lunes, 20 de abril de 2015

En tiempos de crisis, la edad penal no se abarata

El escándalo está en la calle. Para aquellos que aun no estén al tanto de lo ocurrido (casi imposible al disponer del medio más rápido de todos:el boca a boca; y los informativos), hoy a las 9.15 de la mañana un niño de 13 años entraba en la clase llevándose la vida de un profesor y dejando heridas varias víctimas. Así de primeras, congela. "¿Aquí, en España?" En la mayoría de los casos la primera pregunta que la audiencia se atrevía a lanzar. Y es que ya nos hemos creado una costumbre en cuanto a este tipo de acontecimientos, espaciándolos allá, al otro lado del charco. "Allá." Sin embargo, cuando resulta ser aquí descoloca. Nos sentimos vinculados, identificados. Avergonzados de alguna manera. Empatizamos con las víctimas, intentamos buscar una explicación que "normalice" la conducta del chico, sin éxito. Entonces lo etiquetamos de locura. Y ahí nos quedamos, aguardando la crítica y la sentencia del culpable. 
Este ciclo no se cerrará, o así lo dice la Fiscalía. La impunidad del culpable reside en su corta edad, para la que no "se contemplan medidas", no existen medidas penales. 
Lo que nos lleva a replantearnos el concepto de justicia, ya que, ¿dónde están los límites de lo justo? Al parecer, entre los límites de edad. ¿Tiene la justicia edad, acaso?
Esto constituye un ejemplo de cómo nos encontramos determinados por el sistema que creamos y del que formamos parte. Sin duda, existe controversia en cuanto a este aspecto, por lo que ante el fuego, avivará la llama.Y menos mal.
Aida Carril Barcia 1ºBI-C
"A los 13 años no hay responsabilidad penal"

martes, 14 de abril de 2015

Tra-los barrotes

Hoxe atopei este artigo por Internet e pareceume moi interesante ademais de facerme pensar moito sobre a pena de morte. Hai dereito a facerlle pagar coa súa vida a unha persoa por un crime que cometeu? Con respecto a isto un acabará preguntándose tamén: cal é o propósito dos cárceres? Rehabilitar ou simplemente castigar por castigar?

O enlace que atopei está composto polas experiencias de traballadores do corredor da morte:

http://www.huffingtonpost.com/2015/04/13/death-row-stories_n_7043620.html?ncid=fcbklnkushpmg00000063 

Rebuscando sobre o corredor da morte tamén me atopei co Texas Department of Justice, no cal hai unha sección adicada especialmente a isto e na que calquera persoa pode acceder ao calendario das execucións vindeiras, así como ás fichas dos prisioneiros. Realmente isto pareceume indignante. Dá a sensación de que tratan a estas persoas coma obxectos, coma algo digno de exhibición.

Finalmente, ínstovos a que consultedes o caso de Pablo Ibar, español que leva 21 anos nunha cárcere estadounidense, 15 dos mesmos no corredor da morte, por un crime que nin sequera se sabe se cometeu.

Todo isto da pé a reflexionar sobre o valor da vida, sobre os nosos dereitos, sobre o que conleva ser humano e sobre o arrebato de todo isto.

Espero que estas cousas vos fagan pensar sobre o tema.


Alejandra Picón Romero, ex-BI, letras.

sábado, 11 de abril de 2015

Focus



La semana pasada fui a ver al cine la película de Focus y un trozo de ella me llamó especialmente la atención y me hico reflexionar. El trozo en cuestión lo podéis ver accediendo a esta página del canal televisivo Antena 3 donde aparte del vídeo también se hace un avance y se introduce la película de forma textual:


 
En el vídeo se puede escuchar claramente  que Nicky (Will Smith) le dice a la chica, Jess (Margot Robbie) que “el comportamiento humano es predecible”. Parémonos a pensar. ¿Realmente lo es? ¿Podemos predecir el comportamiento de los seres humanos?
No podemos confundir algo que es predecible con algo esperado. Nosotros podemos esperar que alguien actúe de una manera determinada porque así lo hace habitualmente y sería de extrañar que no fuese así, pero de ahí a predecir que algo va a ocurrir, de saber que va a ser así y no de otra manera, hay un salto considerable. No podemos tratar el comportamiento humano como si estuviese regido por una ley natural; es muy variable,  no hay solo una forma de comportamiento, todo el contrario, hay muchísimas, y mejor así. Un ejemplo son las estadísticas. Son de gran ayuda y en la mayoría de los casos sus resultados se cumplen con bastante exactitud, pero eso no significa que siempre se vayan a cumplir. Nos dan una idea, nos acercan a determinados comportamientos pero no podemos pensar que  estos se cumplirán irremediablemente.

