jueves, 21 de septiembre de 2017

¿Por qué filosofía y no más bien nada?

     Otro curso volvemos con las preguntas y las dudas que la realidad nos provoca cada día. 
      Porque la filosofía, en general, pertenece más a la experiencia que al conocimiento.
      Porque tiene que ver más con el “comprender” que con el “saber”. 
      Porque es un tipo especial de entrenamiento, de gimnasia como decía Platón,  que nos lleva a ejercitarnos en la tarea de dudar y poner en cuestión todo aquello que parece evidente pero que, a poco que indaguemos, resulta que no lo es tanto.
       Así que dadme un poco de confianza e intentaré que juntos, nos movamos y nos ejercitemos en el arte de pensar de otra manera; es decir, de filosofar.


      Empezamos con una de mis filósofas preferidas: Amelia Válvarcel.


Podéis echarle un vistazo a este enlace para ir abriendo boca los neófitos:


Aviso: 
Con el fin de poder participar en el blog, deberéis enviar vuestra solicitud a la siguiente dirección de email: galkina@edu.xunta.es, indicando vuestro correo electrónico en Gmail.

 Como novedad este curso abrimos la puerta, en nuestra comunidadelamanzana, a todas a aquellas mentes inquietas que deseen compartir ideas, perplejidades, debates, problemas, dilemas, y qué sé yo....

En fin, sed bienvenidos y comenzamos…..

viernes, 16 de junio de 2017

la contaminación lumínica a debate



Desde que nuestros ancestros utilizaron el fuego como fuente de luz en las largas noches de invierno, hasta las ciudades que nunca duermen permanentemente  iluminadas de nuestro mundo actual, han pasado miles de años. 

Hoy, para aquellos que vivimos en las urbes, resulta difícil contemplar aquello que generó la admiración de los primeros filósofos: la bóveda celeste. 

La luz artificial es uno de los mejores inventos da humanidad, pero como todos nuestros descubrimientos tienen un reverso no tan luminosos.

Este viernes, en la nueva cita de Escépticos en el pub, nos preguntamos si están justificados nuestros temores sobre las contraindicaciones que el uso de la luz eléctrica tiene sobre nuestras vidas.


Vosotros podéis juzgar.

jueves, 15 de junio de 2017

Atenas contra Esparta

O debate entorno a ocupación de inmobles.

O debate entre propiedade privada e propiedade comunal vén de longa data. Na Antiga Grecia por exemplo, atopamos a cidade de Atenas e a cidade de Esparta con ambos sistemas contrapostos.

Atenas era unha cidade relativamente máis liberal e democrática, cunha florecente actividade comercial e artesanal e cunha orde espontánea de cooperación social baseado no respecto e igualdade ante a lei. Eric Roll, autor da “Historia das Doutrinas Económicas” explica que a sociedade ateniense non nos resultaría éstrana a un visitante do século XXI, en moitos aspectos nos recordaría unha das nosas cidades: existía a propiedade privada da terra, a división do traballo en grado moi avanzado, o comercio -sobre todo marítimo- e o uso dos cartos para favorecer os intercambios comerciais e por suposto existía a propiedade privada dos inmobles.

Fronte a Atenas, destaca a cidade de Esparta, profundamente militarista, e na cal a liberdade individual é practicamente inexistente, pois todos os recursos considéranse que han de estar subordinados ao estado.

Mentres Sócrates e Platón foron grandes admiradores do estado totalitario de Esparta, Aristóteles mantívose lonxe d valorar a propiedade comunal. Se Sócrates e Platón vían na propiedade comunitaria de Esparta unha superación do individualismo ateniense en pro do ben común Aristóteles vía nela unha limitación inaceptable da liberdade do cidadán ateniense (o propietario con dereito a voto)

Varios estudosos da historia do pensamento destacan en Platón os seus ataques á propiedade privada, a súa louvanza da propiedade común, o seu desprezo pola institución da familia tradicional, o seu concepto corrupto da xustiza e a súa teoría estatista e nominalista do diñeiro. En suma, a súa enxalzamento dos ideais do estado comunitarista de Esparta.

Fronte a iso, Aristóteles tivo unha mirada oposta, ofrecendo argumentos en favor da propiedade privada.

1) A propiedade privada é moito máis produtiva, e xa que logo facilita o progreso. Os bens que son posuídos en común por un elevado número de persoas reciben pouca atención, posto que a xente tende a guiarse polo seu propio interese e descoida calquera obrigación cuxo cumprimento poida deixarse a outros. Por contraste, un presta o maior interese e coidado ao que é da súa exclusiva propiedade.

