sí que realmente esas personas dan razones solidas a sus argumentaciones y buscan a través de ellas una solución real con bases fundadas.


Conforme a la película de 12 hombres sin piedad, podemos ver como un hombre va desmontando los argumentos contrarios, que no contaban con razones demostrables, si no que con razonamientos obtenidos por medio de otras personas que ni ellos mismos podían demostrar que hayan ocurrido verdaderamente.


En definitiva, este hecho nos muestra que un argumento es aceptable es que debe de estar erigido a través de unos hechos que muestren de manera palmaria la realidad y que sean demostrables, y no solo por el ha dicho, he oído; sin dar razones reales. Sabiendo esto, hemos de ser capaces de diferenciar argumentos válidos de inválidos, los cuales nos han de ayudar a decidir lo mejor para la sociedad.



Sergio Núñez Pazos 1º BI

Sentidos moldeables

Es cierto que, en general, todas las personas nacen con los cinco sentidos propios de los seres humanos; tales como la vista, el olfato, el gusto, el oído y el tacto. Pero, ¿todo el mundo hace el mismo uso de ellos?

Normalmente pensamos que percibimos el mundo que nos rodea objetivamente, pero en muchos casos esto no es cierto. Cada persona puede ver o escuchas cosas diferentes aun siendo lo mismo; y esto está asociado a nuestros prejuicios, a nuestro estado de ánimo o a nuestros sentimientos entre otras cosas. Lo más interesante de este aspecto es que lo hacemos de forma inconsciente, pues es nuestro cerebro el que nos guía.

Por ejemplo, se puede ver algo mejor de lo que realmente es. Cuando empiezas una relación con alguien y le coges cariño se siente tal afecto que, aunque veamos que se comporta de una manera, nuestro cerebro solo capta lo bueno y, sin embargo, cuando terminas la relación con esa misma persona parece que “despiertas” y te das cuenta de que lo que realmente hacía no era tan espectacular como veíamos. En este caso no captamos la realidad por culpa de los sentimientos. Por otro lado, la percepción de nuestro alrededor puede ser negativa como es en el caso del racismo. Las personas racistas cuando ven a una persona extranjera (normalmente de raza negra o procedente de Sudamérica) sienten desprecio y superioridad ante esas personas. En este caso, nuestra distorsión de la percepción del mundo está condicionada por nuestros prejuicios.

Otro ejemplo es el sentido del oído. ¿Somos realmente capaces de escuchar algo cuando, por ejemplo, hay mucho ruido? Es posible que no, pues las ondas chocan y producen interferencias, lo que hace que el mensaje no llegue en óptimas condiciones y el receptor interprete a su manera el mensaje. Estos ejemplos podemos observarlos claramente en la película 12 hombres sin piedad.

Nuestros sentidos aunque no lo creamos son muy moldeables, pues se ajustan a las diferentes situaciones. Por lo tanto, ¿cómo sabemos cuándo algo es realmente algo? Es muy difícil saberlo, y por ello hay que ir más allá de nuestras percepciones, ser flexible a otras ideas para poder llegar a un acuerdo y así llegar a una conclusión final.


“¿No resulta cruel cargar al recién nacido con el fardo de prejuicios que le harán difícil la vida? - Ferdinand Domela Nieuwenhuis

lunes, 29 de septiembre de 2014

"Pechos fantásticos y dónde encontrarlos."

 