Pero, ¿qué pasaría si este comportamiento humano se pudiese predecir? ¿Nos beneficiaría o al contrario? ¿Qué nuestro comportamiento se pueda predecir no significa de alguna manera que estamos determinados?
 Si todo fuera predecible la emoción del qué pasará se perdería y con él de alguna manera también las ganas por continuar, por seguir. Pongamos un ejemplo, si sabes que dentro de un mes morirás, ¿realmente habrá algo que te importe ya si vas a morir dentro de un mes y nada puedes hacer para evitarlo?¿Por qué nos emociona y nos gusta tanto entonces el poder predecir algo? ¿Por qué lo deseamos tanto? Obviamente hay cosas puntuales que estaría bien de alguna manera poder saber cómo ocurrirán, pero una vida completamente predicha pienso que no sería en absoluto apetecible. De alguna manera esto vendría a decir que estamos determinados, que nacemos con un “destino”, pero en este caso predecible, que nada podemos hacer para modificar. No podemos caer en un determinismo, dejarnos llevar por lo esperado.



miércoles, 25 de marzo de 2015

Girl, interrupted

Boas!

Véñovos recomendar cousas. Onte cadroume a ver a película Girl, interrupted e pareceume moi interesante. Creo que se presta ao análisis filosófico, dado que conta a experiencia dunha rapaza que ingresa nun centro psiquiátrico tras sufrir un accidente que fai que a xente do seu entorno cuestione a súa saúde mental. Préstase bastante ao debate do que pode ser real, do que conocemos.


Ademais, como película pareceume moi boa e si sodes teatreiros ides disfrutar moito coa interpretación de Angelina Jolie e de Winona Ryder.

Un saúdo!

Alejandra Picón Romero, exBI, letras.

lunes, 16 de marzo de 2015

La explotación de la mentira


En Los comerciantes del engaño, el escritor Antonio Muñoz Molina nos recomienda un documental  Merchans of Doubt. Dirigido por Robert Kenner. EE UU, 2014 que explora la manipulación de la verdad por parte de grandes compañías multinacinales, en el que el trabajo de pseudo-científicos desvían la atención de la ciudadanía sobre los peligros reales que los intereses comerciales de industria y de los distintos gobiernos nacionales quieren ocultar
La manera más segura de no ver algo es empeñarse en no verlo. Ojos que no ven, corazón que no siente. De toda la variedad de las capacidades humanas una de las más misteriosas es la de negar la evidencia, la de cerrar los ojos a lo irrefutable, o incluso mantenerlos abiertos sin aceptarlo. “Caminamos guiados por la fe y no por nuestros ojos”, dice con orgullo san Pablo. Parece que no mirando las cosas se logra que no existan, o que si se aprietan un rato los párpados con fuerza suficiente lo que da miedo o incomoda habrá desaparecido cuando vuelvan a abrirse.
A los aficionados a la divulgación científica nos gusta enterarnos de cómo se descubrieron leyes de la naturaleza o se comprendieron enigmas que habían permanecido insolubles durante siglos; pero una historia igual de aleccionadora sería la de todos los descubrimientos que hubieran podido hacerse y no se hicieron, todas las cosas evidentes que estaban a la vista y no se llegaron a ver. Aristóteles sostenía que las mujeres tienen menos dientes que los hombres. Con solo pedirle a una que abriera la boca habría corregido su error, si bien al precio incómodo de contradecir su teoría sobre la inferioridad de las mujeres, tan evidente para él como la de los esclavos.
El cirujano suizo Ignaz Semmelweis observó, hacia 1840, que si se lavaba las manos antes de atender un parto era menos probable que la nueva madre muriera de fiebres puerperales. En su hospital los médicos hacían autopsias y después atendían a partos, y entre una tarea y otra conservaban la misma ropa formal y desde luego no se lavaban las manos. Lavarse las manos parecía cosa de criados. Cuando Semmelweis insistió en la conveniencia de esa medida tan poco fatigosa de higiene —a la que había llegado por pura observación empírica, ya que faltaba mucho para que Pasteur identificara la naturaleza microbiana de las infecciones—, sus compañeros ofendidos lo sometieron al boicot y al escarnio, y continuaron asistiendo a mujeres que daban a luz sin lavarse antes las manos. Dudar de la limpieza de un médico, ¿no era tanto como dudar de sus conocimientos, de su mismo honor? Semmelweis murió pobre y desacreditado unos años después.
A no ver lo evidente ayudan mucho la soberbia, la cobardía, la pereza, el instinto gregario. También ayudanesas dos grandes formas de manipulación del siglo XX que se han vuelto más eficaces todavía en el XXI, la propaganda y la publicidad, por separado o juntas. Hay personas predispuestas a no ver la realidad, y hay otras que se dedican profesionalmente a favorecer esa ceguera, o a hacer pasar por hechos de la realidad las invenciones del delirio.
A no ver las cosas y a hacer lo posible para que no se vean ayuda también mucho los beneficios colosales que se pueden obtener gracias a la explotación de la mentira. Durante muchos años las compañías tabaqueras americanas tuvieron la certeza, gracias a sus propias investigaciones internas, de la toxicidad de los cigarrillos. Mucho antes que los ministerios de Sanidad, los laboratorios de las tabaqueras descubrieron el riesgo del cáncer y de las enfermedades coronarias y las propiedades adictivas de la nicotina. Lo descubrieron y lo ocultaron. Y cuando ese conocimiento comenzó a difundirse peligrosamente entre el público, una máquina poderosísima de relaciones públicas se puso en marcha, primero para negar lo evidente, y luego para emprender una maniobra más sutil y todavía más tramposa: extender la idea de que los datos científicos no eran concluyentes, que había dudas y controversias entre los mismos expertos.

