lunes, 8 de febrero de 2016

Percibir

Nesta entrada serei breve, case esquemática. Veño deixarvos cousiñas que poden engrosar os vosos estudos de Teoría do Coñecemento e, por suposto, de Filosofía. Concretamente, unha recomendación: Las puertas de la percepción, de Aldous Huxley.

Espero que aproveite a lectura!

Alejandra Picón Romero, ex-BI, letras.


jueves, 28 de enero de 2016

El Holocausto 71 años después

Un judío sefardí, nacido en la ciudad griega de Salónica,
 cuenta la terrible experiencia de haber sido prisionero
 durante dos años en el campo de exterminio nazi de Auschwitz
 y cómo pudo salvar su vida gracias a que sabía tocar el violín.

¿Por qué estudiar el HOLOCAUSTO? 

Han pasado 71 años desde que un 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas liberaran uno de los campos de exterminio conocido por el nombre de  Auschwitz-Birkenau.  Una creación humana sin precedentes en la historia que nos sitúa en un escenario límite, documentado, estudiado y testimoniado, que desde entonces representa un hecho singular, no solo del siglo XX, sino en la historia de la humanidad, y  que representa un intento sin precedentes de asesinar un pueblo entero y de extinguir su cultura.

Recordar que  Auschwitz existió es un deber de memoria, y si esto es así –verdaderamente-  habría que considerar los motivos que llevan a muchos educadores a ignorar este acontecimiento sin precedentes del que brotan tantas preguntas que inevitablemente, desde entonces,  todos lo humanos están llamados a hacerse, pues no sitúan en los límites de lo que significa “ser ser humano”, y esto porque :

Pensar sobre Auschwitz nos puede ayudar a considerar críticamente el uso y el abuso del poder, el papel de la propaganda, los medios de comunicación de masas y la aplicación de las tecnologías en una lógica de razón instrumental que evade la asunción de  las responsabilidades que tienen los individuos, las organizaciones y las naciones, al enfrentarse a lo que hacen y a lo que dejan de hacer cuando hablamos de violaciones de derechos humanos fundamentales.

Pensar sobre Auschwitz  debe prevenirnos frente al aprendizaje del odio o el miedo, el prejuicio y los estereotipos que acompañan los procesos de socialización en los que debemos implicarnos con lucidez para pensar los retos de nuestro tiempo por difíciles que nos parezcan.

Pensar sobre Auschwitz debe ser un motivo para explorar el peligro de una sociedad que se conforma, que prefiere callar ante lo que vulnera su sentimiento moral, que cae en la apatía, la indiferencia moral y la complicidad frente a la injusticia.

Pensar sobre Auschwitz no supone explicarlo, ninguno de los factores históricos, sociales, religiosos, políticos o económicos da cuenta del Holocausto, sino que debemos huir de la relación causa/efecto en un acontecimiento que destruye las bases de nuestra humanidad y los valores civilizatorios que sustentan la cultura democrática. Esa deuda griega, ese gran legado siempre por hacer pues son muchos los peligros que la acechan, es responsabilidad de todo aquel que aspire a ser ciudadano.

Pensar sobre Auschwitz será necesario hoy como ayer y también mañana, porque las deudas de un crimen contra humanidad no prescriben nunca, hay un deber de memoria por el sufrimiento de las víctimas, el coraje de los salvadores y de todos aquellos que hoy en día siguen testimoniando la verdad del horror incómodo que suscita la pregunta de cómo fue humanamente posible, y cómo ese hecho histórico de memoria constituye el fondo para pensar y actuar frente a indignidades, que también desde entonces, se siguen repitiendo, y que amenazan la libertad, el respeto y la dignidad de lo que, no sin precaución, llamamos humanidad.

Leer El deber de memoria al rescate. Reyes Mate. 


