viernes, 21 de noviembre de 2014

Los saberes y la "red"

Día Mundial de la Filosofía

20 de noviembre de 2014

«No hay filosofía verdadera sin diálogo y, en un mundo globalizado, ese diálogo debe abarcar las diversas sabidurías que influyeron en los pueblos a lo largo de la historia y que no siempre están bastante presentes ni documentadas en los manuales clásicos.»

Irina Bokova, Directora General de la UNESCO
Porque seguimos ahí, os propongo un artículo para seguir pensando filosóficamente, ¿por qué no?
La red del pescador
 Los dioses castigan tanto a Prometeo como Adán por curiosear más de la cuenta; por su pretensión de romper el monopolio divino del conocimiento y repartirlo entre los mortales. Para nuestros teóricos de Internet, la Red sería hoy su reencarnación: el nuevo héroe que rompe el monopolio institucional de la información para distribuirlo entre los usuarios de Google.
El exceso de información de Internet tiende a generar confusión
El término red -o en red- ha venido asociándose desde entonces a una libre y masiva difusión de los saberes. 
Frente a su tradicional distribución jerárquica y parsimoniosa, estos saberes se estarían haciendo hoy inmediatamente, democráticamente accesibles a todos.
Pero no nos precipitemos: mejor quizá demorarnos por un momento en las palabras mismas y su aura. Nietzsche decía que "las palabras son metáforas que hemos olvidado que lo eran". Ahora bien, si dejamos que las palabras repercutan en nosotros, que nos golpeen con toda la carga de su origen, pronto descubrimos que la palabra red evoca un universo de asociaciones muy distinto, opuesto incluso al anterior.
Entonces la palabra red no nos sugiere algo que difunde sino algo que más bien retiene; no nos suena tanto a acumulador o difusor como a filtro o malla que captura ciertos elementos (peces o datos) y permite a otros pasar. Y lo decisivo es entonces la trama más o menos tupida de nuestra red; de una red que nos permita atrapar todos -y sólo- los datos o informaciones relevantes para el caso que nos ocupa.
¿Y no será -me pregunto ahora- que en el saber, como en el pescar, lo importante es la correspondencia entre el tupido de la red y el tamaño de la presa a capturar? Una cuestión de ajuste, de encaje, adecuación, acomodo o como quiera llamársele. En todo caso, no una cuestión de pura cantidad o intensidad. Y así son al cabo -pienso aún- todas las operaciones delicadas, sean de la naturaleza que sean: sea el Faeton de Ovidio siempre en peligro de ser víctima del "calentamiento global", sea la observación microscópica de Heisenberg, que, como la mirada del Basilisco, puede distorsionar o incluso matar lo observado, sea la candela que, según dicen los mexicanos, no hay que colocar "ni tan cerca que queme al santo ni tan lejos que no le alumbre".
Esta cuestión de acomodo o proporción ha sido abordada por Manuel Castells, pero parecen olvidarla en gran número de estudios sobre la Sociedad de la Información. Y ello contra toda evidencia de que la pura acumulación degenera a menudo en atasco; de que pocas veces, si alguna, lo máximo resulta ser lo óptimo.
La máxima información, en efecto, tiende a generar confusión: Aranguren fue mi mejor maestro precisamente porque me señaló los textos y libros que no era necesario leer (Wikipedia, por el contrario, me ofrece demasiados). El continuo flujo de moribundos en pateras nos escandaliza, ciertamente, pero a menudo nos coarta y paraliza toda respuesta personal frente a algo que parece rebasarnos. La competencia rápida y fácilmente adquirida -el pollito que sale del huevo y ya anda- es propio de especies inferiores que no alcanzan "adolescer" de una larga adolescencia. El crecimiento desmesurado y sin control de una célula es lo que los médicos llaman metástasis o cáncer.
Y así en todo: incluso en la memoria más gigas de la cuenta, como la del pobre Funes borgiano incapaz de olvidar nada, ahíto de bites, atontado. Como les ocurre a menudo a nuestros ordenadores, Funes había perdido aquella "capacidad de olvido" ensalzada por Rousseau: "Aquel defecto de memoria que nos deja en el feliz estado de tener la suficiente para que todo nos sea comprensible pero carecer lo bastante de ella para que todo nos aparezca como nuevo".
Kant advirtió ya que la pura información sin criterio alguno de selección es ciega. Bacon y Popper añadieron que la naturaleza es muda mientras no aprendemos a hacerla hablar con preguntas a la vez pertinentes e intencionadas (crueles incluso, según Bacon, que comparaba el laboratorio moderno al torno con el que el Gran Inquisidor hacía "cantar" al hereje -un hereje que hoy sería el ADN o los agujeros negros-).
Norbert Wiener fue más preciso todavía: "Existe un techo al número de variables o de informaciones con las que podemos operar y que sabemos manejar operativamente". Un techo del que era bien consciente un veterano político, sobrado y lenguaraz, que me aconsejaba en el Parlamento la siguiente estrategia informativa para con los miembros de la oposición: "Si no puedes darles menos información de la que necesitan, dales más de la que pueden asimilar: colápsalos".
Ciegos, mudos, colapsados: así es, en efecto, como puede dejarnos una eufórica utilización de la Red que olvide su parentesco lógico y etimológico con la red del pescador.

