martes, 16 de junio de 2015

¿NUEVA POLÍTICA?

En la entrada anterior (http://queesunamanzana.blogspot.com.es/2015/06/seguro-que-es-legitimo.html) mi compañero Mateo, menciona el caso de Guillermo Zapata, exconcejal de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid por la candidatura de unidad-popular Ahora Madrid. La noticia  (en esta noticia de El País se puede conocer con más detalle http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/06/13/madrid/1434219265_951793.html ) ha supuesto un gran revuelo en los medios de comunicación y las redes sociales. Al enterarme de la noticia, comenze a pensar, no solo en lo que es la noticia en sí (esa ya es otra historia), sino en las redes sociales y lo que suponen para la forma de hacer política hoy en día.
Este tema me produzco mucha curiosidad, y decidí empezar a buscar y leer en internet blogs y artículos con el tema, así, me encontré con el término Democracia o política 2.0, que me llamó tanto la atención y me recordó a varios temas que hemos tratado este último trimestre en clase de filosofía, por lo que decidí escribir esta entrada.
La política 2.0, es un entorno político que se desenvuelve en Internet preferentemente de tipos de comunicación de doble vía como foros, blogs y redes sociales, es una herramienta que nos permite sustentar participación e interacción entre ciudadanos y políticos (por ejemplo enviando un tuit a un líder de un partido político mostrando conformidad o enfado con una medida o propuesta, haciendo una pregunta) . Es conveniente reseñar, que muchos movimientos ciudadanos como el 15 M (los  conocidos como “los indignados”) han nacido a través de las redes sociales
Además de permitirnos interaccionar (la mayoría de las veces sin respuesta) con políticos, la política 2.0 nos hace posible una nueva vía de participación ciudadana en la política: con encuestas sobre intención de voto o el sometimiento a votación de algunas medidas tomadas por los partidos a sus bases (en partidos como Podemos esto se realiza muy a menudo).
Al conocer este término me surgieron algunas preguntas que quisiera plantear aquí:
  • ¿Es este un nuevo tipo de hacer política o simplemente un especie de "maquillaje" a la llamada "vieja política"?
  • ¿En un proceso de acercamiento a la política a los ciudadanos, prima más un cambio de formas o un cambio de ideas?

domingo, 14 de junio de 2015

¿Seguro que es legítimo?

Escribo esta entrada un cuarto de hora después de acabar de ver el programa “El Objetivo”, presentado por Ana Pastor. En la edición de hoy, la invitada a la tradicional entrevista final fue la recientemente nombrada alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

A pesar de haber sido una entrevista interesante, tratando temas como la discusión de diversos puntos programáticos del partido del que fue cabeza de lista la señora Carmena, Ahora Madrid, la reciente problemática suscitada por los tuits de uno de sus ediles, Guillermo Zapata, o la puesta en duda de la viabilidad de sus propuestas desde el punto de vista económico, lo que me llamó poderosamente la atención fue una oración lapidaria por parte de la política: “Se pueden resolver algunas ventas si no son legítimas.” 

Al escucharlo, fue como si se encendiese un piloto de “Uy lo que ha dicho…”. Sobre todo, porque si nosotros hemos dedicado tantas sesiones de clase en Filosofía a aproximarnos a comprender qué medios es posible utilizar para determinar que algo es legítimo, me chocó el uso tan “a la ligera” de este término. Pero, alejándome de un enfoque más filosófico, comprendí que este es en realidad una pregunta digna de Teoría del Conocimiento. Lo es dado que se reduce a una cuestión de marcos

Esos marcos son los que nos permiten comprender el discurso de una persona, pues este está encuadrado dentro de ellos. Nos otorgan ciertas pautas; disposiciones establecidas que restringen y limitan el posible error inherente a la comunicación humana. 

Por lo tanto, solo mediante un diálogo con la señora Carmena podríamos comprender su comprensión de un concepto tan móvil entre los aposentos del Conocimiento, que no solo varía entre nosotros, sino que también depende de la cronología del pensamiento de una persona, o en el área en que se dé.

Información adicional. La alcaldesa hacía referencia con la citada frase a la regresión al ayuntamiento de Madrid de un edificio, que la gestión anterior vendió en circunstancias de desigualdad de oportunidades en su opinión. Si estáis interesados en ver la entrevista: http://www.atresplayer.com/television/programas/el-objetivo/temporada-3/capitulo-33-manuela-carmena_2015061400143.html

¿Por qué nos reímos?

El tema de la risa, si es natural, de dónde viene, qué significa ya fue comentado en clase hace un tiempo, aunque no profundizamos mucho en ello y lo pasamos por encima a modo de pregunta general. Sin adentrarse en términos específicos, la neurocientífica Sophie Scott presenta las peculiaridades de la risa, las diferencias que hay entre una falsa y una real, el significado que tiene... con un toque cómico que hace la presentación muy divertida a la par que interesante. Os recomiendo echarle un vistazo, a pesar de que esté en inglés:






Por último destacar el canal al que está subido el vídeo (TED), que tiene multitudes de charlas MUY interesantes y de todos los ámbitos, además de que os pueden servir de estímulo para desarrollar nuevas ideas.

viernes, 12 de junio de 2015

¿Os acordáis del ébola?