"Pregúntame qué clase de porno me va... y te llevaré en un mágico viaje a fanfiction.com/harrypotter/nc17". Lo que me pone es Ginny Weasley en la Sección Prohibida con la falda levantada, Sirius Black en un pasadizo secreto jurando solenmente que eso es una travesura y Draco Malfoy en la Sala de los Menesteres deslizándose en mi cámara de los secretos. Soy una consumidora sin complejos de la potterótica y la parte más sexy no es la manera en la que Cho Chang se monta en esa escoba o el sonido de Myrtel gimiendo, la parte más sexy es el saber que forman parte de una historia más grande. Que existen más allá de ocho minutos de "Tetas y más tetas en una orgía", que sus erecciones no son su parte más fuerte y aún así... sigo escuchando que mi porno no es realista.
No tan erótico como mostrar un culo diciendo "ACABA DE CUMPLIR LOS 18, puedes tener fantasías con la chica más joven por la que no tendrás que ir a la cárcel". Me dicen que mi porno no es tan realista como una habitación llena de lesbianas suplicando por una polla. Me dicen que esto es lo que se supone que me tiene que poner. No me des carne cruda, y me digas que es alimento... reconozco un matadero cuando veo uno. Se parece a esos livestreams los siete días de la semana, 24 horas al día que van a recordarme que los hombres pueden follarme cuando les de la gana, que hay un uso para mi boca y no es hablar, que un hombre es más poderoso cuando tiene una mujer agarrada del pelo.  La primera vez que un hombre al que quería me agarró las muñecas y me llamó "zorra", no pensé "corre", pensé "esto es igual que en las películas". 
Reconozco un matadero cuando lo veo, se muestra en forma de páginas web y seminarios que te enseñar cómo follarte a más zorras, se muestra como niños de 15 años sufriendo acoso escolar por ser vírgenes, se muestra como el hombre que no se inmutó cuando le dije "para" y él oyó "insiste más". Si juegas en una carnicería el tiempo suficiente, te acostumbras al sonido de los gritos. 
Es tan solo otro efecto colateral de la industria, todo acaba cortándose en pequeñas piezas comercializables. Yo no pienso manchar mis manos de sangre. No voy a creer en mujeres diseccionadas. Mi sexualidad no puede ser empaquetada; mi sexualidad es magia, es parte de una historia más grande; yo soy estoy completa, existo cuando tú no me estás follando y no voy a ser cortada en pedazos nunca más."


En este poema transcrito encima de estas líneas, la poeta Brenna Twohy hace una crítica visceral a la industria del porno actual, comparándola con un matadero que mata la sexualidad femenina para venderla por partes al mejor postor. Y parece ser una analogía repugnantemente adecuada, pese a quien pese, y que no se lo crea que busque un poco de porno por internet. Y al que no le apetezca, pues se lo resumo: mujer joven, de vientre plano, depilada, de grandes pechos y gran trasero; mujer joven, de pocas miras y un desaforado apetito sexual, basado curiosamente en satisfacer a un hombre; mujer joven, rubia, morena, pelirroja o asiática (es que a no todos les va lo mismo, ¿sabes?), pero siempre sumisa y complaciente, comienza un anticipadísimo acto sexual practicándole una felación a un hombre rudo con un miembro de considerables proporciones, hasta que hombre rudo y bien dotado se canse y mande a mujer joven, sumisa y complaciente cambiar de posición tanto como le plazca. Repetir si es necesario.
Mujer, sumisión; hombre, dominación. Grandes tetas, grandes culos, grandes miembros. Mujer complaciente, hombre varonil. Tópicos y más tópicos que dan a millones de jóvenes (y con jóvenes me refiero indistintamente a chicos y chicas) en los albores de su despertar sexual unas expectativas irrealistas con respecto a cómo funciona el sexo. Chavales de catorce años postrados fascinados ante las pantallas de sus ordenadores fantaseando sobre unas mujeres que la industria del porno ha definido como "objeto bonito y de proporciones estándar hecho para complacer tus necesidades sexuales". Chicas de mi edad mirándose al espejo acomplejadas y frustradas porque sus tetas no son lo suficientemente grandes o porque sus caderas son demasiado anchas.
¿Cuando nos despertaremos y nos daremos cuenta de que esta clase de porno es deshumanizador tanto para hombres como para mujeres? Hombres reducidos a un manojo de instintos básicos, a la dominación, al control de las emociones pero no de los impulsos, hombres varoniles, hombres machos. Mujeres reducidas a proporcionadoras de placer, a sexo, a una cosa hecha para mirar que debe tener unas medidas, una forma y un color concreto, mujeres florero.
Hablen lo que hablen y conspiren lo que conspiren, los jóvenes se las van a arreglar para encontrar ese porno que satisfazca una curiosidad que tanta gente intenta convertir en algo malo. Y estos jóvenes, en vez de encontrarse ejemplos de una sexualidad normalizada y sana, lo que van a ver es algo que les creará unas expectativas y una forma de relacionarse con el sexo tan antinaturales y alejadas de la realidad que difícilmente serán capaces de lograr tener una vida sexual plena y satisfactoria. ¡Normalicen el asunto de una vez, hagan algo real! Porque por mucho que lo parezca, el sexo no es una industria, sino una parte de nuestras vidas que está siendo contaminada.