“El Holocausto fue la persecución y asesinato sistemáticos, burocráticos y patrocinados por el estado, de aproximadamente seis millones de judíos por parte el régimen nazi y sus colaboradores. ‘Holocausto’ es una palabra de origen griego que significa ‘sacrificio mediante el fuego’. Los nazis, que llegaron al poder en Alemania en enero de 1933, creían que los alemanes eran ‘racialmente superiores’ y que los judíos eran considerados ‘vida que no merece vida’. Durante el Holocausto, los nazis también apuntaron a otros grupos debido a su percibida ‘inferioridad racial’: Roma / Sinti (gitanos), los discapacitados, y algunos de los pueblos eslavos (polacos, rusos y otros). Otros grupos fueron perseguidos por motivos políticos y de comportamiento, entre ellos, comunistas, socialistas, Testigos de Jehová y homosexuales.”
Fuente: Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos, Washington, D. C., EE. UU.

domingo, 17 de enero de 2016

¿Quién somos en realidad?



Durante algún momento de la vida nos preguntamos ¿Quién somos? ¿Somos realmente nosotros mismos? o preguntas parecidas a estas.

Estas preguntas aparecen en la película Sin identidad (2011) en la cual el protagonista, Dr. Martin Harris tiene un accidente de coche y está en coma durante 4 días. Durante ese tiempo tuvo una pérdida parcial de la memoria. Al volver junto a su mujer otro hombre lo está sustituyendo. Desde ese momento se pregunta ¿Quién soy yo? El resto de la peli se pasa investigando porque lo suplantaron o si realmente no tiene identidad. Finalmente descubre que no se llamaba Martin Harris sino que esa persona estaba inventada y que él estaba suplantando su identidad, pero que el accidente le había hecho pensar que esa identidad existía realmente.

Este ejemplo nos hace reflexionar con nuestra identidad ¿es real? ¿Podemos saber si es realmente nuestra? En  mi opinión no podemos saber si la identidad es real o no, ya que somos lo que nos enseñan a ser, sea verdad o mentira. Mientras respecto a lo de si es nuestra o no, contando que sea real, lo más probable, debería ser propia de cada uno y no sería una buena acción desde el punto de vista ético suplantarla.

En conclusión, no podemos estar seguros si sabemos quién somos en realidad y si tenemos o no identidad, solo que en caso de tenerla sería propia de cada uno y no sería bueno suplantar las de los demás.

Héitor Fernández Vilaboy

1º BACH A

CARGA, APUNTA Y DISPARA


Imagínate sostener un arma entre las manos levantarla y apuntar a alguien.
¿Somos capaces? Lo hemos visto miles de veces en televisión y los hemos hecho otras tantas jugando a videojuegos. En mi caso, no soy capaz de imaginarme con un arma en las manos y menos apuntar a alguien, ya no digo apretar el gatillo, aunque lo haya hecho anteriormente en la ficción.

En nuestro país no es muy común que alguien en su casa tenga un arma de fuego y menos con la intención de protegerse, pero si pregunto ¿Cuál es el país donde podemos encontrar un mayor número de armas por civil? La mayoría de las personas responderían que Estados Unidos y no se equivocarían en absoluto.
En 2007, había una población de 302 millones de personas y una existencia en manos de civiles de 270 millones de armas según el “Small Arms Survey”. En 2009, se aumentaba la cifra de armas a 310 millones con una población de 306 millones de habitantes, es decir, más de un arma por cabeza, contando a bebés, enfermos en coma, presos y personas en instituciones psiquiátricas, grupos que no tienden a poseer armas de fuego. También es un dato que con la entrada de Barack Obama como presidente, la venta de armas ascendió considerablemente por miedo a que este prohibiera su venta (ironías de la vida).

Bien, pues este 20 de Enero de 2016, se estrena el nuevo canal de la televisión por cable americana: Gun TV. Es una especie de canal de teletienda pero únicamente vende armas. Se emite las 24 horas del día, y por cada hora de emisión, hay tres minutos dedicados a la seguridad armamentística.
Si ya es complicado llevar un registro de armas, mayor será si la gente las compra por la teletienda, y aunque exista un protocolo de prevención, esto solo logrará que más armas lleguen a la calle.