Xavier Rubert de Ventós es filósofo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Día Universal de los Derechos de la Infancia


El Roto

Aunque resulte duro decirlo la pobreza infantil en nuestro país es una realidad en aumento. En el informa de Unicef Los niños de la recesión, (elaborado por Gonzalo Fanjul, cofundador de porCausa) se dice que España es el país con mayor pobreza infantil de Europa, detrás de Grecia y Letonia, y que la tendencia no mejora.
Y nos preguntamos, ¿por qué ese debate no está en la calle?
 Diversas organizaciones además de Unicef; por ejemplo Oxfam , Cáritas, o fundaciones como porCausa, llevan tiempo denunciando el fracaso de las instituciones públicas españolas para afrontar el incremento de la pobreza en nuestro país que afecta a los más vulnerables, como las personas dependientes y la población infantil. Ni siquiera el barómetro que mensualmente elabora el CIS (Centro de Investigación social) sobre el estado de opinión de los españoles, recoge esta preocupación. Falta conocimiento o deseo de conocer, y ese desconocimiento o falta sensibilidad social es lo que explica que en este país, la pobreza infantil no sea un tema de conversación obligado, tanto como lo es la corrupción, frente al que los mass media sí han colocado el “foco” de atención pero no así en la pobreza infantil como si este problema no socavase si cabe aun más, nuestra convivencia social.
Nos encontramos en un momento de nuestra historia como país en el que el interés que demostremos frente al problema de la pobreza infantil condicionará el futuro de millones de niños.
 ¿Vamos a quedarnos sentados?

Ver más:
En el diario El País (España) Gonzalo Fanjul firma “Siete preguntas inquietantes sobre la pobreza infantil en España“.
·       En The Clinic (Chile) escribe  Gumersindo Lafuente:   “Chile y España, éxito y fracaso de la lucha contra la pobreza infantil“.

·       En The Guardian (Reino Unido), la periodista de datos Ami Sedghi, utilizando datos y análisis de porCausa: “Pobreza y educación, una década perdida para los niños españoles“.

Iniciativa contra la pobreza infantil

A veces hay que ponerse en el lugar del otro para entender aproximadamente su situación, pero está claro que si no estás sufriendo ese mismo problema no puedes sentir lo mismo. 

La pobreza es una situación en la que la mayoría de la gente nunca se pone, ¿y por qué? Este problema mundial que siempre está presente físicamente a penas se le da importancia en los medios de comunicación, causando el poco interés de la sociedad hacia esta desgracia. Sin embargo, cuando salen a la luz algunos de los datos sobre los porcentajes de pobreza la mayoría de la gente dice sentir pena pero solo una minoría reducida aporta algo para frenar el aumento de estos porcentajes

Aprovechando que mañana, día 20 de noviembre, se celebra como cada año el Día Internacional del Niño, los alumnos de 1º de BI (Bachillerato Internacional) hemos querido aportar nuestra pequeña colaboración contra la pobreza infantil. 

Eldiario.es recoge estos datos sobre la pobreza infantil en nuestro país:
 "Las políticas españolas no tienen en sus prioridades luchar contra la pobreza infantil. Es una de las conclusiones de la ONG Save The Children tras un análisis del problema en Europa. España es el segundo país de la Unión Europea, solo por detrás de Grecia, donde menos eficaces están siendo las políticas sociales para combatir la pobreza infantil. El riesgo de pobreza ya alcanza a 2,8 millones de niños, el 33,8% de la población menor de edad en nuestro país, según datos de Eurostat."

Es triste saber que hay niños por todo el mundo pasando hambre, o incluso muriendo por ello.
Niños que viven en países en los que la sanidad o la educación no es pública y por ello no tienen derecho a esto.
Más es una contradicción, pues la Convención sobre los Derechos del Niño recoge estos derechos como propios de los niños:
 "Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel de salud y servicios para el tratamiento de enfermedades y la rehabilitación de la salud. Los Estados Partes se esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios" -Artículo 24
 "Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a la educación" - Artículo 28