 

Opiniones basadas en sentimientos

La película 12 hombres sin piedad presenta la duda razonable de, ¿hasta qué punto puedo estar seguro de que sé lo que sé? Esta es una pregunta de difícil repuesta, dado que todo lo que nuestros sentidos perciben lo asumimos como la realidad. Además, somos seres con sentimientos y pensamientos particulares, lo que provoca una cierta inclinación a anteponer una opinión a otra por el mero hecho de poseer nuestras propias ideas preconcebidas. A veces, obviamos o quitamos valor a las pruebas, no solo a las concluyentes que pueden significar cambiar por completo, sino a las que simplemente nos hacen dudar sobre la veracidad de nuestro parecer.

En la película, los indicios y testimonios parecían apuntar a que el joven acusado de asesinar a su padre era, sin ninguna duda, culpable. Once de los 12 presentes en el jurado pensaban precisamente eso, pero ese 12º jurado tenía una ligera duda con lo que, siendo valiente y sin permitirse sucumbir a la presión de grupo, se opuso a la opinión general.

A raíz de ver esta situación en la que el jurado se mostraba tan reticente a cambiar de opinión, siendo los hechos discutidos gracias a ese 12º jurado evidencias irrefutables de que el joven era inocente, llegué a la conclusión de que nuestros pareceres son mucho más determinantes a la hora de tomar una decisión de lo que creía, aunque sea sin implicaciones sentimentales directas, siempre tendemos a relacionar un hecho con nuestras vivencias.

La importancia de los argumentos

 Las personas utilizamos argumentos para defender nuestras opiniones. Éstos no pueden basarse en emociones, sino en pruebas. Las pruebas constituyen siempre un buen argumento.

En la película, la mayoría de los miembros del jurado defendían sus posturas con opiniones que no tenían una buena base, ya que se dejaban llevar por sus prejuicios o por su experiencia, al hacer esto sus argumentos perdían validez. En la vida real esto también ocurre continuamente, cuando nos preguntan por qué estamos seguros de algo solemos responder, `Porque sí’ o `Porque me lo ha contado María’. La persona que lo escucha queda satisfecha y se lo cree. Pero existe la posibilidad de que María lo interpretase mal, o que ese `Porque sí’ venga de una mala percepción de las cosas por nuestra parte. Con todo esto, se puede decir que un argumento es válido o inválido dependiendo de cómo llegaste a él, y de las pruebas que puedes aportar para corroborarlo.

Saber utilizar un buen argumento a la hora de defender algo es igual de importante que distinguir entre uno válido e inválido. Tener la suficiente capacidad para poder, desde un punto de vista racional, analizar una opinión y deducir si tiene un fundamento lógico sólo trae ventajas, tanto para el individuo como para la sociedad.

Los seres humanos estamos constantemente haciendo juicios de valor, y normalmente nos posicionamos de un lado o de otro dependiendo de los argumentos que, para nosotros, son más válidos. Pero esto no significa que lo sean. Por ejemplo, acaban de detener a un presunto sospechoso de asesinato, y toda la población hace los comunes juicios adelantados. Una persona encontrará que es el homicida porque viene de un barrio pobre, pero otra lo hará porque tiene antecedentes penales. Pero en la mayoría de los casos, no se fijarán en las pruebas aportadas por la policía.

Como conclusión decir que  los argumentos son algo presente en nuestras vidas. Suelen condicionarnos a la hora de tomar una u otra decisión, así que sería nuestro deber analizarlos de una manera más objetiva, dejando de lado las influencias externas, emociones, etc. para así llegar a conseguir una sociedad un poco más justa.
                                                                          Carmela Otero Rodríguez, 1ºBI.


Interferencias

Los sentidos son de gran ayuda para el conocimiento de este mundo que nos rodea pero es necesario que las emociones y demás prejuicios que tenemos no interfieran en ellos, para que así esta percepción se ajuste a la realidad lo máximo posible. Estos deben ir acompañados por la razón en todo momento como seres racionales que somos o por lo menos debemos ser.

Antes de afirmar una cosa tenemos que analizar los hechos fríamente, plantearnos que cualquier circunstancia varía dependiendo como suele decirse “del color con que se mire” a pesar de que este color debería ser neutro, inexistente. Debemos tomarnos este análisis como si fuera un deber, una obligación, y formularnos siempre la pregunta de: ¿es realmente esto como los estoy percibiendo?, o ¿son mis sentidos los que me llevan a afirmar o negar esto rotundamente?

En toda circunstancia tiene cabida una duda razonable sobre la que debemos reflexionar antes de llegar a nuestra conclusión final. Durante esta reflexión tenemos que analizarnos a nosotros mismos y al ambiente que nos rodea ya que muchas veces este nos condiciona. Además, hay que tener en cuenta que solo debemos aceptar aquellas opiniones que vayan acompañadas de razonamientos verdaderos, pues muchas veces estas lo único que conseguirán será crearnos unos prejuicios prematuros que nos distorsionarán la realidad.