Un país en el que los grupos conservadores (favorables al derecho de tener y portar armas) calculan 32.000 muertos al año. De ellos, 20.000 son suicidios, unas 600 se consideran accidentes y algo más de 11.000 son asesinatos.
¿Por qué la gente compra armas? Algunas personas por diversión y hobby, y muchas otras para protección personal. ¿No parece contraproducente? Si se venden más armas, aumenta el índice de violencia, si aumenta la violencia, la gente compra más armas por miedo…etc. Es una gran bola de nieve o la pescadilla que se muerde la cola.
La violencia sólo crea más violencia, a todos nos lo han enseñado cuando éramos niños o en el colegio.

Imaginemos que existen dos mundos: en uno no existen las armas ni nada parecido a ello, en el otro, todas las personas tienen un arma. ¿En cual es además fácil sentirse protegido o a salvo? Todos diríamos en el primero ¿verdad? Es completamente lógico, ya que cuantas más armas existan más probabilidades hay de resultar herido o dañado y más temor existe.
Las armas y la violencia nunca trajeron nada bueno al mundo ni lo traerán, si hacemos un repaso a la historia podremos ver que lo único que deja a su paso la violencia son guerras y con ellas, dolor y sufrimiento tanto de los afectados como de sus personas más cercanas.

Creo que uno de los mayores personajes que lucharon pacíficamente fue Mahatma Gandhi, por lo que creo que las últimas palabras de esta reflexión deberían ser suyas:

“Me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien éste sólo es temporal, el mal que causa es permanente.”

“Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.”



Página oficial de Gun TV:


Datos recogidos:


Algunos enlaces relacionados con el tema:


Inés Fernández Sánchez   1º BACH A

sábado, 16 de enero de 2016

¿Somos quiénes queremos ser?

¿Alguna vez te has parado a pensarlo? Aparente mente somos quienes queremos pero, ¿estamos seguros de que eso es así?
‘’El elefante encadenado’’ parece un buen ejemplo para explicar esto: ‘En un circo hay animales, entre los cuales se encuentra el elefante. Éste es grande y fuerte, ¿por qué no huye? Cuando era pequeño, a este elefante se le encadenó una pata a una estaca para que no huyera. Mientas era pequeño él intentaba liberarse y escapar, pero no era suficientemente fuerte para lograrlo; así que un día, tras muchos intentos de fuga, el paquidermo se da por vencido y nunca más intenta escapar’
Con esto quiero decir que: a nosotros nos parece que somos lo que somos pero, tal vez sólo nos lo parece porque es lo que nos enseñaron.
Primeramente, nuestro nombre; parece que es nuestra seña de identidad, de hecho cuando nos presentamos a alguien lo hacemos con el nombre. Por muy nuestro que nos parezca ni siquiera lo hemos escogido nosotros, de eso se han encargado nuestros padres, y en ocasiones ni eso porque hay casos en los que los padre no le ponen el nombre que quieren a sus hijos, sino el que se ven obligados a ponerle (por razones familiares, porque un ser querido murió y el bebé recibe ese nombre como ‘’homenaje’’, por tradición, por moda...). De todas maneras, este sólo es el primer detalle, en realidad, no somos un nombre, o no deberíamos serlo. Somos más que un puñado de letras en uno u otro orden.
Habiendo hablado ya del nombre, sigamos: la sociedad. El otro día, en clase, una compañera nos habló de cómo nos influye la sociedad. A través de anuncios, películas, juegos o incluso libros percibimos una realidad, y aunque no es real (o no lo es al 100%, por lo menos) nosotros interpretamos esa realidad y creemos que debemos ser como esos iconos tan irreales y aparentemente perfectos. Este es un ejemplo de cómo la sociedad influye en nosotros:
Pero en la sociedad, no sólo  nos influyen los medios de comunicación y las personas ajenas a nosotros. La parte de la sociedad que más nos influye son nuestra familia, y dentro de la familia, los padres. Casi todos los niños buscan la aceptación de sus padres, aunque para ello tengan que renunciar a ser quienes son. Hay persona que aprenden un idioma, hacen una carrera, tienen una u  otra pareja o incluso cambian su carácter para que sus padres se enorgullezcan de ellos. En muchas ocasiones no son suficientes  todos  los intentos de los hijos, pero tampoco lo serán nunca, porque jamás obtendrán la respuesta que tanto ansían por parte de sus progenitores. Es difícil darse cuenta de esto, sin embargo, precisamente por la dificultad que entraña, todos deberíamos hacer lo que nos gusta sin importar los demás. Quién te quiera juzgar lo va a hacer igual por muy alto que consigas llegar o por muy bien que hagas las cosas.
Finalmente, somos lo que somos en función de nuestras decisiones, nuestros actos y los momentos que vivimos. Por ejemplo, un niño que crece en un ambiente en el cual obtiene todo lo que quiere sin apenas esfuerzo en el momento que tenga que conseguir algo por sí mismo deberá hacer un esfuerzo abismal; mientras que, a otro que crece aprendiendo que para conseguir lo que quiere debe esforzarse, cuando deba hacer algo por sí mismo el esfuerzo que tiene que hacer para conseguirlo será mínimo.