Sobre identidades colectivas


Espulgando la prensa este fin de semana, me he encontrado con algunos textos interesantes para dar que pensar en nuestro tema sobre lo que significa “conocer”. Aquí os dejo un ejemplo sobre el área de Historia a la que he añadido algunas jugosas cuestiones de conocimiento para vuestro entrenamiento como epistemólogos.

¿Sobre quién debe escribir la historia, sobre individuos reales o sobre entidades abstractas?
¿Qué papel juegan dichas entidades en la interpretación de los acontecimientos del pasado y nuestra comprensión del presente?
¿Se puede usar la historia como propaganda? Si es así, ¿cómo?

En el nombre de... del historiador José Álvarez Junco.

Clases, naciones, civilizaciones, dioses, pueblan nuestro discurso diario como si fueran reales y tangibles, como si fueran árboles, animales o edificios. Y son meras convenciones, necesarias para la vida social y nuestra comprensión del mundo, pero inaprehensibles como actores en el escenario humano.
“En el nombre de Dios todopoderoso”, comienzan su sermón los ulemas o los obispos. “En representación del proletariado”, dicen —o decían— hablar los partidos comunistas. “Lo que Cataluña pide es”, oímos a cualquier nacionalista; a lo que su contrincante, con no menor desenvoltura, le opone: “España no puede consentir…”. Otros se arrogan la representación de “la gente” o “el pueblo”. Y hay quien propone una “alianza de civilizaciones” y se abraza un dirigente exótico convencido de ser una civilización; a lo que un politólogo conservador opone su pesimista diagnóstico de una “guerra de civilizaciones”, sin explicar cómo dan órdenes y movilizan ejércitos… Cualquiera que oiga una de estas, aparentemente ingenuas, expresiones, debería alarmarse, pulsar de inmediato el botón de las alarmas.
Porque no estamos ya en el mundo mental de los autos sacramentales, unos dramas alegóricos en los que aparecían personajes que encarnaban ideas, como la Fe, el Pecado, la Primavera, el Apetito, la Sabiduría, la Caridad o el Error, y que exponían con nitidez las ventajas o inconvenientes de esas abstracciones. Era una manera sencilla de explicar a una sociedad poco letrada las complejidades teológicas de una religión común a todos. Pero hoy, después de lo que hemos sufrido con guerras religiosas e ideológicas, ¿podemos consentir que alguien hable en nombre de Dios, el proletariado, el islam, Cataluña, España o “la gente”? ¿Quiénes son, dónde están, estos entes? ¿Quién puede presumir de haberlos conocido en persona, de haberse tomado una copa o dado de bofetadas con ellos?
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No quiero entrar aquí en un debate filosófico sobre lo que es una abstracción y sus diferencias con esencias, tipos ideales o universales. Me refiero a una cierta clase de abstracciones: a las identidades colectivas, esos conjuntos sociales a los que los individuos nos adscribimos y que nos etiquetan, diferencian, comparan y discriminan, sea positiva o negativamente. Estos entes pueblan nuestro discurso cotidiano, creemos en ellos, cohesionan nuestra sociedad y nos movilizan contra los que consideramos “nuestros” enemigos. Pero, estrictamente hablando, ni protagonizan la acción política ni explican la causalidad histórica. Esto lo hacen organizaciones o grupos concretos que, eso sí, dicen actuar en nombre de una colectividad o de un programa o mensaje moral.
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Para explicar el pasado o el presente, lo mínimo que debemos exigir a un historiador o un científico social es que su análisis parta de sujetos concretos, inequívocos, de los que pueda documentar reuniones, decisiones y actuaciones. Es decir, que no atribuya la autoría de los hechos a la burguesía o al proletariado, a España o a Cataluña, al islam o al cristianismo, a la gente o la casta, sino al partido o sindicato A o B, al círculo nacionalista X o Z, a la iglesia tal o cual, a esta o aquella corporación financiera, al grupo revolucionario Mano Negra o a la oficina contraterrorista MI5.
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Este no es un llamamiento en favor de un empirismo ingenuo. No estoy diciendo que el análisis político o el relato histórico deban limitarse a registrar datos y hechos. Los datos no bastan para explicar nuestro entorno ni nuestro pasado. Necesitan ser interpretados, para lo que nuestra mente recurre a esquemas mentales, a conceptos abstractos. Pero estos son solo instrumentos analíticos, no realidades. En cuanto a los sujetos colectivos o los conjuntos normativos que pueblan nuestro discurso —clases, naciones, doctrinas, mitos, promesas redentoras—, tienen realidad, en la medida en que creemos en ellos y actuamos movidos por ellos; pero tampoco son los autores o los protagonistas de los acontecimientos. Nuestro análisis, o nuestra explicación del mundo, debe partir siempre de datos verificables: el individuo X se reunió con Y el día tal en el sitio A o B y le hizo esta o aquella propuesta. Que lo hiciera diciendo actuar en nombre de una idea es lo de menos, aunque tampoco debamos despreciarlo, porque quizás ayude a entender por qué fue aceptado o rechazado.