2) Un dos argumentos de Platón para favorecer a propiedade comunal é que esta supostamente conduce á paz social, posto que ninguén envexará ou intentará facerse coa propiedade do outro. Aristóteles replica que a propiedade comunal conducirá máis ben a un conflito continuo e agudo, posto que cada cal queixarase de que traballou máis duro que os demais e obtivo menos que outros que traballaron pouco e aproveitáronse máis do fondo común.

3) A propiedade privada está fortemente implantada na natureza humana: no home, o amor a si mesmo, ao diñeiro e á propiedade están intimamente ligados nun afecto natural á propiedade exclusiva.

4) O gran observador do pasado e o presente que é Aristóteles non deixa de apuntar que a propiedade privada existiu sempre e en todas partes. Intentar impoñer a propiedade comunal na sociedade supoñería menosprezar o que é resultado da experiencia humana para aventurarse en algo novo e inexplorado. Abolir a propiedade privada probablemente acabaría creando máis problemas dos que resolvería.

5) Só a propiedade privada posibilita actuar moralmente, isto é, practicar as virtudes da benevolencia e a filantropía. Forzar a unha propiedade comunal destruiría tal posibilidade.

En definitiva, ante a ocupación dun edificio propiedade dun particular por parte dun colectivo que busque transformalo en propiedade comunitaria Aristóteles amosaríase radicalmente en contra mentres Sócrates e Platón apoiarían sen dúbida ao movemento okupa.

miércoles, 14 de junio de 2017

Adolescencia, construyendo a un ser

Hoy fui al neurólogo y me dijo que "la adolescencia era una enfermedad potencialmente mortal y nuestra labor era intentar superarla" y me quedé pensando en esta frase. De ahí desencadenaron otras preguntas y respuestas, como quienes somos durante la adolescencia, a la que me respondí que seres con una muy contradictoria libertad, con toda esa "libertad para" pero con tantas restricciones, por eso acabamos siendo seres buscadores de sensaciones y sentimientos y escasos de ese sentido que se agudiza con los años, ese que te conciencia de los peligros de la vida y te hace vivir con más calma y cautela. Al llegar a esta conclusión entendí lo que él me quiso decir pero también llegué a la propia conclusión de que sin esa etapa de nuestras vidas no podríamos desarrollar una personalidad verdadera ya que es necesario sentir, sufrir y lo más importante, aprender para poder formarnos como personas. Otra cosa en la que pensé y que me pareció curiosa fue en ese patrón "diferenciador" seguido por los adolescentes que al final acaba siendo la más notable característica de la masa, y cuando hablo de patrón me refiero a un conjunto de cosas como pueden ser los hábitos, la forma de vestir, de hablar... Esto explica también que seamos buscadores de una identidad, y claro esa búsqueda puede ser complicada en muchos casos de ahí su frase de que nuestra labor era intentar superarla.

Paloma Barreiro
1º BAC B

Ser humano y medio ambiente

El pasado domingo, día 4 de junio, Manuel Rivas, publicaba en EL PAÍS el siguiente artículo:

EL PERIODISMO está vivo y por eso lo matan. Por eso han asesinado a Javier Valdez Cárdenas, en Culiacán, México, poco después de salir del semanario Riodoce, con su habitual despedida: “Que Dios me bendiga”. Su compañero Óscar le respondió: “Y que además te agarre confesado”. Conversaciones de irónico exconjuro que se hacen costumbre cuando cada día vives en un llano en llamas. El último libro de Javier Valdez se titula Narcoperiodismo. Lo leí de un tirón, una noche, en Guadalajara. Ahora sé que escribía con técnica espectral. Que cuando vea un texto sobre el crimen, la impunidad y el poder en México, o en cualquier otro lado, habrá información esencial, espectral, de Javier en los espacios en blanco. Las revistas Proceso y Riodoce publican un reportaje estremecedor sobre las últimas horas de su compañero: El día que nos rompieron el corazón. Sí, nos rompieron el corazón, pero no acabarán con el periodismo, cabrones.


El explorador y misionero escocés David Livingstone, el primer europeo que recorrió África de costa a costa, es recordado en la historia convencional por una frase que ni siquiera pronunció. La del reportero Stanley, cuando lo encontró después de una búsqueda de ocho meses: “El doctor Livingstone, supongo”. Pero Livingstone debe figurar en un lugar de honor dentro del periodismo entendido como un activismo contra la indiferencia. El 15 de julio de 1851, en Nyangwe (Congo), fue testigo de un horror más allá del horror. La masacre de la población por parte de tratantes de esclavos. Escondido, Living­stone no tenía papel ni tinta. Arrancó una página de un viejo ejemplar del London Evening Standard y escribió con zumo de baya una de las crónicas más punzantes de la historia del periodismo. En un libro excepcional, Exploradores. Cuadernos de viaje y aventura (publicado en GeoPlaneta), aparece reproducido el original y la imagen espectral que permite descifrarlo. Me asombra lo natural que resulta a la mirada. En la dictadura, fuimos adiestrados para leer entre líneas y tal vez nuestro mejor periodismo sigue siendo espectral.