Hay muchos más derechos que la Asamblea General recoge pero que millones de niños en el mundo no poseen. Y está claro que treinta personas no van a frenar la pobreza infantil en el mundo entero, por eso los alumnos de 1º de BI vamos a comenzar aportando nuestro granito de arena ayudando a nuestra ciudad, Santiago de Compostela y alrededores, con actos benéficos. 
Pero queremos contar con la ayuda de más gente porque cuantos más granitos de arena sean, más grande será la montaña y a más niños en esta situación podremos ayudar. Por lo que agradeceríamos que aportarais ideas para la recaudación de fondos de esta iniciativa. 
Además ahora que llega la Navidad, cualquier niño debería de tener el derecho de sentir esa alegría de poder creer en Papa Noel y en los Reyes Magos, porque infancia solo se tiene una y la pobreza no debería ser una situación que se tuviera que vivir nunca y menos en esta época de la vida. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

shhh…parémonos a pensar

Decía Aranguren que a la hora de actuar, no debemos ni ser sumisos por serlo ni tampoco ser rebeldes porque sí. Solemos identificar como pusilánimes y de poco carácter a aquellas personas más conservadoras (en el sentido más estricto de la palabra). Pero lo cierto es que, si la persona decide someterse a los "dogmas" más generalizados (por ejemplo, ser cristiano) de una forma meditada, el dogma ya no sería tal, y pasaría a ser una decisión humana del individuo, que ejerce como tal su libertad y responsabilidad, ya que no ha habido "sometimiento por sometimiento".

Lo que me lleva a tratar este tema es la discusión de moda entre los partidos políticos españoles: si se debe cambiar o no la Constitución. Llama la atención que se hable de "cambiarla" sin más, sin hablar de artículos concretos, fines de los cambios…en definitiva, no se está planteando qué es aquello que se considera incorrecto del texto de 1978. Es un "cambiar por cambiar" una rebeldía porque sí, algo tan irracional como lo sería someterse a una constitución que fuera verdaderamente disparatada y patética por la simple razón de…pues eso, de que es la Constitución.

El proceso es el contrario, primero se piensa, después se decide. El valor de la acción no reside en la acción en sí, es cosa del porqué, debe reinar un sistema de actuación racional y humano.



Antonio Álvarez García 2 BI


domingo, 16 de noviembre de 2014

¿Es posible acceder al mundo de la cultura sin dominar un lenguaje?

     La protagonista de la película El milagro de Anna Sullivan, Hellen Kenner, es una niña nacida ciega, sorda y muda y que por tanto no domina absolutamente ningún tipo de lenguaje hasta la llegada de su maestra, Anna Sullivan, quien le trata de enseñar un lenguaje de signos que le sirva para expresar sus sentimientos y emociones.
     Lo que más me llama la atención de la película es el hecho de que antes de la llegada de su profesora, a la niña se le  consentía absolutamente todo simplemente porque “no sabía lo que hacía”. Pese a tenerlo todo o casi todo, Hellen no aparentaba ser feliz, porque no era capaz de comunicar ninguno de sus sentimientos o deseos con eficacia y estaba marginada de todo tipo de actividades culturales por el mero hecho de haber nacido con esa enfermedad. De esto último me gustaría destacar la gran importancia que tiene el lenguaje en nuestra cultura que, es básicamente en lo que están basadas nuestras creencias, pensamientos … Por lo tanto, si un niño no aprende ningún tipo de lenguaje deja de estar integrado en nuestra sociedad porque toda nuestra vida cultural está basada en la comunicación y la transmisión de información entre unos seres y otros, puesto que el ser humano es un ser social, que necesita estar siempre en contacto con otros de su misma especie. Cuando una persona no domina ningún sistema de comunicación, la gente no lo puede entender y simplemente se compadecen de él continuamente en lugar de tratar de ayudarlo y de enseñarle a transmitir sus pensamientos, es decir, no se le trata igual que al resto de personas.
También es destacable el hecho de que aparentemente, y obviamente con un gran esfuerzo y dedicación, es posible para cualquier ser humano aprender un lenguaje, ya sea braille o una lengua.          De acuerdo con esto, la pregunta que nos deberíamos plantear es: ¿Es el lenguaje una cualidad innata del ser humano? En mi opinión, si tenemos en cuenta que el ser humano es un ser social, sería entendible que todos los seres humanos tuviésemos la capacidad de aprender una forma de comunicarnos con los de nuestra misma especie, ya sea más compleja (una lengua) o menos (gestos, gritos…).