Para concluir, nadie puede decirnos si somos quienes queremos ser (nadie lo sabe mejor que uno mismo) y a pesar de que es imposible que influyan sobre nosotros, porque para evitarlo deberíamos aislarnos de la sociedad y somos seres sociales (la necesitamos) tampoco deberíamos dejar que nos controlaran volviéndonos marionetas de los demás.


Sati-Deva Cancelas Moldes 1ºA BACH

jueves, 14 de enero de 2016

PERSONAS NO HUMANAS


Este es un tema que surgió en una de las pasadas clases, y cuando la profesora nombró esta palabra, muchos (entre los que me incluyo) no conocíamos su significado. Es un tema que ya en sí me llamo la atención, pero lo que más me impulsó a escribir esto fue una discusión que mantuvimos en una comida familiar. El problema surgió de que mi prima lleva con su perro 4 años, y desde que lo compró, este animal ha tenido bastantes enfermedades, lo que le ha hecho desembolsar una ingente cantidad de dinero (una operación canina suele rondar los cuatrocientos euros).Llegados a este punto, varios miembros de mi familia postulaban que no merecía la pena gastarse tanto dinero, ya que era “solo” un animal. Es aquí donde surge el concepto previamente dicho de personas no humanas, pues existen ciertas especies con altas capacidades cognitivas y una elevada inteligencia a las que, como decía mi tía, solo les falta hablar. Sin ir más lejos, hace un mes se hizo viral el vídeo de como un chimpancé reaccionaba a un truco de magia (dejo aquí el enlace https://www.youtube.com/watch?v=TImXPS6rpGo)con)

 El término hace referencia también a la propuesta postulada para defender los derechos de estos animales, que en su mayoría son grandes simios, (pero pueden incluir también delfines y hasta algunos perros). Se han dado diferentes casos de personas no humanas por las cuales el tribunal ha fallado a favor, pero el más famoso es el caso de Sandra, un orangután del zoo de Buenos Aires, a la cual el tribunal concedió el hábeas corpus, pues como defendieron los abogados amigos de los animales “Sandra" es una persona no humana ya que mantiene lazos afectivos, razona, siente, se frustra con el encierro, toma decisiones, posee autoconciencia y percepción del tiempo, llora las pérdidas, aprende, se comunica y es capaz de transmitir lo aprendido.” Por consiguiente consideraron que encerrarla en el zoo sería una privación ilegal de su libertad. Tras una deliberación del jurado, el orangután está ahora en una reserva natural en Brasil.
Dejo aquí la noticia completa: 


Y para terminar, quería dejar como sugerencia una película llamada BEE MOVIE que aunque algo infantil, trata este tema a la perfección, pues en ella las abejas de todo el mundo denuncian a los humanos por maltrato, y en el proceso jurídico se observa muy bien la idea de la persona no humana.