    Hace casi ya medio año, nos levantábamos cada día con nuevas noticias sobre el brote de ébola que arrasaba África, causando miles de muertes entre sus habitantes, y de cómo estaba llegando a España. Sin embargo, últimamente los medios de comunicación han decidido que hay cosas más importantes que mostrarnos, como las elecciones del 24-M, partidos de fútbol… Esto me lleva a plantearme la siguiente pregunta: ¿Qué ha cambiado? La respuesta a esta pregunta es que ha cesado la amenaza de que las principales potencias económicas mundiales pudiesen sufrir una epidemia similar a la que estaba teniendo lugar en África.
    Esta noticiade La Voz de Galicia me hizo recordar que para muchos, lo peor no es haber sufrido el ébola para finalmente, superarlo, sino el estigma que les quedaba (ya no vuelven a ser aceptados por sus conocidos, aquellos que no han sufrido la enfermedad en su país y mucho menos en otros países del mundo) y el hecho de que perdían a sus familiares, a sus seres queridos… Sin embargo, a diferencia de cuando sentíamos que eso nos podía pasar a nosotros y se publicaba cada día en todos los medios de comunicación un avance de la situación, ahora no se habla de todas estas víctimas, ni se les envía ningún tipo de ayuda psicológica para que traten de superar el horror que han vivido en el último año. Esto me lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿Cómo ciudadanos del mundo, no tenemos el deber de ayudar a aquellos que a causa de su situación económica no tienen los recursos necesarios como para, en este caso, luchar contra una enfermedad como el ébola? Probablemente todos respondamos afirmativamente a esta pregunta pero, ¿qué hacemos para evitarlo? Únicamente nos dedicamos a discutir entre nosotros, en nuestras casas, con calefacción, televisión, acceso a internet, qué sería lo que haríamos nosotros si pudiésemos, si fuésemos un alto cargo de esto o de aquello pero, ¿acaso no hay nada que podamos hacer?
    Es también muy destacable el hecho de que comenzamos a luchar en serio contra algo que ya ha destrozado a casi un continente sólo cuando nos vemos amenazados. Mientras tanto, nos limitamos a lamentarnos por ellos preguntándonos, ¿qué se le va a hacer?

En referencia a la selección que hacen los medios de comunicación de las noticias del día, me gustaría que pensásemos en la gran manipulación que los medios de comunicación pueden ejercer sobre nosotros, dándonos una información y no otra, o dándonos la parte que les interesa para que no los acusen de ocultar cosas y escondiendo el todo de lo que realmente ocurre. A modo de finalización, me gustaría destacar el hecho de que como ciudadanos, nuestro deber es exigir unos medios de comunicación plurales, públicos y objetivos, a los que todos los ciudadanos del mundo tengan acceso y sin ningún tipo de procesamiento previo de la realidad en la que vivimos. 

La libertad de expresión


Aficionados con silbato en una competición futbolística
 A la democracia le es esencial el pluralismo, en donde se ven obligados a coexistir intereses plurales y muchas veces antagónicos. Este pluralismo se expresa de muy diversos modos: políticamente, en el reconocimiento de que cualquier partido democrático está legitimado para poder dirigir la política; culturalmente, amparando diversas de culturas y costumbres que, de un modo razonable, se ajustan a valores irreductibles, etc, en ambos casos, dicho pluralismo descansa  en la idea de tolerancia, que es la expresión de una liberalidad de pensamiento y acción que protege el respeto a la autonomía, libertad y dignidad de los otros. 

La tolerancia es una actitud positiva pues no muestra permisividad hacia el otro, sino que aun mostrando discrepancia, no solo lo respeta sino que busca en común la mejor razón cuando nuestra opinión es contraria. Por eso a la tolerancia, se opone el fanatismo y la intolerancia. Así pues, no todo es tolerable,  el límite se halla en la vulneración de los derechos y valores éticos de las personas.

Ahora bien: ¿qué argumentos podemos encontrar para mostrar la necesidad de una libertad de expresión de las ideas?
 Y sobre todo, en términos de poder y autoridad ¿puede el Estado coartar o imponer opiniones a sus ciudadanos?

En la obra Sobre la libertad, J. Stuart Mill escribió lo siguiente:

“Si toda la humanidad, menos una persona, fuera de una misma opinión, y esta persona fuera de opinión contraria, la humanidad sería tan injusta impidiendo que hablase como ella misma lo sería si teniendo poder bastante impidiera que hablara la humanidad.  […] Es el deber del Gobierno (del Estado) y de los individuos formar las opiniones más verdaderas que puedan; formarlas escrupulosamente y nunca imponerlas a los demás”.

Sobre la libertad

Mill estaba convencido de que hay excelentes razones para defender la libertad de expresión como fundamento de todo bienestar intelectual, en donde el Estado no tiene derecho a intervenir para silenciar lo que considera un error, pues en el proceso de búsqueda de la verdad, si se permite la discusión, ésta acabará imponiéndose sobre el error. Veamos algunos de los argumentos expresados:

1. Una opinión silenciada (no discutida) puede ser verdadera. Negar esto sería aceptar la infalibilidad (propia o de un grupo); y nadie es infalible.
2. Aunque una opinión fuera un error, puede tener parte de verdad: sólo en el contraste y discusión se pueden discernir los errores de las verdades.
3. Aunque una opinión fuera toda la verdad (por hipótesis), si no se discute acaba siendo un mero prejuicio, letra muerta, no se comprende su fundamento y puede acabar por debilitarse y hacer estéril, sin vigor y fuerza para la práctica.