Cuadernos de Cineuropa: "L'amour à mort"

Todos los que vivimos en Santiago podemos disfrutar hasta el domingo 30 de la 28º edición de Cineuropa, un festival que trae a nuestra ciudad películas europeas que no pasan por las salas comerciales. Este año, coincidiendo con el 25 aniversario de la caída del Muro, se pone el acento en películas alemanas de la RDA, aunque la oferta de películas es muy variada.
El lunes después de clase, ponían en el CGAC L'amour à mort. Esta es una película francesa del director Alain Resnais. Al salir de la proyección uno siente la necesidad de ordenar sus ideas, por lo que ahora os dejo algunas reflexiones. 
¿Qué haríamos si la vida nos diera una segunda oportunidad? Esta es la primera pregunta que surge en la película. Parece un dilema sencillo, pero quizás no lo sea. El miedo a la muerte que nos obliga a actuar y a hacer de la vida lo máximo (como ya hemos tratado en nuestras primeras entradas al blog), reaparece, y ahora se hace verdaderamente real. En sus propias carnes, los protagonistas ven cómo de un momento a otro su vida puede romperse en mil pedazos. Esta aceptación repentina, que no quiere decir que antes no fueran conscientes de ella, sino que simplemente parecía lejana, toma unas dimensioines que tendrán consecuencias en sus vidas.
 "Haremos todo lo que no podríamos haber hecho si yo hubiera muerto"
La aceptación de que el mañana con el otro quizás no exista urge a reestructurar sus relaciones, objetivos y prioridades. Los lazos que mantenían con personas a las que no querían se rompen ante esa necesidad de eliminar lo superfluo y accesorio para mantener lo realmente importante. Es decir, la expresión de los propios sentimientos cobra mucha importancia, por ello, todo aquello que queda fuera de ese círculo de filias es desechado.
Esto último lleva también a hacer otras consideraciones. ¿Si ahora estoy viviendo el momento más feliz de mi vida, por qué seguir viviendo? En las reflexiones de los personajes encontramos la inclinación por los absolutos: absoluta tristeza, absoluta fe, absoluta felicidad... No se contemplan términos medios o incluso que el mañana tiene todavía esa capacidad de sorprendernos. En un momento dado, distintos personajes creyeron haber vivido ya el momento más feliz de sus vidas. Esa certeza desvirtuaba ya todos los momentos que estaban por venir, creyendo que nada de lo que el futuro podría deparales sería mejor que eso ya vivido. Irremediablemente, toda la futura felicidad no sería otra cosa que una copia o aproximación a ese clímax, y por ello carecía de interés. Para ellos, sería mejor morir ya que sufrir toda esa degradación de su felicidad. Pero, ¿acaso no se compone la vida de momentos altos y bajos, de tristezas y dichas, de sorpresas y decepciones? ¿Renunciaríamos a explorar nuestro mundo, a crecer como personas, a amar o a echar de menos, a reír o incluso a llorar, por creer que ya hemos conseguido la felicidad que todo el mundo busca? ¿Hacen realmente los momentos de felicidad que la vida vaya perdiendo interés, o por el contrario le añaden valor?
Esta película plantea muchos interrogantes, también sobre temas que llaman nuestra atención desde hace mucho tiempo como la religión, la fe, o incluso el significado del amor.
Es sin duda una película muy recomendable, en la que el contenido está acompañado de una fotografía y una técnica cinematográfica llamativa, que extraña e invita a reflexionar.
Ana Santorum, 2ºBI L

Perderse en nuestros propios límites consecuentes de nuestra propia creación.


(En referente a la entrada de Aida Carril "Limitar un mundo")