André Campos 1BACH A

lunes, 11 de enero de 2016

Cine e tolemias

Estas vacacións decidín aproveitar algúns ocos libres para ver unha serie de películas relacionadas con temas psiquiátricos e que sempre chamaron a miña atención. Entre elas atópanse Musarañas, Despertares, Monos como Becky, etc…

Todas estas películas teñen en común que os protagonistas son persoas con enfermidades psiquiátricas ou tratan con persoas baixo esas condicións, un tipo de trastornos que seguen a ser algo descoñecido para a maioría da poboación e que realmente se atopan con gran facilidade. A miúdo a xente que os sufre agóchaos por medo ao desprecio ou ser definidos pola palabra “tolos”, mentres que moitas outras persoas súfrenos e apenas o saben, simplemente levan anos noutra realidade que ao final non é máis que un xeito distinto de ver o mundo.

En todas estas longametraxes preséntasenos o conflito do que é o enfermo e do que o “non enfermo” considera que é (mesmo se as veces o sensato está peor que o outro). Tendemos a marcar a estas persoas como marxinais, que non pensan, non sinten, que se comportan coma estúpidos, etc. Pero a verdade é que deberíamos pararnos a escoitalos, como chegaron ata esa situación, que é para eles espertar cada mañá. Son persoas, agochan todas as emocións que ti podes gardar, agochan os mesmos sentimetnos xunto con unha vida, pero ás veces deixan de agochar. 

En Musarañas, por exemplo, aparece unha muller que sufre de agorafobia xunto con outros trastornos, no momento en que esta lle conta á súa irmá como acabou así, foi directamente criticada pola segunda, que non se parou a analizar a situación, a razoar acerca dos feitos e do dano que sufrira a irmá maior. Pasou directamente a tachala como algo negativo que non podía ter ningún tipo de perdón nin escusa, e calquera dano que sufrise na súa xuventude non xustificaba (en maior ou menor medida) os seus actos.

Tamén, en Monos como Becky, un documental a cuxo director lle realizaran unha lobotomía, este, Joaquim Jordá, preséntanos a unha serie de internos, e permítenos falar con eles, ou mellor dito, a eles comunicarse co mundo. Un destes homes dixo algo que se me quedou grabado; actualmente os psiquiatras unicamente suministran pastillas aos pacientes e non se paran a falar con eles, non tratan de entendelos, de axudalos, de coñecer a súa cosmovisión, cando realmente estes precisan pronunciarse e seren escoitados, mesmo cando sufren enfermidades incurables precisan esa clase de axuda, porque son humanos, e ante todo o cariño doutras persoas, o contacto, a fala, a comunicación, o amor, é o único que pode salvalos.


Outro paciente comentaba que o único que os diferenza a eles de nós, é que se atopan dentro, mentres que nós fóra. Estas persoas expresaron o que sinten, mentres que en liberdade somos presos e cada vez os sentimentos agóchanse máis. Edúcannos para que non lles deamos importancia, ou para que pensemos que non existen. Opino que o home que dixo iso ten moita razón, eles saben sacar e liberar todo aquilo que lles pasa pola mente, mentres que nós vivimos á sombra de incluso nós mesmos.En definitiva, considero que deberiamos pechar a boca máis veces, e berrar máis a miúdo, seguramente as palabras terían máis sentido e os sentimentos cobrarían máis forza.





Icía Castro, 1º A BACH

Mi cuerpo no es mio.