La sociedad, ni por medio del gobierno ni las leyes, tiene derecho a mermar la libertad de pensamiento y discusión, sería un error y un robo a toda la humanidad, hay que tener perspectiva de análisis, pues al igual que las culturas, las distintas sociedades, vistas en contexto histórico, no son más infalibles que los individuos.

En la búsqueda de la verdad, es preciso ser consciente que la mente humana no es infalible, pero los errores pueden ser corregidos mediante la discusión y la experiencia, y para eso hay que permitir que todas las opiniones se puedan oír.
De ahí que la respuesta a la pregunta si ¿podría haber alguna razón que justificara negar la libre expresión por algún interés social, por utilidad?  Requeriría argumentación y para justificarla se se precisa de la libre discusión.

Admitir las verdades sin discusión acaba conduciendo a la decadencia de las verdades heredadas, por ello Mill nos advierte que el dejar de pensar  y discutir algo cuando deja de ser dudoso, es causa de la mitad de los errores de la humanidad.

Ahora bien, la libertad de expresión no justifica la falta de respeto del otro, aunque incluso hasta dónde llega la idea de respeto, es discutible.



De momento no es posible pinchar un cerebro para controlar el pensamiento ajeno. Técnicas como la resonancia magnética funcional o el polígrafo aún quedan muy lejos. Pero la privacidad de pensamiento, aunque ayuda, no garantiza la libertad de pensamiento, ni la libertad de pensamiento implica la libertad de expresión. Por eso Sócrates insiste en reclamar ambas libertades explícitamente, para vivir como un ser humano, no como un esclavo, para vivir con la razón y no a la deriva o a merced del capricho de los dioses. No se puede limitar la libertad robando clandestinamente pensamiento del interior de una mente, pero sí embutiendo pensamiento preparado y empaquetado desde el exterior. Si además el cerebro está tierno y en fase de maduración, entonces la operación es particularmente eficaz y perversa. Sin crítica se atrofia el uso de la razón y sin humor se pierde el hábito de la crítica. Es cuando lo cultural se confunde con lo natural y se fragua ese conglomerado que llamamos una convicción sólida. Así es como una idea se gana el prestigio de creencia irrenunciable, como si estuviera impresa en la mente, como si fuera una marca de fábrica. Así es como nace y se hace un fanático.

1. Solo se puede ser fanático de una idea que la realidad no pueda desmentir.
2. El conocimiento ha de ser falsable para que no se integre en un dogma, y el dogma ha de ser burlable para que se desintegre en conocimiento.
3. La ilusión de todo fanático es seguir siéndolo.
4. Frente a una sólida convicción siempre nos quedará la sátira, y quizá solo nos quede eso.
5. ¿Convicciones sólidas? Mejor si son líquidas o gaseosas…
6. Si comprender es dar con la mínima expresión de lo máximo compartido, entonces la Declaración Universal de los Derechos Humanos es una buena pista para la comprensión de todo lo humano.
7. El fanatismo y el humor se llevan muy mal porque el primero esconde las contradicciones mientras el segundo las busca.
8. El insulto busca la ofensa y apunta a las personas; la libertad de expresión apunta a las ideas y busca la crítica.
9. Si sentimos que se nos acaba el humor o la razón, siempre nos quedará el recurso de sentirnos ofendidos.
10. La ofensa la inventó un fanático acorralado por una sonrisa.
11. Libertad de pensamiento sin libertad de expresión es para la oclusión intelectual.
12. Libertad de expresión sin libertad de pensamiento es para la democracia de los que ya piensan lo mismo.
13. Si en una reunión de más de cien personas resulta que nadie sonríe durante más de diez minutos, entonces es bien posible que nos hayamos colado en un congreso de fanáticos…
14. Si en una fotografía aparecen más de cien personas mirando a cámara y nadie sonríe, entonces o es una imagen muy antigua o es la foto de familia de una reunión de fanáticos.
15. Una contradicción no deja de serlo por el mero hecho de llamarla misterio.
16. Solo se puede tener fe en la duda.
17. Lo más cierto de este mundo es que el mundo es incierto, por lo que toda buena idea está condenada a dejar de serlo.
18. La escritura supuso un gran instrumento para la razón, pero también para la sinrazón, porque con un texto se puede medir la distancia a la literalidad.
19. La estructura lingüística A pero B, donde B es la negación de A, es un viejo truco de la oratoria para construir sentencias blindadas a la crítica.
20. Hay dos clases de sátira, una para reír, que es la que apunta a las ideas, y otra para llorar, que es la que apunta a las personas.
21. La escuela no está para enseñar creencias.
22. En la escuela quizá baste con practicar solo cuatro cosas: el sentido crítico y tres idiomas.
23. No conozco ningún fanático que hable más de tres idiomas.
24. El ciudadano que no lee ningún libro tiene más remedio que el que lee solo uno.



martes, 9 de junio de 2015

Ciudadanía virtuosa

Con el ánimo de abundar en las ideas tratadas en clase sobre la necesidad de fomentar un espíritu cívico en nuestra convivencia social y política, os dejo la aportación del Foro Cívico de Opinión, un grupo de pensadores  y expertos que  se agruparon para participar a la opinión pública sus sugerencias con el fin de repensar nuestro sistema democrático. 
En este artículo, se subraya la falta de un marco ético en el que se pueda hacer “buena ciudadanía” o dicho en otros términos, ciudadanía virtuosa.