   Se conoce al lenguaje como a aquella capacidad innata y natural de la que gozamos para comunicarnos. Nosotros creamos la lengua, una herramienta para poder transmitir, en teoría, la información más efectiva y exactamente que por otros medios, como a través de un conjunto cinésico. Por consecuente, podríamos pensar que el lenguaje es infinito y fluye en todas sus formas sin que nadie pueda pararlo, es algo natural y lo hemos asociado a una herramienta “perfecta”; pero, ¿hasta qué punto existe esta relación divina? Cuando se asocia la lengua, por ejemplo, al lenguaje, este se comienza a ver poco a poco más apretado, con cuerdas que lo rodean y sí, con cantidad de limitaciones.
   Nosotros hemos creado esa herramienta que conocemos como lengua, y que al parecer sí pone impedimentos a la hora de transmitir información, por lo que no somos capaces de mostrar todo lo que viene y va en nuestra mente al mundo. ¿Por qué es tan complicado hablar de sentimientos o emociones de forma concreta y exacta? Quizá la mera categoría de elementos abstractos sea una excusa para disculpar al medio en su escasa extensión, puede que simplemente no hayamos creado una lengua capacitada para tratar más allá de todo aquello que se puede considerar físico, comprobable por los otros. Ahora bien, podremos considerar un lenguaje infinito debido a la amplitud de información existente sin barreras, pero enlazando esto con el hecho de que la lengua y los medios mediante los que nosotros compartimos esa capacidad restringen, quizá sea más conveniente tratar de un lenguaje finito, ¿si nosotros no somos capaces de disfrutar de su naturaleza idónea, por qué hablar de un posible cuando sabemos por seguro que en nuestra práctica diaria no es perfecto?
   La lengua restringe al lenguaje, y este se ve acotado hasta el punto de perder su característica natural entre los humanos, ¿qué pasa con nuestra mente y realidad si se ve sometida constantemente a este hecho inconveniente? ¿Logra esto influir en nosotros acortando nuestra realidad personal o en nuestra mente se siguen configurando cantidad de mensajes con y sin sentido en busca de una salida transmisora?
   Nos encontramos delante del peligro de perdernos en nuestros propios límites consecuentes de nuestra propia creación. Paraos a pensar en este preciso instante qué pasa por vuestra cabeza, si solo hay información codificada por la lengua, oraciones, frases, palabras; o si a su vez, completando lo anterior también existen emociones, quizá contradictorias, que viajan y chocan entre sí sin control, sin nada ni nadie que les ponga orden o las controle. Si llegas a la conclusión de la única y triste existencia del primer conjunto, quizá ya te has adentrado en el peligro y tu mente se encuentra quieta, en una caja de cristal, que puede ver todo lo que la rodea pero que por pasividad e imposibilidad, acaba por cerrar los ojos a su alrededor. Si en cambio logras sentir que hay algo más, enhorabuena, esa es la realidad humana que nosotros mismos escondemos de forma inconsciente. ¿Cómo transmitir todo eso? Seguramente sea lo que muchos artistas han buscado a través de sus creaciones, tratar de plasmar sus mentes en ese preciso instante, esa gran cantidad de desorden, una nube de pérdida, insensatez y locura, que envuelve a una pequeña porción de restricción social.
      Acaban de aparecer dos senderos con su realidad cada uno, mantenerse quieto y acomodarse en nuestro propio salón de letras y palabras, que las oraciones nos enciendan la chimenea y que las frases nos preparen un cóctel, o investigar, ser curiosos y tratar de deducir, adivinar, encontrar las partes y las invenciones más extrañas que sí, nosotros en nuestro estado más humano hayamos podido crear. Seguir presos de una herramienta inerte o avanzar en la naturaleza de manera que tengamos esa nueva oportunidad de completarnos.

Yeray Folgar Cameán 1º BI

sábado, 15 de noviembre de 2014

A nosa estrada

Complicarnos resulta sinxelo cando preferimos escapar da realidade, do reflexo no espello que non minte, de nós mesmos. Buscamos saídas dirección á feliz ignorancia.
Tapar os ollos e facer que vemos, ata que a realidade nos sorprende atopando onde nos doe. Caer para ver. De súpeto, descubrimos que estamos feitos de remendos, cosidos a parches que se abren, que se pechan, a fin de contas só tapan o que hai debaixo. O que agocha a pel. E aquí, na caída, acusan os complexos, interrogan os feitos e saltan as dudas.
O malo de estar aquí, é que nunca entraches sabendo como saír.
Alguén dende fóra dinos : "Esta é tan só unha parte de nós, aquí non se entra nin se sae, aprendes a convivir con ela. Aínda que non o creas, os medos, as inseguridades e os defectos tamén aportan e a miúdo son máis parte de nós do que creemos. Sempre está presente e ás veces faise notar máis que outras como unha proba sobre nós mesmos."
Escoitamos, e un derrotismo abandóanos á sorte de remontar esta baixada. É agora cando alguén interpretando o noso alter ego, deixa suspendidas no aire palabras que ti tomarás ou non: "Non é sorte, é actitude. O imposible é todo aquilo que non se intenta. "
E volves respirar profundo para cavilar despois sobre a barafunda de sentimentos que bombardean á conciencia. Ou, contrariamente, para cavilar (chegados ata este punto) sobre a falta de sentimentos que paradoxicamente é un achado. 
Ben,persoalmente,non creo que estemos feitos só de partes negativas ou partes positivas. Somos un conxunto de todos os sentimentos que designan as palabras que coñecemos e que aínda están por inventar. Non me creo ter unha solución doada pero sí unha actitude resolutiva, o certo é que somos nós quen decidimos que crer, somos nós quen decidimos que aprender de cada parte, como de cada erro, vitoria, de cada persoa e situación.
Lin non fai moito a Roger-Pol Droit quen escribía : "A amplitude de miras paréceme indispensable, porque estou convencido de que se vive coma se pensa ." 
Iso é, en resumidas contas, quen percorre a impredicible estrada, é quen pensa que a recorre e vive percorréndoa.      