domingo, 15 de marzo de 2015

La televisión también mata.

¿De qué manera influye la televisión en los adolescentes? Y, más en concreto, ¿de qué manera lo hacen las series y películas policiales?

Las series de este tipo son entretenidas e interesantes, y al público le gustan ya que tienen una elevada audiencia. Pero... ¿y si un adolescente con problemas ve una de estas series? ¿Puede influenciarle dándole una idea sobre cómo suicidarse o sobre como asesinar a alguien? 

Es evidente que a todos nos gusta ver la televisión para descansar o pasar un rato de ocio después de un largo día de trabajo o de estudio. Y las series y películas policiales son una opción muy escogida por la audiencia. Pero, ¿de qué manera afectan a los adolescentes?

Un estudio de 2012 afirma que "a los padres les preocupa más el uso que sus hijos hacen de Internet que los programas televisivos que ven". [Podéis ver la noticia en el siguiente link: http://www.teinteresa.es/familia/mayoria-jovenes-television-influya...] Como todos sabemos Internet y las redes sociales son herramientas muy útiles pero que se pueden utilizar de manera que perjudique a uno mismo o a otro. Pero los casos de suicidios por cyberacoso no son los únicos, la televisión influye en las conductas de los adolescentes.

Hay un caso de unas niñas chilenas que quisieron gastar una broma a sus padres y profesores llevando a la realidad un capítulo de una serie mejicana. Para ello entregaron una carta anunciando su decisión de quitarse la vida juntas. Tuvo que intervenir la policía para evitar esto y las niñas declararon que era una broma. [Podéis ver la noticia en el siguiente link: http://www.zocalo.com.mx/imprimir/articulo/143638]

Pero esto no sólo se queda en simples bromas, hay casos reales. He estado indagando un poco por Internet sobre casos de suicidios y asesinatos inducidos por series policiales y además de casos de este tipo aparece alguno inspirado en videojuegos de acción.

Devin Moore le quitó el arma a un oficial para disparar a otros tres y huir en su coche, al estilo del juego GTA. Cuando lo cogieron declaró lo siguiente: "La vida es como un juego, a veces tienes que morir".

Roxana Valdés mató, descuartizó y cocinó los restos de su pareja declarando haberlo hecho inspirada en las series policiales que solía ver.

Numerosos adolescentes, identificados con los personajes de 'Romeo y Julieta' y sus turbulentos amores, terminaron sus vidas suicidándose tras la publicación de la obra de Shakespeare.