25/08/2012
“Con el deseo de aportar algunas sugerencias para la elaboración de ese marco, el Círculo Cívico de Opinión dedica el sexto de los Documentos que ha publicado al tema Democracia de calidad: valores cívicos frente a la crisis, y en él apunta a modo de ejemplo medidas como las siguientes:
Perseguir un bien común. En una democracia que es, a su vez, un Estado de derecho, es preciso perseguir un bien común que amplíe el horizonte de los intereses individuales como los únicos fines de la actividad económica y política. Por legítimos que sean los intereses privados, las instituciones y los ciudadanos se deben también a unos intereses comunes.
La equidad como fin. Sostener la equidad y mejorarla debería ser el principio irrenunciable de un Estado de derecho.
Debe cambiar el orden de los valores. Los años de bonanza económica pasados han propiciado una cultura de la irresponsabilidad y del dinero fácil, que ha traído consigo corrupción, evasión de impuestos y un consumismo voraz. Si algo puede enseñar la crisis es que debe cambiar la jerarquía de valores transformando las formas de vida, entendiendo que el bienestar no se nutre solo de bienes materiales y consumibles. Formas de vida que fortalezcan cultural y espiritualmente al individuo y a la sociedad con valores como la solidaridad, la cooperación, la pasión por el saber, el autodominio, la austeridad, la previsión o el trabajo bien hecho.
Decir la verdad. La costumbre de ocultar la verdad por parte de políticos y controladores de la economía de distintos niveles ha sido responsable de la crisis en buena medida. Pero esa costumbre se ha extendido también entre intelectuales y otros agentes de la vida pública, plegados a lo políticamente correcto, sea de un signo o de otro. Entre la incompetencia y la ocultación saber qué pasa y anticipar con probabilidad qué puede pasar es imposible para la gente de a pie.
Cultura de la ejemplaridad. Los protagonistas visibles de la vida pública tienen un deber de ejemplaridad, coherente con los valores que dan sentido a las sociedades democráticas. La corrupción, la malversación de bienes públicos, el despilfarro, el desinterés por el sufrimiento de quienes padecen las consecuencias de la crisis, la asignación de sueldos, indemnizaciones y retiros desmesurados producen indignación en ocasiones, pero también modelos que se van copiando con resultados desastrosos.
Rechazar lo inadmisible. Para que una sociedad funcione bien es necesario que las leyes sean claras y que se apliquen, pero también que la ciudadanía rechace las conductas inaceptables. Es verdad que hay que ir con mucho cuidado con eso que se ha llamado la “vergüenza social” y que es una de las formas que tiene una sociedad para desactivar actuaciones que considera reprobables. Esa vergüenza ha causado tanto daño y es tan manipulable, la utilizan tan a menudo unos grupos para desacreditar a otros, que solo puede recurrirse a ella como una cultura, vivida por todos los grupos sociales, de que determinadas conductas no pueden darse por buenas.
Potenciar el esfuerzo. Lo que vale cuesta. Dar a entender que se pueden alcanzar las metas vitales sin trabajo alguno es engañar, condenar a las gentes a ser carne de fracaso y destruir un país. Aprender, por el contrario, que esfuerzo y ocio son dos caras del buen vivir, que ayudan a construir un buen presente y un buen futuro.
Superar la partidización de la vida pública. La partidización de la vida pública es uno de los lastres de nuestra política, que impide agregar voluntades para encontrar salidas efectivas y consensuadas a los problemas que nos agobian. Cuando ante cada uno de los problemas públicos la sociedad se divide siguiendo los argumentarios de los partidos políticos se destruyen la cohesión social y la amistad cívica indispensables para llevar una sociedad adelante.
El sentido de la profesionalidad. La profesionalidad, en todos sus ámbitos de ejercicio, es un valor que no debe medirse solo por la eficiencia y la competencia científica y técnica, siendo ambos valores altamente encomiables. Ser un buen profesional significa incorporar también ideales que hagan de las distintas profesiones un servicio a la sociedad y al interés común. Es buena la gestión estimulada no solo por la obtención de beneficios materiales, sino por un espíritu cívico y de servicio.
Promover la educación. El mejor instrumento de que disponemos para conseguir una sociedad mejor y cambiar el orden de los valores es la educación, entendida como formación de la personalidad y como una tarea de la sociedad en su conjunto. El ideal de autenticidad debe poder conjugarse con los valores propios de la vida democrática.
Recuperar el prestigio. Ni las instituciones ni las personas que ostentan los cargos de mayor responsabilidad han sabido ganarse la reputación y el prestigio imprescindibles para merecer confianza y credibilidad por parte de la ciudadanía. Además del déficit notable de ideas para gestionar y resolver la crisis, se echa de menos un liderazgo compartido por el conjunto de grupos políticos, que actúe con valentía y con prudencia, que corrija los despilfarros de otros tiempos, que sepa discernir la gravedad de cada problema y que tenga visión de futuro y no atienda únicamente al corto plazo.
Construir un marco de valores comunes. Es urgente construir un suelo de valores compartidos, fortalecer los recursos morales que surgen de las buenas prácticas porque solo así se generará confianza. Pero también crear espacios de deliberación que hagan posible construir pueblo, y no masa, que fortalezcan la intersubjetividad y no se disgreguen en la suma de subjetividades. Generar pueblo y sociedad civil tanto en España como en Europa, donde somos y donde queremos estar, es uno de los retos, porque tal vez sea esta una de las claves del fracaso de Europa: no haber intentado reforzar la conciencia de ciudadanía europea, la Europa de los ciudadanos, esa pieza que resulta indispensable para que sean posibles tanto la Europa económica como la política.