El biólogo Daniel Pauly acuñó en 1995 el concepto “estándares base cambiantes” (shifting baselines), modificaciones de apariencia lenta en un ecosistema, que él utilizó para alertar sobre los niveles de tolerancia en los procesos de degradación en la naturaleza. Lo que viene a decir es tremendo: estamos ciegos ante lo que está pasando, porque nuestros estándares de medición también se han degradado. Nuestro medio ambiente se va llenando de desapariciones. La destrucción se acelera por la falta de una memoria histórica ecológica. Sin memoria, ya no somos fiables ni para los zarapitos.


De los zarapitos y de los estándares de la memoria ecológica habla Kyo Maclear en Los pájaros, el arte y la vida (Ariel, abril de 2017). Este libro es como una redoma donde vuela y se agita la terrible belleza del mundo. En el cielo de Mimico (Toronto) todavía pueden verse las maravillosas columnas de zarapitos. Kyo se pregunta por cuánto tiempo y hace bien. No ha inutilizado su memoria para despreocuparse. No. Sabe que de este mismo cielo, y de todos, desapareció hace tan solo un siglo la paloma pasajera (Ectopistes migratorius). Estas palomas salvajes eran tan abundantes en 1860 que se veían bandadas de millones de ejemplares y un cazador podía matar 10 aves de un solo tiro: “Cincuenta años más tarde la especie había desaparecido”.


Gonzalo, 78 años, se quedó sordo por causa de una meningitis a los cuatro años de edad. No recuerda nada de su tiempo de oyente. Ningún sonido. Vivía en la ciudad marina, al lado del antiguo matadero. Sobre las cinco de la madrugada comenzaba la matanza industrial de reses. Un amigo y vecino le explicó un día con signos desesperados que había tenido suerte. Tú puedes dormir, venía a decir. No te imaginas lo que es despertar todas las noches con los bramidos agónicos de las vacas. Gonzalo no oía los lamentos, pero al día siguiente veía el mar teñido de sangre, la aflicción de las olas por la espesura del dolor.



“El aburrimiento es inmoral”, escribió el oceanógrafo William Beebe. Y se sumergió a mil metros de profundidad.


Tras leerlo, me hizo reflexionar sobre el medio ambiente y la acción del ser humano sobre este.

Hoy en día, miles de especies están en peligro de extinción, y otras tantas ya se han extinguido. Entre las causas de este suceso, cabe destacar la actividad humana. Así, nosotros modificamos la naturaleza en función de nuestras necesidades, destruyendo los hábitats de numerosos animales.

Esta destrucción puede llevarse a cabo rápida, por ejemplo, al tallar un bosque, o lentamente, como es el caso de la contaminación.

Al hablar de memoria histórica ecológica, se hace referencia a que dicha manipulación es paulatina, de tal manera que sus efectos son difíciles de apreciar. Así, no somos conscientes, no pensamos en lo que está pasando y en las graves consecuencias de nuestras acciones, que dan lugar a la pérdida de la biodiversidad que hace más rico a nuestro planeta.

Si pensamos en el claro ejemplo de los polos, podemos observar que como resultado de la contaminación, la temperatura global del planeta está aumentando, de tal forma que el hielo de la Antártida y del Ártico se destruyen, muriendo una gran cantidad de animales. 

Resulta triste que esta sea solamente una de las consecuencias de nuestra actividad...

Para concluir, me gustaría hacer referencia a una cita de Margaret Mead, la cual dice: "No tendremos una sociedad si destruimos el medio ambiente".

martes, 13 de junio de 2017

El pensamiento es caro


No es novedad que la filosofía sigue siendo una disciplina disputada, lo ha sido siempre desde que tenemos noticias de su origen y del destino de todos aquellos que la profesaron, hoy nos preguntamos si tiene sentido seguir manteniendo y costeando su existencia en el sistema educativo, pues como muy bien escribe la filósofa Amelia Valcárcel, es una energía cara que cuesta pagar, la buena noticia a mi entender, es que es renovable. Leed y pensad…

El pensamiento es la energía más sutil y necesaria de cuantas existen. Es una energía cara. Para producir personas capaces de generarla necesitamos todo el completo sistema educativo, que cuesta mucho, y una sociedad que, con confianza, lo pague. En los largos años en que nos educamos aprendemos una larga cantidad de cosas que traen de suyo el sernos en apariencia inútiles. Cosas que probablemente usemos muy pocas veces. Nociones de casi todo, de matemáticas, de gramática, de geografía, de física, de historia, de cristalografía… que nos gusta saber que se quedan ahí. Son como escalones que nos permitirán acceder después a otros saberes más complejos.