Otra serie de jóvenes se pegaron un tiro tras leer la novela "The sorrow of young Werther" en la que el protagonista se quitaba la vida de esta manera. Este fenómeno fue acuñado como 'Efecto Werther'.

[Podéis ver estas noticias en el link: http:/www.psicologia-online.com/ebooks/suicidio/preguntas2.shtml]

Y así podría describiros unos cuantos casos más. Por último solo decir que la conclusión que puedo sacar de este estudio es que la televisión influye mucho en las conductas de los adolescentes y de los jóvenes, así como también de algún adulto.



Sandra Carrera Castaño 1ºBI

miércoles, 11 de marzo de 2015

Que fue antes ¿lo social o lo natural?

Lo natural de un ser humano es aquello que lo hace semejante al resto de animales, lo social por la contra aquello que lo diferencia de ellos. Entonces, ¿la parte social del ser humano surge a partir de la natural?

Desde un punto de vista natural la principal diferencia del ser humano con respecto a los animales es el hecho de estar dotados de racionalidad, esta característica diferenciadora puede ser la principal causa de la condición su seres sociales. Aristóteles define al ser humano como zoón logikón y zoón politikón, es decir como animal racional y como animal social o político. A raíz de esto surge en nosotros, los seres humanos, la necesidad de vivir en sociedad. Dicha sociedad no se opone a la naturaleza sino que es el desarrollo de la misma.

Basándome en lo anteriormente expuesto creo que prima el carácter natural con respecto a lo social, considero que el papel social lo fuimos adquiriendo durante la evolución de nuestros antecesores. Reflexionando sobre esto he llegado a la conclusión de que los antepasados de ser humano actual, al ir optimizando su capacidad de razonar, fueron observando que era mejor para la supervivencia el hecho de convivir en grupos, estos grupos necesitaron una serie de normas para la mejor convivencia y así sucesivamente hasta llegar a formar lo que conocemos hoy como sociedad y de la que dependemos.

                                                                                                          Brais Senín Mouriño



¿la infelicidad del conocimiento?


Una vez que estas en la confortante caverna relajadamente , sin ningún tipo de preocupación es un momento en el que se cree estar feliz y en paz, pero una vez que sales de ella la luz exterior te vislumbra , ya no puedes volver a tu confortante caverna a resguardarte del terrible mundo exterior o por lo menos , al volver ya nada será  lo mismo , veras las cosas con otros ojos, y aunque en la caverna se estaba bien y feliz dentro de la ignorancia del mundo exterior hay una extraña fuerza que te impide volver a la caverna y seguir explorando ese mundo exterior tan complejo y que, aparentemente dentro de tu cueva no lo era. Fuera habrá verdades y hechos que pueden causarte graves problemas y preocupaciones, la verdad puede ser dura pero al fin y al cabo, verdad  y habrá que asumirla por muy duro que sea. Por ello recomiendo una serie de protecciones para cavernícolas y futuros exploradores que aun estén cegados por la luz exterior:
  • Una vez  fuera ya no se podrá regresar o por lo menos ya no será lo mismo
  • Deberás asumir el mundo exterior aunque no sea lo que te esperabas y por muy cruel que sea
  • Habrá un momento en el que tengas “morriña” de tu cueva y querrás volver, pero ya será demasiado tarde, y ese instinto tan natural como el de la curiosidad te hará seguir explorando el mundo exterior
  • Todo lo que anteriormente en la caverna tenias asumido es susceptible de poder ser falso , nunca se demostrara que lo sea , pero tendrás que aceptar que ahora todo puedes ser cuestionado

Este famoso símil de la caverna lo he empleado para representar la experiencia que he tenido ( y también seguro que muchos de mis compañeros)  en lo poco que llevo de este curso de Bachillerato Internacional . He pasado de la ignorancia de la caverna a que me deslumbrase esa luz de la cual aún sigo algo ciego. He pasado del confort, a tener serias preocupaciones y cuestiones tanto filosóficas como de conocimiento y a analizarlas mediante metodología puramente científica si ,el método científico traspasa también el ámbito de la ciencia a algo tan humano como es la filosofía y sobretodo las cuestiones de conocimiento para poder organizar esas ideas y pretender  responderlas sabiendo que nunca se responderán con una verdad absoluta pero por lo menos ofreciendo una posible respuesta al igual otra vez que como en la ciencia.
Ahora acabando el 2º trimestre he aprendido numerosos conocimientos de física, química, matemáticas y he aprendido a enlazarlos y a ver la relación entre ellos con la ayuda de teoría del conocimiento, pero curiosamente y para mi sorpresa también me ha influenciado notablemente las cuestiones filosóficas en cuanto aprendo de las asignaturas científicas y viceversa.
Como conclusión he de decir que estos problemas filosóficos que hemos abordado esta evaluación, me han suscitado numerosas cuestiones y problemas también personales , pero por raro que parezca esto me engancha aún más como si de una droga (la curiosidad)  se tratara a seguir aprendiendo y también asumiendo los problemas que contraen.
El mundo exterior no se adaptará a la talla del cavernícola.