En la película 12 hombres sin piedad se pueden ver claros ejemplos de alteración sensorial como consecuencia, sobre todo, de los prejuicios falsos que tenían contra el acusado por simplemente ser un “chico de suburbios”. Pero estos prejuicios poco a poco se van derrumbando gracias al cuestionamiento de lo que parecía evidente.

En definitiva, debemos analizar muy bien lo qué percibimos y lo qué no, lo qué es y lo qué no es. Debemos centrarnos en los hechos, dejar atrás nuestras expectativas, creencias, prejuicios y emociones ya que constituyen un simple campo de interferencias en lo que será nuestro juicio final.

¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos? - Groucho Marx.


Cristina Deus García 1º BI-C

¿Argumentos inamovibles?



En una discusión surgen entre los participantes numerosas y diversas opiniones. Puede que tu forma de ver las cosas haga que flaquees con una de ellas y creas que tú no tenías la razón. Pero una simple opinión no puede ganar un juicio. Aquí entran los argumentos, pero ¿qué es un argumento?¿Qué constituye un buen argumento? De nada sirve la versión teórica de la argumentación a la hora de discutir. Para lograr un buen argumento es necesario olvidarte de todas esas ideas preconcebidas, creencias y percepciones. Vivimos en un mundo centrado en el "yo" (refiriéndose a la persona), que no se preocupa de la objetividad, sino que le da la importancia a tus gustos y opiniones, para después darte lo que quieres que te den.

A la hora de saber si algo es verdadero o no, las opiniones no dan la razón, lo hacen los argumentos sólidos. Estos argumentos son fruto de la racionalización del pensamiento y del distanciamiento de todos esos factores que te alejan de lo verdadero. Pero esta búsqueda de la razón siempre estará obstaculizada por esas percepciones subjetivas, prejuicios y tópicos, que te hacen creer que estás reflexionando objetivamente. Pero no. Inconscientemente te engañas a ti mismo. Por mucho que quieras tener la razón, si te derriban un argumento, debes aceptarlo y comenzar a mirar desde otro punto de vista. Pero al aceptar los hechos puedes llegar a admitirlo como una derrota. Entonces volverás a lo subjetivo y te distanciarás de la razón.

En la película "Doce Hombres sin Piedad" se pretende sugerir que dejarse llevar por juicios apriorísticos, puede llevar a equívocos. Y refleja de manera acertada el hecho de que a partir de argumentos bien cimentados, sometidos a un riguroso proceso analítico, pueden ser puestos en duda las pruebas que antes se creían irrefutables.


Isabel Sáinz Sáenz-Diez 1º BI

¿Realmente real?

Somos seres vivos, concretamente humanos, lo cual implica la necesidad de interactuar con el medio, para ello contamos con nuestros sentidos, transmisores del mundo, de la realidad. Sin embargo, ¿hasta qué punto podemos confiar en ellos?

Sabemos con certeza que existen los defectos en la vista, tales como la miopía o el astigmatismo, en la audición, confundiendo y malinterpretando sonidos, en el olfato, en el gusto y hasta en el tacto. Nuestros sentidos nos engañan constantemente, se encargan además de seleccionar información, simplificándonos el mundo para adaptarlo así a nuestra comprensión. Nuestra comprensión, nuestra necesidad, sí, necesidad, de entender esa realidad que, modificada o no, conforma lo que vemos, oímos, olemos, sentimos y pensamos. 

Pese a las numerosas imperfecciones de nuestros sentidos, estos constituyen nuestro único medio para percibir el mundo, por ello debemos intentar corregir determinados defectos suyos empleando la razón y la lógica para así aproximarnos a la verdad, a la realidad, al mundo, el cual, día tras día, nos llena de información, experiencias, emociones, ideas y pensamientos que, al fin y al cabo, conforman lo que somos.

Irea Mosquera Lois 1º BI-C

El segundo borrador del ensayo de TOK

Escrito por Peg Robinson Traducido por Alejandro Moreno

La Herramienta Olvidada

1
Date un mínimo de un día para separarte de tu primer borrador. Luego toma tiempo para leer de nuevo lo que has escrito. La primera vez que lo releas, considera el sentido y el ritmo. Corrige los lugares donde has excluido detalles, fallado para clarificar lo que cubrirá un párrafo y puntos básicos similares de la escritura clara. Un segundo borrador es una de las maneras más poderosas que tienes para mejorar tu trabajo.