La filosofía es la más extraña. Es un saber del que muchas sociedades han prescindido y prescinden. Es fascinante. Nace con Grecia y nos acompaña desde entonces, cambiando y modulándose sin descanso, con unas teorías trepando sobre otras hasta componer un edificio asombroso al que conocemos por el nombre de Historia del Pensamiento. Porque no es cierto que la filosofía enseñe a pensar. A pensar nos entrena, sin duda, pero nos enseña lo que ha sido pensado y su porqué. Nos muestra el suelo sobre el que navegamos. El enorme flujo de ideas y argumentaciones que nos ha traído hasta nuestro presente.

A veces lo peculiar de nuestra tradición nos sorprende: parece un enorme e insensato derroche de inteligencia. Pero luego nos damos cuenta de que, con toda esa masa, hemos hecho cosas. No son solamente ideas, sino que se han traducido a instituciones, comportamientos, reglas y costumbres. Eso nos sucede porque ese saber está intrínsecamente vinculado a lo que somos, nos ha moldeado en realidad. Somos la primera humanidad producto de un diseño del cual las ideas filosóficas fueron las principales autoras. Encarnamos el resultado de la imaginación ética y política de quienes dieron ese gran salto sobre el mero sucederse.

 Esa Historia es la nuestra. La historia de la filosofía es la clave de lo que somos y de por qué lo somos. Está todo ahí. De Platón a Descartes, de Spinoza a Darwin; de Hegel a Freud. De Tocqueville a Beauvoir. De Agustín a Marx. En la filosofía no hay caminos imposibles. No sólo forma parte del núcleo duro de las Humanidades, sino que es la raíz misma de aquello en que nuestra civilización consiste. Somos progenie de las ideas. Ellas son nuestros muros firmes. Eso lo tenemos que seguir sabiendo y trasmitiendo.

lunes, 5 de junio de 2017

¿Debemos priorizar la seguridad frente a la privacidad digital?


¿Seguridad? ¿Privacidad?

 ¿A qué libertades y derechos estamos dispuestos a renunciar o ver limitada su aplicación por motivos de seguridad?

Lamentablemente las amenazas, y los recientes atentados terroristas, colocan este debate en el ágora mediática y en la mente de todos aquellos interesados en seguir, de un modo crítico y reflexivo, nuestra realidad política y social. Los avances en las tecnologías favorecen cada vez más la producción de información de todo tipo, lo que plantea retos especiales a la hora de gestionar o controlar dichos datos. 

Este interesante tema puede seguirse en este debate, organizado por Regueifas de la Ciencia, que podéis seguir aquí mismo.






domingo, 4 de junio de 2017

Próxima parada: Felicidad

La felicidad siempre ha sido un tema de interés para el ser humano  y ha sido buscada en todas las épocas.
Pero...¿Qué es la felicidad? Como podemos conseguirla?
Si admitimos la definición de un libro de filosofía la felicidad sería aquel estado de plenitud permanente en el tiempo que no depende de los sentimientos. Sin embargo, cada individuo puede tener su propia concepción de ese estado ideal mas esta puede ser errónea. Por ejemplo,  alguien que piense que necesita ganar millones para ser feliz porque así hará realidad todos sus deseos. Lo más probable es que se acabe aburriendo y le surjan nuevos deseos.
 Ahora bien ya desde la antigüedad la felicidad era considerada una especie de equilibrio, que bien se podía conseguir a través de los 'buenos' placeres, como creían los hedonistas o mediante la virtud,como pensaba Aristóteles.

Otra cuestion interesante es: ¿hasta qué punto nos interesa hoy en día el ser felices? Y,  ¿estamos mas cerca de la felicidad hoy en día,  con todo este desarrollo tecnológico, que hace siglos?
Es dificil responder a esto sin poderles  hacer  una encuesta a nuestros antepasados pero podemos plantearnos nuestra forma de vivir en la actualidad, en la máxima 'vive para trabajar' y ' trabaja para vivir', cuando un gran numero de personas no está conforme con su vida laboral. Y qué decir de la publicidad, esos estereotipos que se nos imponen y en los que casi nadie encaja o esas falsas necesidades que nos crean. Todo esto nos hace plantearnos: ¿a los gobiernos realmente les interesan los ciudadanos felices? ¿Cómo sería la economía si estuviésemos más satisfechos con nuestra existencia? Ahí dejo las  preguntas.
Quiza debiéramos empezar a pensar sobre lo que de verdad hace que vivir valga la pena como  pasar tiempo con las personas a las que queremos y buscando completarnos y desarrollar nuestro máximo potencial.