EVOLUCIÓN BIOLÓGICA VS. EVOLUCIÓN CULTURAL

"El Homo sapiens surgió hace al menos cincuenta mil años, y carecemos de la más mínima evidencia de mejora genética alguna desde entonces. Sospecho que el Cromagnon medio, adecuadamente educado, podría haber manejado ordenadores junto connuestros mejores especialistas (si sirve de algo, tenían un cerebro ligeramente mayor que el nuestro). Todo lo que hemos logrado, para bien o para mal, es resultado de la evolución cultural. Y lo hemos logrado a un ritmo inigualado por órdenes enteros de magnitud en toda la historia anterior de la vida. Los geólogos no pueden medir unos cuantos cientos o miles de años en el contexto de la historia de nuestro planeta. Y, aun así, en ese milimicrosegundo hemos transformado la faz de nuestro planeta a través de la influencia de un invento biológico no alterado: la conciencia. De tal vez un centenar de miles de personas armadas de hachas, a más de cuatro mil millones con bombas, cohetes, ciudades, televisiones y ordenadores... y todo esto sin ningún cambio genético sustancial.La evolución cultural ha progresado a un ritmo al que los procesos darwinianos no pueden ni aproximarse. La evolución darwiniana continúa en el Homo sapiens, pero a un ritmo tan lento que prácticamente carece ya de impacto en nuestra historia. Este punto de inflexión en la historia de la Tierra ha sido alcanzado porque, finalmente, se han liberado sobre el planeta procesos lamarckianos. La evolución cultural humana, en marcada oposición a nuestra historia biológica, es de carácter lamarckiano. Lo que aprendemos en una generación lo transmitimos directamente por medio de la enseñanza y la escritura. Los caracteres adquiridos son heredados en la tecnología y la cultura. La evolución lamarckiana es rápida y acumulativa. Explica la diferencia cardinal entre nuestro antiguo mecanismo de cambio, puramente biológico, y nuestra actual enloquecedora aceleración hacia algo nuevo y liberador... o hacia el abismo."
El texto anterior, constituye un fragmento de la recomendable novela El pulgar del panda, del conocido biólogo evolutivo y paleontólogo estadounidense Stephen Jay Gould. En el se plasman y se explican de manera clara dos de los conceptos que hemos estudiado en filosofía este trimestre y que más me han llamado la atención, los conceptos de evolución cultural y biológica. A partir del texto propongo varios interrogantes: si no hemos evolucionado hasta ahora, ¿evolucionaremos a partir de ahora?, ¿pesa más la evolución cultural o la biológica en un ser humano (o las dos por igual)?, ¿estos caracteres que adquirimos cambiaran y variarán a lo largo del tiempo o permanecerán?

Responsables de nuestra autodestrucción

Entre tantos problemas que plantea el desarrollo de nuestra sociedad, siempre encontramos la preocupante y exagerada generación de deshechos. Por mucho que nos esforcemos en reivindicar la importancia del reciclaje, el problema va más allá de nuestras acciones; en cierta manera se nos escapa de las manos. No sólo parece que existe un desconocimiento general sobre el tema, si no que tampoco se conoce el alcance que esto puede llegar a suponer.

Me planteo la siguiente pregunta: ¿estamos dispuestos a cambiar nuestras costumbres para frenar lo que hoy en día constituye un claro ejemplo de destrucción de nuestro entorno? Puede que a nosotros no llegue a afectarnos de forma brutal, pero ¿os imagináis generaciones futuras rodeadas de la basura acumulada durante cientos de años? Pongo este ejemplo, porque constituye uno muy gráfico. Cada vez generamos más y más residuos, en especial plásticos. No hace falta escrutar tu al rededor para encontrar algo compuesto por plástico, y digo plástico porque constituye un residuo inorgánico que tarda miles de años en descomponerse y que se acumula en nuestra tierra y en nuestros mares.