2
Busca lagunas lógicas y conexiones pobres dentro del ensayo. Si un párrafo cubre una perspectiva y el siguiente cubre otra, ¿es claro el cambio? ¿La razón para la comparación o el contraste es claro? Tu ensayo no solo debe ser fácil de leer, sino que también debe proporcionar una corriente de razonamiento clara.
3
Pídele a alguien cuya lectura e inteligencia confíes que lea el ensayo y lo discuta contigo. Nunca olvides que lo que tiene sentido para ti puede no tenerlo cuando se le presenta a otra mente. La perspectiva presentada por alguien externo puede proporcionar una visión útil que una docena de revisiones tuyas.
4
Termina tu revisión. La última revisión debe hacerse, una vez más, usando el tema, los criterios de evaluación, y las Formas de Conocimiento como tus guías. Cada párrafo debe tratar el material del tema y nunca alejarse de éste. Cada párrafo debe tratar al menos una forma de conocimiento, o ser un párrafo introductorio o de resumen. Cada párrafo debe fluir claramente a partir de la anterior. El ensayo completo debe haber cubierto los elementos básicos de tu tema. Si has hecho cada una de estas cosas, y las has hecho desde la postura de haber participado de manera activa en tu clase de Teoría del Conocimiento, habrás realizado un ensayo TOC claro, limpio y bien enfocado. Puede no ser el mejor que escribirás: de hecho, si tienes suerte escribirás muchos otros ensayos después, aprendiendo más cada vez. Pero en esta ocasión habrás realizado un proyecto del cual puedes estar orgulloso y del cual puedes depender para apoyar tus metas académicas.
5

Asegúrate que la copia que entregues esté bien impresa o escrita en papel limpio sin errores de ortografía o gramática. Usa un tipo de letra formal como Times New Roma o Courier con un tamaño de letra mínimo de 12 puntos. Revisa tus selecciones de formato. Si se te ha solicitado que uses un estilo de formato particular, revisa un manual de estilo para asegurarte de que estás de acuerdo con él. Incluye toda la información necesaria; nombre, clase, profesor, fecha. Estos pueden parecer cuestiones triviales después de todo el trabajo que has hecho, pero si no cuidas las últimas etapas pueden perjudicarte -como utilizar un esmoquin o un hermoso vestido para una fiesta solo para olvidar darte un baño y utilizar un desodorante. Los toques finos importan.

Primer borrador del ensayo de TOK

Escrito por Peg Robinson Traducido por Alejandro Moreno


El primer borrador

1
Revisa las Formas de Conocimiento. Un ensayo TOC gira en torno a la pregunta de lo que saben las personas, cómo lo saben, cómo prueban lo que saben y las partes que la experiencia, el estudio, el análisis y la sensación juegan en los sistemas de conocimiento humano. Antes de hacer otra cosa, revisa tu comprensión de este material, ya que será la base sobre la cual se juzgará todo tu ensayo.
2
Revisa los criterios de evaluación. Muchos estudiantes ven los criterios como una barrera que deben superar. Sin embargo, los más inteligentes ven los criterios de evaluación como un mapa claro que los guía hacia la forma, sustancia y estilo de ensayo que se espera. Tu escuela debe proporcionarte una declaración clara de criterios de evaluación. Solicita una copia, llévala a casa y estúdiala. Discútela con tus padres, maestros y compañeros para asegurarte de que entiendes lo que realmente dice esta guía.
3
Date tiempo para planear. Empezar a planear tu ensayo una semana antes de la fecha de entrega puede funcionar para algunos estudiantes, pero a la mayoría le irá mejor si seleccionan un tema y comienzan su plan con meses de anticipación. Eso deja tiempo para hacer esquemas, discutir con otras personas, y explorar líneas alternativas de razonamiento.