Victoria Camps, Adela Cortina y José Luis García Delgado, en representación del Círculo Cívico de Opinión.

lunes, 8 de junio de 2015

Información mediática y ciudadanía por el Roto





La cualidad de ciudadano y los mass media.


El Roto
Propuesta 2: Evalúa la afirmación de que en las sociedades actuales la cualidad de ciudadano depende de los medios de información gratuitos y el acceso abierto a la información.

Puesto que a estas alturas del curso no disponemos de clases suficientes para comentar los ejercicios de disertación que habéis elaborado la semana pasada, procedo a exponeros un ejemplo -entre otros ejercicios interesantes que habéis aportado-, de la segunda propuesta de disertación que sobre los temas de filosofía política y cuestiones sociales contemporáneas, hemos estado trabajando en clase en esta evaluación.

En la disertación se comienza definiendo los conceptos que empleamos para saber de qué estamos hablando, cuestión importante, pues forma parte del requerimiento de uso de un lenguaje claro y preciso, por ello los conceptos de democracia, y ciudadanía , deben ser explicitados, pues sobre ellos va a girar la reflexión central sobre la afirmación a evaluar. 
A continuación, elabora con un lenguaje claro y preciso, una argumentación en la que valora los puntos fuertes y débiles sobre los siguientes aspectos que encuentra relevante destacar:
·       El carácter inacabado de la democracia.
·       La exigencia de participación y debate.
·        El carácter precario y reversible de la condición de ciudadanía en una democracia
·       La condición de  pensamiento crítico para la efectiva de cualidad de ciudadano que necesita del acceso libre y gratuito a la educación.
·       El hecho de que la educación no es solo un derecho sino un deber del Estado.
·       Los peligros de la mercantilización de la información.
·       La posible confusión entre la cualidad de ciudadano y la cualidad de consumidor.
·       Los riesgos que, para la cualidad de ciudadano, representa el adoctrinamiento de la “opinión prefabricada”.
·       La intoxicación informativa entendida como información excesiva, reiterativa o contradictoria sin posibilidad de calibrar la calidad de los datos.
·       El conocimiento como factor de cambio que permita a la ciudadanía replantearse su modo de vida, sus costumbres y creencias más asentadas y contemplar otras perspectivas que propicien la diversidad humana.
·       La importancia que para la cualidad de ciudadanos tiene, además de la participación efectiva, el control efectivo de la gestión del gobierno.
·       Los peligros de la “tiranía de las mayorías” y la necesidad de encontrar consensos para dar cabida a “las minorías”.
·       La responsabilidad de la ciudadanía para perseverar en su “virtud”.
·       Ventajas de perseverar en dicha virtud: mayor autonomía, libertad individual, y la condición de que cada uno persiga su felicidad siempre que no perjudique la libertad de los demás.
·       Exigencia, por parte de la ciudadanía,  de unos medios de información rigurosos.
·       Los problemas que plantea la globalización en lo relativo a la libertad de información y formación: Cultura del espectáculo, ocio despolitizado, productos culturales diseñados con fines comerciales.
·       Inconvenientes que para nuestras vidas se derivan del incremento de la tecnología ( Se citan los trabajos de Evgeny Morozov, investigador especializado en los efectos de la red en la política y la sociedad)..

Todo ello en, aproximadamente, 45´y 982 palabras.

Transcribo literalmente el texto de Irea Mosquera Lois, para que podáis valorarlo vosotros mismos.