Mucha gente no se siente a gusto con su propio cuerpo eso no es ninguna novedad ya sea por su altura, peso, complexión... Pero el tema que pienso tratar va más allá de los complejos físicos creados por la sociedad y sus estándares de belleza imposibles, estoy hablando de ser hombre y sentirse mujer, o ser mujer para si, pero hombre a los ojos de la gente, y viceversa como quieran llamarle.
Nacer con un sexo y sentirse del opuesto es algo mucho más común de lo que creemos. Estas personas sienten que estan de verdad encerrados en un cuerpo que no es suyo, no les pertenece, no se identifican con el.

Nacemos con un sexo asignado pero esto no toda la población lo acepta y se siente a gusto con ello, existe en nosotros una identidad de género, lo que nosotros nos sentimos, lo que nuestro cerebro visualiza como propio no es lo que somos, o lo que tenemos. ¿Solo por tener barba, unos caracteres sexuales diferentes somos hombres? ¿Somos solo mujeres por tener nuestro periodo cada 28 días y por tener caracteres sexuales diferentes? ¿Somos verdaderamente almas encerradas en un cuerpo ajeno a nuestro yo interno?
Aquí dejo la historia de un caso real.

http://www.larazon.es/movil/historico/749-el-drama-de-ser-hombre-y-mujer-a-la-vez-LLLA_RAZON_410084

Sara Cerqueira García 1°BAC A

martes, 22 de diciembre de 2015

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero

En la próxima evaluación iniciaremos un tema apasionante desde la filosofía: ¿Qué significa ser “ser humano”, para ello empezaremos trabajando los conceptos de Identidad. Primero la Identidad sustancial: ser el mismo. Segundo la Identidad como personalidad: ser persona. Tercero la Identidad como dignidad: ser libre.

Para ir abriendo el apetito con el concepto de Identidad sustancial, os proponga que leáis este apasionante libro: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (ver enlace) de Oliver Sacks

Es un libro antiguo (1985) pero en esencia totalmente actual y de entretenidísima lectura. Oliver Sacks es un neurólogo autor de varios libros de éxito. El objetivo de Sacks y el gran valor del libro es contar las historias de sus pacientes. Con ello nos lleva más allá de la ciencia al sobrecogedor mundo de la mente de los enfermos mentales con los que trata. Tales historiales son una forma de historia natural... pero nada nos cuentan del individuo y de su historia; nada transmiten de la persona y de la experiencia de la persona, mientras afronta su enfermedad y lucha por sobrevivir a ella. En un historial clínico riguroso no hay «sujeto»; los historiales clínicos modernos aluden al sujeto con una frase rápida («hembra albina trisómica de 21»), que podría aplicarse igual a una rata que a un ser humano. Para situar de nuevo en el centro al sujeto (el ser humano que se aflige y que lucha y padece) hemos de profundizar en un historial clínico hasta hacerlo narración o cuento; sólo así tendremos un «quién» además de un «qué», un individuo real, un paciente, en relación con la enfermedad... en relación con el reconocimiento médico físico.
El libro cuenta 24 historias de pacientes, cada cual más sugestiva, agrupadas en 4 partes llamadas Pérdidas, Excesos, Arrebatos y El mundo de los simples.