                                                                                                         Alba Sánchez Aguión 1º BI

martes, 11 de noviembre de 2014

Limitar un mundo

Llamar. Designar. Poner nombre. Entendamos el lenguaje como herramienta, como camino para expresar pensamientos y, de alguna manera enmarcar una realidad, limitar un mundo. ¿Existen límites en el lenguaje? ¿Quién establece las dimensiones? Puesto que es compartido, debe cumplir unas determinadas "normas generales" dentro de la sociedad. ¿No es "el ser compartido" condicionante del lenguaje? ¿Podría existir sin él un "nosotros"?
Aprendemos a través de él. Con él vivimos, sentimos, ponemos nombre a lo que nos rodea, y lo que nos rodea nos pone nombre. Manifestamos emociones, ¿qué significa un "te quiero"? 
El lenguaje es conductor, de alguna manera, de nuestra identidad, de nosotros mismos: constituye un medio mediante el cual nos desdoblamos al mundo.
Me gustaría plantear la siguiente cuestión: ¿nosotros construimos el lenguaje o el lenguaje nos construye a nosotros? Más allá de nuestra capacidad sociobiológica, en el campo del "nosotros con los demás". Por medio del lenguaje somos capaces de crear cultura; pero, ¿cómo esta rebota repercutiendo sobre nosotros, sobre nuestra identidad? Establecemos una organización, una designación de la realidad; en la que posteriormente nos encontramos encerrados (y qué difícil es salir de ahí). ¿En qué medida somos víctimas de sus consecuencias? 

Aida Carril Barcia 1ºBI

Y la banda siguió tocando


Y la banda siguió tocando (en España En el filo de la duda) de Roger Spottiswoode.
Docudrama estadounidense de 1993.

Habitualmente empleamos expresiones como “yo sé/nosotros sabemos cómo hacer Y”. Utilizamos afirmaciones de conocimiento para decir que la tierra se mueve y es esférica, que los virus son agentes microscópicos acelulares, ambas afirmaciones no son objeto de observación directa pero forman parte de nuestro sistema compartido de conocimientos que cambia y evoluciona con el tiempo, debido a la aplicación continua de los métodos de indagación. Estos cambios en el conocimiento pueden ser lentos y graduales o pueden ser repentinos y dramáticos, resultado del planteamiento de nuevos problemas y nuevos resultados experimentales.

En nuestra vida cotidiana estamos tan acostumbrados a usar los conocimientos aprendidos bien por experiencia propia o por herencia social, que no nos paramos a pensar el esfuerzo que supone adquirir conocimiento; es decir cómo llegamos a saber que lo sabemos. Nuestra perspectiva del conocimiento probablemente cambie si de pronto nos formulásemos estas sencillas preguntas: ¿Cómo es que sabemos esto? ¿Cómo sabemos que es verdad, si no lo hemos comprobado directa y personalmente? Y aún más, si lo comprobáramos en apariencia, ¿podríamos estar seguros de lo que vemos, vimos o sentimos?

Es entonces en este punto donde podemos imaginar que existe un problema alrededor de lo que es el conocer. Y este problema radica fundamentalmente en que los seres humanos para desarrollar su vida y responder a sus inquietudes, necesitan conocimiento, no hay sociedad humana que no posea un conjunto amplio de conocimientos sobre su mundo.

Un problema de investigación es un punto de conflicto en donde hay una laguna de conocimiento, una duda por resolver. Supone una dificultad teórica o práctica, o en una curiosidad acerca de ciertos hechos, que no pueden resolverse y que pueden llevar implícita una necesidad social, como ese el caso de la determinación del origen y el tratamiento de las enfermedades.

A comienzos de 1976, el epidemiólogo estadounidense Don llega a un poblado en las cercanías del Río Ébola en el Congo y descubre que muchos de sus residentes y el médico que trabajó con ellos, murieron por una misteriosa enfermedad que más tarde sería identificada como el virus Ébola. En 1981, Don Francis se da cuenta de un creciente número de muertes inexplicables entre la población de hombres homosexuales de Los Ángeles, Nueva York y San Francisco, y pronto comenzará una investigación en profundidad, para el organismo estatal Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, sobre las posibles causas de esta infección.

La investigación científica es una forma de pensamiento creativo y de acción que participa también de su marco social correspondiente; por ejemplo en el documental veremos las condiciones materiales en las que los investigadores se ven obligados a trabajar: sin fondos, en espacios limitados y con un equipamiento obsoleto. Pero no son solo estos problemas de equipamiento y financiación, las principales dificultades que encuentran los investigadores para poder desarrollar su trabajo, pues también se verán obligados a entrar en contacto con políticos, y miembros de la comunidad médica, a muchos de los cuales les molestará su acercamiento personal con activistas de la comunidad homosexual. La rivalidades y los conflictos de intereses - compañías farmacéuticas, grupos de afectados, líneas de financiación, ventajas e inconvenientes a la hora de informar al ciudadano-, son algunos de los factores sociales que encontramos en la investigación científica, pues en tanto creación humana no está exenta de valores e intereses que van, en muchos casos,  más allá de los planteamientos propiamente científicos.