“Entendemos por democracia la configuración política formado por hombres libres e iguales, los ciudadanos, que se autogobiernan, eligiendo el ordenamiento jurídico conforme a unos principios promulgados racional, libre e intersubjetivamente, y basados a su vez, en unos criterios éticos de justicia.
De este modo, son los ciudadanos, los que interpretan y eligen lo que ellos consideran bueno y necesario, y nadie en su lugar.
Es importante para la correcta valoración de la afirmación  (objeto de disertación) profundizar en el carácter inacabado de la democracia. La calidad de ciudadano nunca está completa, hay que perfeccionarla y ejercitarla de forma constante.
La democracia precisa de participación, de un debate constante para que no deje de ser democrática.
Los ciudadanos precisan una preocupación constante e indelegable ya que en la democracia, si no se avanza, se retrocede y es preciso reconquistar cada día lo ganado. Para que el debate y la preocupación constante esté fundado se precisa instrucción, una educación mínima, y por eso se precisan medios de información de acceso libre y gratuito. De este modo, la democracia y la educación ciudadana constituyen un círculo cerrado que se autoconstruye y autoalimenta. Esto es una de las principales ventajas de ésta: que el propio sistema requiere una ciudadanía educada, informada y con pensamiento crítico. Así, la educación y el acceso gratuito y libre a la información no es únicamente un derecho sino un deber. Por ello, queda totalmente garantizado.
Para que la ciudadanía en cuanto tal, se involucre y busque consensos, se precisa información. Esta información (como decíamos) ha de ser gratuita y por lo tanto hay que tener cuidado con la peligrosa mercantilización de la información: puesto que su producción y recepción corre el riesgo de convertirse en un mero en  un producto de mercado, rigiéndose bajo las leyes de la oferta y la demanda (informando de aquello que vende, que produce beneficios económicos) y creando una opinión acrítica y prefabricada, convirtiendo a los ciudadanos en meros consumidores pasivos, seducidos por la facilidad de digerir información sin un procesamiento previo y convirtiéndose, por tanto, en presas fáciles para el adoctrinamiento.
Esta intoxicación informativa, con la imposibilidad de discernir fuentes o calibrar la calidad y con un una cantidad tan ingente de información que resulta imposible pensar sobre ella y abordarla de forma crítica, impide que la información se convierta en conocimiento, es decir, con la imposibilidad de que nos cambie ya que importa que nos indigne y en definitiva, que no haga replantearnos nuestro modo de vida, nuestras costumbres más asentadas y buscar otras perspectivas que aumenten la diversidad humana.
Por lo tanto, la cualidad de ciudadanos, además de relacionarla con la participación efectiva, también se relaciona con el control efectivo de la gestión del gobierno. Para ello se precisan mentalidades críticas que sepan pensar, y ello recae sobre la posibilidad de accede a una información veraz, objetiva y que acabe por lograr el grado de conocimiento.
El ciudadano, en tanto que se comporte como tal, precisa del principio de la mayoría pero jamás ha de caerse en la tiranía de la mayoría, es decir, es necesaria una información abierta y, estar informado de las opiniones de la minoría, que han de ser tenidas en cuenta a la hora de buscar, en lo posible un consenso.
Se precisa una información abierta pues, para tener claro que, en la condición esencial de los ciudadanos recae la obligación de no permitir prohibiciones de la libertad de una minoría aunque ello suponga un bien mayor para la mayoría.
Es importante tener en cuenta que la condición de ciudadanos viene acompañada de gran responsabilidad ya que son ellos mismos lo que se autogobiernan, por ello muchas veces, se experimenta una tentación de ceder ante el gran peso de la libertad y de delegar responsabilidades. Ante esto, hay que tener presente que sí, que la democracia y la condiciones de ciudadanos es costosa y trabajosa, en tanto que hay que conservar y perfeccionar, de forma constante, unos medios que nos informen propiamente, sin buscar condicionarnos, pero, no por ello dejar la adquisición de la condición de ciudadanos (que hay que ir aumentando de grado perfeccionando cada día) menos apetitosa y menos buena. Precisamente por el hecho de precisar de una ciudadanía libre e informada permite una mayor autonomía y libertad individual del ser humano.
Permite que cada uno se informe y puede perseguir su felicidad, sea cual sea su noción de esta, mientras no perjudique las libertades de los demás.
Resulta, por tanto, de vital importancia conservar y poseer una fuente de información fiable que fomente el espíritu crítico.
Hay que señalar, respecto a esto, el peligro que encierra actualmente la globalización en lo relativo a la libertad de informarse ¿No vemos cada vez más un “ocio” totalmente despolitizado y que se basa en el consumo pasivo de productos comerciales diseñados precisamente con este fin?
¿No vemos una cultura que cada vez más se asemeja más a una industria, buscando el beneficio económico y a la eficiencia como máximas fundamentales?
Todavía quedan muestras de cine no comercial (a diferencia del que vende, del “eficiente”) y de cultura con potencialidad crítica (literatura cruel….) que nos hace replantearnos modos de vida que hemos asumido inconscientemente como “así, por naturaleza”.
Ello puede relacionarse con el incremento de la tecnología en nuestras vidas, que nos hace más dependientes, menos autónomos y nos quita tiempo para informarnos para pensar, requisito para lograr la condición de ciudadanos.

Esto, es lo que señala en los artículos sobre el tema del profesor Morozov en los que apunta a peligro que encierra esta infiltración de la tecnología, y de la lógica mercantil en nuestras relaciones personales, en la información que nos llega en el modo en cómo nos llega, y en los lugares en los que antes reinaba la estética, la artesanía o un afán de cooperación, imponiendo como únicos propósitos la eficiencia, la ambición y la competitividad”.

Sobre el privilegio, la culpa y el activismo.