El caso que da nombre al libro, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero,  habla de un hombre con prosopagnosia, incapaz de reconocer caras:
Pareció también decidir que la visita había terminado y empezó a mirar en torno buscando el sombrero. Extendió la mano y cogió a su esposa por la cabeza intentando ponérsela. ¡Parecía haber confundido a su mujer con un sombrero! Ella daba la impresión de estar habituada a aquellos percances.
En El hombre que se cayó de la cama, el paciente no reconoce su propia pierna:
Evidentemente una de las enfermeras que debía tener un sentido del humor un tanto macabro se había introducido subrepticiamente en la Sala de Disección, había sacado de allí una pierna y luego se la había metido a él en la cama para gastarle una broma cuando estaba aún completamente dormido. Esta explicación le tranquilizó mucho; pero considerando que una broma es una broma y que aquélla se pasaba ya un poco de la raya, lanzó fuera de la cama aquella pierna condenada. Pero, y en este punto perdió ya el tono coloquial y se puso de pronto a temblar, se puso pálido, cuando la tiró de la cama, sin explicarse cómo, cayó él también detrás de ella... y ahora la tenía unida al cuerpo.
—¡Mírela! —chilló, con una expresión de repugnancia—. ¿Ha visto usted alguna vez algo tan horrible, tan espantoso? Yo creí que un cadáver estaba muerto y se acabó. ¡Pero esto es misterioso! Y no sé... es espeluznante... ¡Parece como si la tuviera pegada!
La asió con las dos manos, con una violencia extraordinaria e intentó arrancársela del cuerpo y al no poder, se puso a aporrearla en un arrebato de cólera.
—¡Calma! —dije—. ¡Tranquilícese! ¡No se ponga así! No debe aporrear esa pierna de ese modo.
—¿Y por qué no? —preguntó irritado, agresivo.
—Porque esa pierna es suya —contesté—. ¿Es que no reconoce usted
su propia pierna?
Me miró con una expresión en la que había estupefacción, incredulidad, terror y curiosidad a la vez, todo ello mezclado con una especie de recelo jocoso.
En Reminiscencia nos habla de una mujer a la que sus ataques epilépticos la devolvían al pasado.
La señora O'C., cuando mejoró, y se recuperó del ataque, tuvo un período de tristeza y de miedo. «La puerta se está cerrando», decía. «Estoy perdiéndolo todo de nuevo. » Y realmente lo perdió, a mediados de abril cesaron las súbitas irrupciones de sensaciones y música y escenas de infancia, sus súbitos «arrebatos» epilépticos que la llevaban al mundo de la temprana infancia, que eran sin lugar a dudas «reminiscencias», y auténticas,
Asesinato cuenta la historia de Donald que cometió un asesinato del que no recordaba nada. Hasta que tuvo un accidente de bici en el que se golpeó la cabeza.
Se le interrogó con las debidas precauciones, con el mayor cuidado para evitar cualquier insinuación o sugerencia... y pronto se hizo evidente que se trataba de «reminiscencia» auténtica, aunque incontrolable. Conocía ya hasta los detalles más nimios del asesinato, todos los detalles revelados por el examen forense, pero que no se habían revelado en el juicio... ni a él.
Todo lo que antes había estado, o parecía, perdido u olvidado (incluso con hipnosis o con una inyección de amital) era recuperado y recuperable ahora. Más aun, era incontrolable; y aún más, completamente insoportable. Donald intentó suicidarse por dos veces en la unidad neuroquirúrgica y hubo que administrarle tranquilizantes fuertes y controlarle por la fuerza.
Los gemelos versa sobre dos hermanos que habían estado internados en instituciones desde los siete años, diagnosticados diversamente como autistas, psicóticos o gravemente retardados. Tenían una sorprendente habilidad numérica.Volví al pabellón al día siguiente, llevaba conmigo el valioso libro de números primos. Les encontré encerrados en su comunión numérica, como la vez anterior, pero ésta, sin decir nada, me uní tranquilamente a ellos. Al principio mostraron un cierto recelo, pero al ver que no los interrumpía reanudaron su «juego» de primos de seis cifras. Al cabo de unos minutos decidí incorporarme al juego, aventuré un número, un primo de ocho cifras. Se giraron los dos hacia mí, luego se quedaron de pronto silenciosos e inmóviles, con una expresión de concentración profunda y puede que de asombro. Hubo una larga pausa (jamás los había visto hacer una pausa tan larga, debió durar medio minuto o más) y luego súbita y simultáneamente sonrieron los dos.
Habían visto de pronto, tras un proceso interno incomprensible, que mi número de ocho cifras era un número primo... y esto les produjo claramente una gran alegría
Y así un gran número de historias donde cada afección neurológica es la base de una inquietante y singular experiencia vital. Un libro que no tiene desperdicio.