4
Elige un tema con límites claros, un enfoque en el conocimiento en el título, y una pregunta que pueda tenerse en mente todo el tiempo. Un ensayo TOC te permite sólo usar 1600 palabras para hacer un trabajo razonable al examinar los diferentes enfoques al tema en discusión. Mientras más ambiguo, amplio y poco detallado sea el ensayo será más difícil el trabajo de realizar un buen ensayo.
5
Cuando hayas elegido tu tema, crea un esquema. Hay muchas opciones de estructura, pero usa las Formas de Conocimiento como una lista de verificación para asegurarte de que estés cubriendo el tema de manera completa. Eso y los criterios de evaluación pueden ayudarte a centrar tu esquema.
6
Tu meta es trabajar con una estructura básica de ensayo, en lugar de en contra de ésta. Un buen ensayo primero presentará el tema y definirá los conceptos principales. Luego expondrá los enfoques básicos para evaluar el tema. Presentará un breve panorama que examine estos enfoques. Las divisiones de ventajas y desventajas deben hacerse fáciles de seguir manteniendo los enfoques y perspectivas opuestas cerca unas de otras estructuralmente: un enfoque debe recibir un párrafo seguido inmediatamente del enfoque opuesto, ahorrando tiempo y presentando el conflicto en una relación clara. Después de examinar las perspectivas básicas, debes resumir el todo en relación con la pregunta de investigación original, presentar las conclusiones que desees y terminar con una revisión de lo cubierto en el ensayo. Es mucho que cubrir, así que date cuenta de que utilizar la estructura también significa mantener cada sección limpia y clara. Recuerda, 1600 palabras es muy poco espacio para cubrir algunos temas muy amplios.
7

Utiliza el esquema. No te alejes de tu estructura o divagues en temas secundarios. Utiliza el esquema para darle mayor forma y estructura a tu ensayo.

Cómo escribir un ensayo de TOK

Escrito por Peg Robinson Traducido por Alejandro Moreno

Hay algunas cosas que no puedes fingir. O tienes las habilidades o no las tienes. Escribir un ensayo de Teoría del Conocimiento (ensayo TOC o TOK) es uno de estos casos. Para hacer un buen ensayo TOC debes haber prestado mucha atención durante tu curso de TOC, participado activamente en discusiones sobre TOC y aprendido lo básico acerca de escribir un ensayo.
 
 Pero eso no significa que no haya ciertos consejos útiles para hacer más seguro un resultado positivo. Escribir un buen ensayo TOC es parte de los cursos obligatorios para obtener un diploma de Bachillerato Internacional (IB). Aprender cómo escribir bien uno puede ser una cuestión decisiva para los estudiantes de IB.

 

Instrucciones

Necesitarás


·       Pensamiento claro
·       Determinación
·       Planificación adelantada
·       Papel, y una pluma o lápiz, máquina de escribir, o una computadora con impresora

domingo, 28 de septiembre de 2014

¿Nos afectan las emociones a la hora de actuar?

Tristeza, felicidad, rabia, euforia, impotencia. Seguramente ustedes hayan sido víctima de estas sensaciones, sensaciones que modifican nuestra manera de actuar ante un estímulo. Nuestras hormonas se alteran produciendo una inestabilidad emocional que provoca una pérdida parcial de nuestro raciocinio, lo que conlleva a decir o hacer cosas por impulso, sin pensar en las consecuencias. Son innumerables las ocasiones en las que nuestras emociones evocan en locuras, actos vergonzosos, instantes en los que nuestra capacidad para pensar se encuentra sedada. No necesitan hacer nada más que abrir un periódico para leer sobre algún acto polémico realizado por alguna estrella mediática, que al día siguiente verán escrito que la persona artífice de tal hecho se encuentra profundamente arrepentida. El momento de embriaguez emocional es seguido por la calma y la reflexión, gracias a la cual comprendemos la mala pasada que nos ha jugado nuestro sistema endocrino.

Un caso cercano referido a lo previamente comentado sucedió este miércoles en el partido disputado por el Barça y el Málaga.  En un momento caliente del partido, Wellington, un jugador del conjunto malagueño agarró por el cuello a Leo Messi, integrante del equipo culé. Instantes después de haber concluido el encuentro, el jugador brasileño declaró que Messi le había proferido insultos bastante desagradables en el campo de juego. Estas palabras posiblemente propiciaron tal agresión, de la que posteriormente, en un estado de relajación, se disculpó, admitiendo que se había equivocado debido a la intensidad del partido. Este es solo uno de los múltiples ejemplos que se podrían exponer para demostrar que nuestros sentimientos afectan a nuestra manera de actuar.



A modo de conclusión me gustaría plantearles una pregunta: ¿Cuántas veces se han parado a pensar cómo habrían cambiado ciertas situaciones si no hubiésemos sido condicionados por las emociones?

Jacobo Osorio Ríos 1º BI





¿Acaso sabemos?