Acontecimientos recientes en mi trayectoria como militante activa del feminismo transversal (aquí tenéis un enlace que explica de qué va) me han hecho darme cuenta de no es nada fácil hacer entender a la gente por qué es básico respetar identidades históricamente oprimidas. Y esto viene de un término siempre conflictivo pero al mismo tiempo dolorosamente fácil de comprender: el privilegio institucionalizado.
En el mundo hay muchas clases de privilegio, de muchas formas y colores: el más prominente de todos sería el privilegio blanco, seguido muy muy de cerca por el privilegio masculino al que también se le suman el privilegio de clase o el privilegio de capacidad. Hay muchas otras formas de privilegio que no voy a mencionar por una cuestión de economía, pero están ahí y merece la pena investigar al respecto.
Personalmente, soy blanca, de clase media-alta, cisgénero (lo que significa que me identifico con el género que se me fue asignado al nacer en base a mis genitales), heterosexual y no tengo ninguna discapacidad; por lo tanto, soy una persona enormemente privilegiada en términos institucionales. Esto no significa que mi vida haya sido necesariamente fácil o que no haya sufrido por cualquier motivo, sino que cuento con una serie de facilidades en las que nunca he tenido que pensar. Por ejemplo, nunca he tenido que soportar comentarios o agresiones a causa de mi color de piel o mi procedencia, nunca nadie ha cuestionado mi nacionalidad ni mi identidad cultural. El dinero para mí nunca ha sido un problema, es algo en lo que jamás he tenido que pensar gracias a que mis padres tienen unas fuentes de ingresos que les permiten pagar una educación que yo pude escoger libremente. No he tenido que soportar la discriminación y el odio al que una persona transgénero o queer puede tener que enfrendarse día a día; mi sexualidad y mi orientación sexual son consideradas "normales" y tienen una representación variada y justa en los medios. Tampoco he experimentado nunca el paternalismo y las dificultades que sufre la comunidad discapacitada, que en muchos casos no solo deben luchar para poder acceder a determinados espacios, sino para ser tomados en serio. En otras palabras, me ha tocado el segundo premio en la lotería del privilegio institucionalizado.
Pero sí que he experimentado opresión.
Y es que la razón de que no me lleve el gordo en esta lotería es que soy una mujer.
Esto significa que como tal, hay un número de consecuencias y de situaciones que me condicionan por el hecho de existir. No tengo acceso al privilegio masculino. Este incluye: caminar despreocupadamente por la calle por la noche sin tener que pensar en un posible abuso sexual, poder no ascender en tu carrera sin que sea utilizado como prueba contra tu sexo, poder ser un mal conductor sin que sea atribuido a tu sexo, poder tener cambios de humor sin que sean atribuidos a tu sexo, ser pagado con igualdad y no menos a causa de tu sexo, tener una representación justa y variada en los medios, ser considerado un líder y no una "marimandona", la decisión de una empresa de contratarte no se basará en si consideran que tendrás hijos en un futuro o no, tu puesto de trabajo no peligrará por el hecho de ser padre, podrás combinar una carrera de éxito con la paternidad sin que te acusen de ser un egoísta o un mal padre, puedes tener sexo promiscuo y ser considerado positivamente por ello, puedes no preocuparte por tu apariencia y no ver tu potencial perjudiciado por ello... y la lista continúa y continúa.
A día de hoy solo he conocido en persona a un solo chico blanco, cisgénero, hetero, de clase media alta y sin discapacidades que fuera capaz de reconocer todos estos privilegios institucionales sin pestañear. Y es que no es agradable que te digan que lo tienes más fácil. Peor aún: verte a ti mismo como el epítome de la opresión no es plato de gusto para nadie. Esto lleva a tres caminos: uno sería la culpa paralizante, que se refleja en comentarios como "todo esto es cierto, pero la sociedad es así, qué puedo hacer yo". Otro se llama la culpa defensiva, que se basa en negar sistemáticamente todas estas situaciones (por muy probadas que estén) para no tener que enfrentarse a la realidad de una sociedad rota y defectuosa en la que podemos estar contribuyendo activamente sin saberlo. Pero mi favorito es el camino que ese chico que conozco ha tomado, o mucha de la gente a la que más admiro: convertir la culpa en responsabilidad, y la responsabilidad en activismo. El activismo y la militancia en las causas que más te toquen pueden ser los caminos hacia una sociedad más igualitaria y pacífica, en el que el respeto por el simple hecho de existir es un derecho, y no un privilegio.
Educaos sobre estos temas para aprender cómo actuar. Sed conscientes de vuestros privilegios y vuestras ventajas, y también de vuestras identidades oprimidas. Intentad informar a los demás. Os dejo una serie de páginas y youtubers (en inglés, espero que no importe) que me han ayudado mucho a educarme sobre estos temas y a ganar cierta autoconsciencia. Espero que esto os haya ayudado.

Everyday Feminism
The Body Is Not An Apology
It's Pronounced Metrosexual

Akilah Hughes
Laci Green
Sensei Aishitemasu
Marina Watanabe
Jack Howard
Vlog Brothers

Y unos vídeos sueltos que me parecen una maravilla:
Tea consent
Si tratáramos las cosas como tratamos a la gente
11 cosas que los hombres dan por sentadas

PD: el hecho de ser depositarios de cierto privilegio no significa que tengamos que ser depositarios de culpa. No es culpa nuestra. Pero es nuestra responsabilidad el acabar con un sistema injusto.

domingo, 7 de junio de 2015

Nunca te irás a dormir sin saber algo nuevo.