Este desconocimiento del alcance real de nuestra generación de residuos, aparte de ser un problema medioambiental, constituye un problema social. Y nos incumbe a la sociedad, porque una postura de indiferencia ante esta situación puede derivar en nuestra propia autodestrucción. Porque ya es normal vivir rodeados de plásticos; lo encontramos en los envases, en los juguetes, en vehículos, poniendo ejemplos de lo más dispares. Bien, pues esta continua generación de plásticos, nos está conduciendo a una grave situación como es la de qué vamos a hacer con tanto plástico. En España, el 71,9% de la población, según datos de Ecoembes, cumple con la difícil tarea del reciclaje. Y cuando digo difícil, me estoy refiriendo a ello como una actividad que cuesta prácticamente lo mismo que no realizarla. Pero aún así, seguimos generando más plástico del que necesitamos y más se va acumulando a nuestro al rededor.

Enfatizo en el rodeo de desechos, porque probablemente es la situación en la que se van a encontrar nuestras generaciones futuras, de no cambiar nuestro desarrollo a tiempo. De todas formas, hablo como si nuestra intención fuera erradicar ese problema de golpe. No creo que esto sea posible, pero por lo menos reducir esta generación de deshechos lo máximo posible sería un buen principio. Pero como ya he mencionado, constituye un problema social, por lo que somos nosotros los responsables. Son necesarias unas políticas medioambientales adecuadas con las que seamos capaces de detener nuestra autodestrucción, porque al destruir nuestro planeta, nos destruimos a nosotros mismos. Por lo tanto, reformulo ahora la pregunta, ¿hasta que punto estamos dispuestos a cambiar nuestras costumbres para un desarrollo sostenible de nuestro planeta? Porque una evolución supone transformaciones de todo tipo, incluyendo también la eliminación de determinadas cosas, pero no creo que la destrucción de nuestro propio mundo, nuestra autodestrucción, contribuya a algún tipo de desarrollo.

La imagen nos muestra un paisaje desde la isla de basura que existe en el Océano Pacífico, como resultado de una acumulación de residuos arrastrados por las corrientes oceánicas. Para comprender su alcance, la isla es de un tamaño similar al de Francia.

Los anuncios: Para emocionar?

Hace unos días escuchando la radio, me vi sorprendido por un anuncio de lotería que me generó algunas preguntas. En él se mostraba una conversación, que podría ser propia de la vida diaria entre un padre y su hija, terminando este anuncio insinuado que la hija había ganado un premio en la lotería. Al instante en el que lo escuchas te viene a la imaginación que si una persona normal con sus problemas del día a día gana la lotería, por qué no podrías ser tu también agraciado con dicho premio, llegando a tus emociones con el fin de que compres su producto.

Mediante este anuncio pude ver claramente que la base de los anuncios es la emoción, el buscar que la persona que te está escuchando se sienta identificada y vea la necesidad de este producto para su vida cotidiana o como en la lotería, sus posibilidades de consecución de un bien con grandes posibilidades. Este pensamiento provocó en mi ciertas preguntas, puesto que mucha gente dice que lo que caracteriza al hombre es la razón, y sin embargo en el caso de la publicidad esta no es un factor determinante, lo que hace que me pregunte: Es cierto eso de que el humano deja de lado las emociones a la hora de tomar decisiones dejándose llevar tan solo por la razón o no?

Pues bien, yo esa afirmación la respondería con un conciso no. En la publicidad se ve claramente, yo diría que la base de la razón siempre ha de ser una emoción que permita dar lugar a los intereses del hombre y al razonamiento de esos posibles intereses (a la decisión de si estos le son favorables o no) y, por ello, el ser humano no se ha de caracterizar como el ser que deja de lado las emociones y se deja llevar por la razón al completo, si no que en el ser humano se necesita la emoción para que pueda llegar a producirse un hecho propio de razón.

Tras aclarar esto podemos afirmar que los anuncios son un claro ejemplo del poder de las emociones, pues en ellos, generalmente, no se exponen razones por las que debes comprar dicho producto, sino que buscan empatizar con tus emociones con el fin de que les des una oportunidad, ya sea mediante paisajes afines a ti o sentimientos similares a los tuyos.

Tras esto os pregunto: Hasta que punto los anuncios buscan mover tus emociones con el fin de que medites la adquisición de sus productos?

Sinceridad y empatía

   Parece que está de moda enorgullecerse de ser sincero, más coloquialmente conocido como "decir todo a la cara", hasta el punto de acabar considerado como un valor de perfectivilidad humana. El no serlo supone un gran desprecio por parte de un conjunto social amplio, pero existen otros valores o capacidades que poco a poco se ven desapareciendo, pasan desapercibidas y no muchos las echan de menos, como la empatía. Centrándonos en su significado más superficial, pueden ser definidas como:
 
- Sinceridad: es una virtud humana que nos lleva a mostrarnos como somos y decir la verdad en toda ocasión.
- Empatía: es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir, es decir, tener la capacidad de saber ponerse emocionalmente en la situación del otro.