Emociones que nos construyen. ¿Podemos ser realmente objetivos? ¿Dónde está la frontera entre lo que realmente es y aquello que nosotros queremos que sea? Forjamos una realidad a partir de nuestras experiencias, en base a lo que somos y sobre lo que queremos ser. No podríamos pensar en "vida" dejando a un lado nuestros sentimientos pero, ¿cómo en realidad estos pueden coaccionar nuestros actos? 
Dicen que la vida está formada por una cadena de decisiones. Si cada uno de nosotros somos capaces de crear una realidad propia con elementos en común con las del resto de personas pero, al fin y al cabo, matizadas por nuestro subjetivo "yo"; no podemos considerarnos conocedores absolutos de ninguna circunstancia o afirmación. 
Debemos tener en cuenta, por tanto, nuestra responsabilidad de cara a nuestras decisiones; no solo en la medida en la que ellas afectan a nuestra "vida en construcción", sino en cómo ellas podrían repercutir sobre las realidades de los demás. 
Dichas emociones no actúan solas. Siempre en un determinado campo sociocultural, se combinan con los efectos de la razón (cuya interacción aporta el equilibrio necesario), y aquello que recibimos mediante nuestros sentidos (factor biológico, esa capacidad de relacionarnos con el medio, pero con bastantes puertas que dejan escapar un margen de oscilación en el que las emociones vuelven a tomar las riendas: ¿vemos a veces lo que queremos ver? Una vez más, subjetividad.). Finalmente enmarcamos esto con nuestra principal herramienta transmisora, fruto de la necesidad de comunicarnos, construyendo así una comunidad: el lenguaje. "Dime cómo hablas y te diré quién eres";sin duda, el lenguaje canaliza el producto de la interacción de todos los factores anteriores. 
Por consiguiente, ¿cómo sabemos lo que sabemos? No lo sabemos, creemos saberlo, sabemos lo que creemos saber. Y desde ahí se construye la realidad, la de todos, la nuestra.

Aida Carril Barcia 1ºBI-C

¿Es posible tener un pensamiento objetivo?

Con frecuencia nos preguntamos sobre las realidades, o lo que consideramos que lo son. Muchas veces ignoramos afirmaciones populares o mayoritarias sólo por el simple pensamiento “Si la mayoría piensa eso por algo será”. Nadie se para a pensar cosas que consideramos, o más bien, la sociedad considera “obvias”. Pero…¿realmente hay algo evidente?
La película 12 hombres sin piedad refleja perfectamente este comportamiento. Todo parece evidente, obvio, indiscutible…hasta que alguien se para a pensarlo. Pensar las cosas que sabemos con seguridad y establecer el ámbito de la duda razonable. Crear una distancia entre las ideas y valores que tenemos. Distanciarnos de lo que creemos saber para poder cuestionarlo. Todo esto que parece muy fácil, pero que en la práctica, tomando de ejemplo la película, sólo una persona es capaz de hacer primeramente.
A menudo nos agarran las emociones, los prejuicios, las vivencias personales…, y todo lo que va ligado a ellas es difícil cambiarlo. Condiciona nuestra observación y comprensión del mundo. Nos cuesta mucho cambiar de opinión en algo en lo que nos sentimos identificados, o entender a alguien cuya postura es contraria a la nuestra. Esto es representado perfectamente por el personaje cuyo hijo le abandonó, incapaz de aprender y conocer realmente por culpa de sus experiencias pasadas.
En mi opinión, la emoción no debería jugar un papel en la evolución de las afirmaciones del conocimiento, ya que de esta manera tenemos una actitud diferente de ver las cosas, más objetiva y precisa, y es más fácil comprender otros puntos de vista u otras opciones.
Por otra parte, el diálogo también juega un papel muy importante en la justicia: una opinión es sólo una opinión y nunca descansa la verdad. Es la mejor manera de intercambiar experiencias y opiniones, valiéndonos del argumento y el contra-argumento. Esto se refleja muy bien en la película, cuando, gracias al único voto a favor de la inocencia del joven, se establece un diálogo entre los personajes en el que cada uno argumenta sobre su opinión, se escuchan, y, al final, gracias a la comprensión llegaron a un acuerdo.

En conclusión, nuestra opinión sobre el mundo tiene unas consecuencias, y somos responsables de analizar nuestros propios planteamientos, conocer nuestros prejuicios, emociones e intereses, y poder desvincularse de ellos.

Emociones, ¿controlables?