Recientemente tuve la oportunidad de ver “Lucy”, una película de ciencia ficción protagonizada por la famosa Scarlett Johanson y que invita al espectador a reflexionar sobre la capacidad cerebral de los seres humanos. En ella, la protagonista es obligada a hacer de “mula” y por lo tanto le introducen en su cuerpo una bolsa de droga que por una incidencia acaba rompiéndole dentro de ella y repercutiendo sobre su capacidad cerebral. Después de esto, Lucy (que recibe este nombre porque el homínido más antiguo lleva el mismo nombre y es una alusión a que esta mujer sería la primera en alcanzar el 100% de la capacidad cerebral) empieza a adquirir una serie de poderes que le permiten controlar la luz eléctrica, a saber que están pensando las personas que le rodean, controlar objetos por telequinesis... Hasta llega a tener conocimiento de todo lo posible, algo que choca un poco en nuestras mentes. Porque, ¿cómo sería el saber, el conocer absolutamente TODO? ¿Estaríamos dispuestos a querer conocer todo lo que nos rodea? En mi caso se me plantea como algo inimaginable.

 En la película se dice que solamente utilizamos el 10% de nuestras capacidades, pues hasta los delfines parece que tienen un porcentaje más elevado y que por ello pueden comunicarse mediante unas ondas y percibirlas mediante un sonar. Algunos científicos afirman que “a los delfines hay que tratarlos como personas no humanas”. Sin embargo, indagando un poco en este tema he podido comprobar que esto es un mito, pues los humanos utilizamos todo nuestro cerebro. Esto puede ser comprobado cuando, por ejemplo, una persona sufre un accidente y este afecta al cerebro, por muy pequeño que sea puede causar graves daños e incluso dejar secuelas: "Estudios sobre el daño cerebral: Si el 90 % del cerebro no se utiliza, entonces cuando se lesionan ciertas áreas no debe afectar al rendimiento".


Desde el momento que nacemos vamos absorbiendo información y cada generación recibe más y más, ya que la evolución es algo fundamental. Cuando un niño nace y va formándose recibe información del pasado pero también del presente, por lo tanto cada vez la cantidad es mayor, entonces ¿habrá un límite de nuestra capacidad? Es decir, ¿tendrá nuestro cerebro algún límite para recibir información? De momento parece ser que vamos procesando esa información correctamente, quedándonos con lo útil y despreciando lo que no creemos útil. Por lo tanto el saber absolutamente todo es algo imposible, la evolución está siempre ahí (avances científicos, descubrimientos, nuevo arte...) asique lo que debería preocuparnos es esa posible saturación cerebral que posiblemente en un futuro aparezca en nuestra sociedad. 

martes, 2 de junio de 2015

Sobre la desigualdad natural de las mujeres

Voy a comentar una obra que habla de la desigualdad de la mujer. Se titula La esclavitud femenina, y fue escrita en 1869 por John Stuart Mill, el autor de Sobre la libertad.
En esta obra, Stuart Mill analiza la situación de subordinación o dominación a la que históricamente han estado sometidas las mujeres y que siempre se ha justificado como algo natural. Se pregunta si realmente esto es natural y responde diciendo que también otras formas de dominación que en la actualidad se consideran injustas en el pasado fueron vistas como naturales. Pone el ejemplo de la esclavitud y alega que  un gran filósofo como Aristóteles la justificó diciendo que era un hecho natural; y que eso mismo es lo que sostuvieron los propietarios de esclavos en los Estados Unidos del Sur de la Unión americana. Dice que lo mismo pasó con las monarquías absolutas, que también fueron vistas como la única forma natural de gobierno.  
Pasa después a rebatir el argumento según el cual el caso de la dominación  ejercida por los hombres sobre las mujeres es un caso distinto ya que estaríamos ante una situación que las mujeres aceptan voluntariamente.  Stuart Mill se opone diciendo que eso no es cierto ya que muchas mujeres no la aceptan y pone el ejemplo de lo que sucedía en esa época en Inglaterra, en los Estados Unidos, en Francia y en otros países en los que se formaron asociaciones y partidos para luchar por los derechos de las mujeres, entre ellos el de sufragio. Y también dice que si las mujeres no han protestado más ello se debe a la educación que han recibido: una educación que ha tratado de inculcarles que son muy distintas a los hombres, que no tienen la inteligencia y la iniciativa de éstos, que su papel consiste en vivir para los demás (su familia y sus hijos, especialmente) y en obedecer a los hombres.  Una educación emocional manipuladora que les ha hecho creer que este papel es el que se correspondería con sus inclinaciones o sentimientos naturales.
Stuart Mill finaliza su argumentación diciendo que ya pasaron los tiempos en los que los individuos nacían encadenados al puesto que habían de ocupar durante toda su vida. Afirma que la época moderna se caracteriza por la defensa de la libertad para que cada uno se labre su camino y que esto es extensivo a las mujeres. Por eso concluye que la subordinación de la mujer es un hecho aislado y anómalo en medio de las instituciones sociales modernas.
En resumen, estamos ante una obra en la que Stuart Mill desmonta la idea de que la mujer por naturaleza es inferior al hombre, una obra en la que el autor dice que la dominación de los hombres sobre las mujeres no tiene nada de justo ni de natural y que ya es hora de que esta situación cambie.  Son las ideas más claras y convincentes que he leído sobre este tema. 


Alicia Lama Enríquez  1ºBI