Ante la vida y nuestro entorno, ¿qué debería primar, la sinceridad o la empatía?

   En una sociedad donde cada vez los individuos son más egoístas, donde priman más sus problemas y sus logros que aquellos de los demás, donde su dolor es más dolor que el del vecino, donde sus triunfos son más importantes que los del compañero... se está primando el YO sobre el tú, sobre el él, sobre el ella, sobre el nosotros, sobre el vosotros y sobre el ellos.
   En una primera instancia debido a esto la empatía se ve con grandes dificultades de desarrollo, porque para ser empático debes poner en un mimo nivel tu persona y la de los demás. Ser empático es una capacidad propia de lo humano pues se dice que somos sociales por naturaleza, que nacemos para ayudarnos mutuamente y que si no fuera de ellos no habríamos llegado hasta aquí, pero también se puede desarrollar y potenciar, ¿cómo?
   Saber escuchar pero con mente abierta y sin prejuicios, no haciendo juicios de valor sin tener todos los datos necesarios... Aprendiendo y tratando de enseñar a valorarse a uno mismo y a los demás.

   Una sociedad donde prima la empatía, con digamos una "sinceridad positiva", es una sociedad donde es más fácil convivir y relacionarse. Pero hay que tener en cuenta que ser empático no significa aceptar cualquier actitud irrespetuosa, agresiva, dañina; de igual forma que ser sincero no significa tener que decir todo lo que se piensa acompañado de una falta de educación, principios y tolerancia. 

    Para crear una sociedad mas sana es imprescindible lograr un punto de inflexión en nuestra forma de relacionarnos con los demás, donde se puedan combinar, junto a muchos otros valores y capacidades, la sinceridad y la empatía.

"Tele basura"

   Siempre hay una pregunta en el aire, ¿qué es la tele basura? La respuesta se convierte en las respuestas, tantas como personas preguntes. Siguiendo la de la Wikipedia: la tele basura es el término utilizado para definir una forma de hacer televisión caracterizado por la utilización del morbo, el sensacionalismo y el escándalo como estrategias de atracción de la audiencia.

   ¿Por qué tiene tanta audiencia? ¿Por qué existen este tipo de programas? ¿Cuál es el punto de inflexión, crear tele basura y luego audiencia? ¿O es precisamente la audiencia la que reclama este tipo de programas?

   ¿Y cómo es posible que tengan tantos seguidores si luego preguntando o simplemente comentando hay muy poca gente que admita abiertamente que lo ve?
   Supongo que cada quién tendrá sus razones para consumirlo; desde pasar un rato sin pensar, olvidarte de tus propios problemas, incluso para a veces sentirse uno acompañado... cada quién sus razones tendrá. Pero merece la pena pararse a reflexionar y realizar primero una crítica personal, para luego extenderla a la ampla concepción de la sociedad, sobre hasta qué punto existe presión e incluso discriminación en lo relacionado a lo tratado.

   "Eses programas te vuelven tonto", "es patético que alguien pueda ver algo así" o "¿cómo es posible que siquiera se le haya ocurrido a alguien semejante tontería?", frases del día a día, muchas de ellas provenientes de personas que seguramente nunca hayan siquiera visto el programa del que hablan. Esto sucede debido a la categorización del mismo en una concepción negativa de la tele basura. Y eso no es justo, no es justo poner calificativos de quienes lo disfrutan considerándolos sectores de bajo nivel académico o capacidad intelectual. Porque este tipo de entretenimiento no presenta ningún inconveniente a la hora de compaginarlo con un buen libro, hacer deporte, salir con los amigos, tener una buena conversación y una lista innumerable de realizaciones bien vistas.

   Con esta entrada os pretendo invitar a que reflexionéis los prejuicios que pueda tener la tele basura  y en consecuencia aquellas personas por simplemente formar parte de su audiencia, además de los supuestos motivos que uno utiliza cuando la critica (quizás muchos de vosotros os deis cuenta de la falta de los mismos cuando siempre habéis creído que ahí estaban, que una idea compartida por tanta gente tendría una base racional y meditada). Otro tema muy interesante a tratar es el porqué del gran interés humano por este tipo de entretenimiento, queda en el aire.