Las emociones son algo que viene de serie con el concepto de humanidad. Están presentes cada minuto de nuestras vidas, pero con el papel de un individuo dentro de la sociedad viene la responsabilidad de aprender a controlarlas.
Es decir, uno no se puede dejar guiar por las emociones en todo momento, ya que éstas son como los prejuicios; llegan a nublarnos la razón. Es por eso que es importante saber dejarlas de lado en situaciones concretas, donde no nos queda más remedio que reflexionar sin ningún tipo de obstáculo para así poder llegar a una conclusión racional.

Pongámonos en situación. Después de todo un día de andar de aquí para allá, además de haber dormido mal la noche anterior, llegamos a casa después de más de doce horas fuera, estamos tremendamente cansados, con lo cual es más sencillo conseguir irritarnos. Con una simple broma o comentario, podríamos llegar a un punto donde, si nos guiamos por nuestras emociones, arremeteríamos con las personas de nuestro entorno, sin más razón que ese cansancio acumulado y el detonante que nos lleva a perder el control.

Por otra parte, pensemos en un asesinato. Cuando hay un posible culpable, la familia y los amigos de la víctima (incluso el pueblo, llevado, por ejemplo, por la crueldad de dicho crimen) tienden a reaccionar de una manera poco racional, dejándose llevar por el sufrimiento y la desesperación.

En "Doce hombres sin piedad", uno de los personajes, el último en ceder, mantiene tanto tiempo su posición debido a sus problemas personales, los cuales le provocan rencor, dolor, desprecio, y le hacen encasillar a un joven basándose en sus propias experiencias y en lo que le hicieron sentir.

Entonces, ¿no depende nuestra sociedad de los límites que sepamos marcarnos en el feudo emocional?


Conchi García, 1ºBI



¿En qué medida nos dan nuestros sentidos un conocimiento del mundo tal y como es verdaderamente?



¿Está usted de acuerdo con la oración “no se debe hablar sin tener conocimiento previo”? La verdad es que si lo está o no es irrelevante. Es imposible mantener una conversación, monólogo, coloquio o discurso sobre un tema sin tener nociones básicas de él (en el caso de un asunto figurado, intangible o abstracto). Pero la cosa cambia cuando se habla sobre un hecho real que ha ocurrido, ya sea en un pasado lejano o próximo. En ese caso, es necesaria la posesión de información sobre él. Información pura, primitiva e inalterada, que no haya sido modificada o pasada por ninguna clase de filtro que pudiera hacer que perdiese su veracidad original. Ahora bien: ¿cómo se puede recabar esa información asegurándonos de los aspectos mencionados? La respuesta radica en nosotros. No “nosotros” en un sentido de comunidad o agrupación armónica que piense, actúe y sienta como un solo ser, sino en una agrupación de entes individuales. Y cada uno de esos individuos dispone de sentidos, cuyo control posee, que le dan la capacidad de transformar la realidad en información. En absoluto ejerciendo una función traductora, pues ambos lenguajes (el de la realidad y el de la información) son diferentes, y como elementos dispares los dos tienen mil y una desigualdades, teniendo el de la realidad infinitas posibilidades en un rango menor de actuación, y poseyendo el de la información menos posibilidades de transmisión en un rango mucho mayor. Por si alguien se ha perdido, en su situación tiene el ejemplo. La función “metalingüística” del pensamiento nos permite charlar sobre él mismo, pero es complicado hallar las palabras exactas para poder dar a comprender cierta idea que, sin embargo, surge en nuestra cabeza de manera (relativamente) fácil. Volviendo a lo anterior, nuestros sentidos no realizaban una función traductora, sino transformadora, intentando adaptar lo mejor posible lo que la realidad es en sí misma, a algo que todos nosotros podamos comprender y asimilar. Y son ellos de lo único de lo que nos podemos fiar y tener convicción plena. Por supuesto, no somos sistemas infalibles de asimilación de datos, pues en nuestras diferencias de comprensión de la realidad radica lo que nos hace a todos iguales y a la vez, diferentes. Diferentes por la razón obvia, que no somos copias unos de otros, y por lo tanto nuestras experiencias o asunciones hacen que nuestras “transformaciones” de las que hablábamos antes no sean idénticas, pero en el hecho de poder transmitirlas a otras personas lo más exactamente posible radica lo que nos hace iguales, porque tanto yo podré hacerles ver a ustedes que estaban errados como ustedes me lo podrán hacer notar. 

 Y ya puestos, cambiemos el nombre de “transformación” por el de “razón”. Porque las razones son la realidad expresada de manera inalterada. Y las razones nos hacen equivalentes.


Mateo Bello Villarino 1º BI