Recordemos que mientras el investigador Francis prosigue en su teoría de que el SIDA es causado por un virus de transmisión sexual basado en el mismo modelo de la leucemia felina, y posteriormente a través de las transfusiones de sangre, sus esfuerzos son torpedeados por, entre otros, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y otros organismos, reacios a probar que la enfermedad se transmite a través de la sangre. Además se involucra en la disputa entre científicos franceses del Instituto Pasteur, y estadounidenses, en particular, el investigador  Robert Gallo, que se pelean sobre quien deberá recibir el mérito y los elogios por el descubrimiento del virus. En 1984 el investigador Gallo anuncia el descubrimiento del causante del SIDA, el llamado VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana), basado en unas muestras enviadas por el Instituto Pasteur, en una actuación que sería reprochado por falta de ética por la comunidad científica internacional. Mientras tanto, el número de muertos seguía subiendo rápidamente. Finalmente Francis es desplazado de la investigación y decide retirarse a vivir y trabajar en San Francisco.

Durante la película se puede observar cómo los investigadores ponen en práctica el método científico, planteando hipótesis y tratando de comprobarlas. Cada miembro del grupo, desde su especialidad, pero articuladamente junto a los otros, va reconstruyendo alguna parte del complejo rompecabezas. Como toda creación humana, hay que distinguir en la ciencia entre el trabajo (investigación) y su producto final (conocimiento). Son muchas las preguntas que nos podemos formular. A partir de la trama de la película trata de reflexionar en torno a las siguientes cuestiones de conocimiento

1.     ¿Qué se entiende por “método científico?¿Existe un solo método científico?
2.     ¿En qué medida los científicos deben conformarse con la verificación o falsación de una hipótesis?
3.     ¿Qué se entiende por experimento? ¿Pueden hacerse experimentos en otras disciplinas? ¿Existen condiciones necesarias para que una actividad sea un experimento, por ejemplo, hipótesis, datos, manipulación de variables, observaciones, generalizaciones y expectativas de resultados?
4.     ¿Cuáles son las semejanzas y diferencias entre los métodos utilizados en las ciencias naturales y los que se utilizan en las ciencias humanas? ¿Qué diferencia supone estudiar seres que pueden pensar y actuar en lugar de estudiar átomos o plantas?
5.     ¿Cuál es el papel de la imaginación y la creatividad en las ciencias? ¿En qué medida es comparable la formulación de una hipótesis o la invención de un método de investigación con la concepción y creación de una obra de arte?
6.     ¿Qué clase de explicaciones ofrecen los científicos y en qué se distinguen de las que se ofrecen en otras áreas del conocimiento?
7.     ¿Es exacto decir que gran parte de la ciencia investiga entidades y conceptos más allá de la experiencia cotidiana del mundo, como la naturaleza y el comportamiento de los virus, los campos electromagnéticos, las partículas subatómicas?
8.     ¿Cómo afecta a los métodos y hallazgos de la ciencia el contexto social del trabajo científico?
9.     ¿La ciencia está, o debería estar, libre de valores? Por ejemplo: ¿Quién debería decidir si se siguen determinadas direcciones en investigación? ¿Quién debería determinar las prioridades al destinar fondos a la investigación?
10.  ¿Debe considerarse a los científicos moralmente responsables de las aplicaciones de sus hallazgos?
11.   Hay campos científicos cuya existencia depende completamente de la tecnología, como la espectroscopia, la radioastronomía ¿Puede haber problemas de conocimiento que aún no se conozcan porque la tecnología necesaria para revelarlos todavía no existe?

12.  ¿Tienen el lenguaje y el vocabulario científicos fundamentalmente una función descriptiva o una función interpretativa? Considéra la utilización de metáforas o analogías. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Día de la Memoria

Ayer, día 9 de noviembre, en Berlín sus ciudadanos conmemoraron el Día de la Memoria, recordando el muro que derribaron en 1989 y que todavía recuerdan en su imaginación. Son muchos los muros que pueblan nuestra existencia, algunos invisibles como el muro de silencio, la indiferencia y la apatía que asfixia la convivencia en la que se oculta el sufrimiento de aquel con el que se convive. Algunos muros se quiebran y otros se levantan, cuando ante el canto de las sirenas de la “Patria”, se expulsa a aquel que no forma parte de ella. A propósito de estas elucubraciones, he tenido el placer de conocer y leer a Edurne Portela, por lo que agradezco a la Fortuna, quien a veces es propicia y me regala pensamientos preciosos por su rareza y lucidez como el que hoy os descubro.
 Se trata del artículo Despertar del Letargo: Literatura vasca contra la indiferencia y el silencio, de Edurne Portela. Revista de Estudios Hispánicos 47 (2013).  Constituye una llamada de atención a todo intento de construcción de una imagen de la víctima desde los parámetros políticos de los partidos políticos que no resuelven la necesidad de recordar aquello que ahonda la brecha social del conflicto.Para muestra un fragmento:

 “Para que la brecha social no siga abriéndose se debe evitar el discurso de la victimización en lo social y cultural e intentar despertar un cambio en la mentalidad colectiva que ha echado mano de la indiferencia para evitar responsabilidades. Debemos recurrir al campo cultural para alimentar una imaginación que permita otras maneras de verse, de relacionarse con la herencia de la violencia, y de entender el papel de cada uno en este drama. Para imaginar cómo representarlo, empezando por uno de sus mecanismos imprescindibles: el silencio. Considero que el cómplice principal de la indiferencia es el silencio, ya que a través de la negación de la articulación del pensamiento y su proyección fuera de uno mismo se hace posible la separación con el otro. Este deseo de no articular el pensamiento puede venir provocado por el miedo, el miedo a descubrirse como parte del entramado violento, el miedo a descubrirse como verdugo o posible víctima, el miedo a ser rechazado por la comunidad. Así, el silencio protege, porque impide la articulación del conocimiento y el saberse cómplice o víctima de la violencia. Es fácil escudarse en el silencio, negar la evidencia para seguir viviendo en una supuesta paz. Despertar la imaginación ética a través de la representación requiere primero plasmar el silencio, no tanto para romperlo, sino para entender sus mecanismos, sus entresijos, analizarlo y desmigarlo, sentir su textura, su opacidad, sumergirnos en él para ver qué tenemos ahí escondido.”

El silencio, y no sólo la violencia ha sido el mejor síntoma de la indolencia social. Cuando el silencio cómplice se utiliza en una sociedad como instrumento para evitar la reflexión, refleja el hundimiento del juicio  que conduce a la falta de particularidad, a la masa.
El silencio, y no sólo la violencia crea al conforme, algo que no existe, un individuo igual a otro, alguien común, no particular, acorde con otro.... es decir, conforme. Un individuo de conducta uniforme, un replicante que atiende y entiende la realidad a través de consignas y de representaciones visuales y afectivas. Alguien que ha perdido la costumbre de interrogarse. Un replicante que se animaliza y pierde su autonomía y por lo tanto su conciencia hasta ser capaz de reírse, interiormente, del dolor de los demás.
Es en esta figura de la indiferencia ante el sufrimiento del otro, en donde la sociedad abre un abismo en el que puede sucumbir si persiste en iniciativas como las que hoy se desarrollan en el País Vasco con la conmemoración de un “Día de la Memoria”, que constituye una impostura ética e intelectual inaceptable si con ello nos referimos a todas las víctimas, las víctimas del terrorismo y las de la propia organización terrorista ETA que actuó como verdugo y que ahora, los que la apoyan y “comprenden”, quieren incluir en la categoría de víctimas de su propia barbarie. Proponer un día para las víctima en general, lleva implícito el empeño torticero de confundir y engañar a la sociedad con la idea de que ha llegado el momento de la reconciliación, en el que todos debemos hacer un “ejercicio de contrición” sobre las vilezas humanas y del “estado del mundo” del que “todos” somos responsables.
Pues no, no podemos aceptar los atajos y las simplificaciones y caer en la tentación de la reconciliación de tapadillo.  Ha habido víctimas y verdugos, y mientras los segundos sigan ocultándose a sí mismos su condición victimaria, mientras se nieguen a responder de sus acciones y sigan buscando protección en el silencio, la convivencia seguirá siendo amarga.
Así que sería preferible no esperar de las instituciones y partidos políticos propuestas imaginativas de una sociedad que pueda mirarse al espejo y ver lo que su imagen le devuelve, sino del ámbito de la propia cultura, en la que sus creadores sientan la llamada de la decencia para desandar el camino cómplice de la indiferencia y el silencio con sus obras críticas y crueles, pues –como nos recordaba la semana pasada el escritor José Ovejero (en la entrega del Premio Spinoza a su obra Ética de la crueldad) la crueldad en la ficción se encuentra en su función desmitificadora de la realidad, que no ofrece certidumbres y que nos obliga a ver aquello que nos empeñamos en ocultar.
 Entonces, siguiendo a la pensadora Edurne Portela “¿Puede la ficción comenzar a desandar el camino del silencio cómplice e indiferente, plantear nuevas maneras de ser en esta sociedad e imaginar un futuro alternativo?”. Apostamos que sí aunque para ello sea necesario que nos sintamos concernidos y dispuestos a que dichas ficciones se cuelen violentamente en nuestras vidas, para decirnos cosas que no les hemos preguntado y que nos dejan reflexivos y atónitos ante aquello que antes ignorábamos. Nada de esto nos ofrece un producto melifluo y compasivo como “Ocho apellidos vascos” de Emilio Marínez-Lázaro. Mientras la sociedad se contente con obras de entretenimiento que le reconcilian con esa “materia oscura” de la realidad, la opacidad, el silencio y la infamia seguirán su camino.

Elena Gómez Gálkina