miércoles, 17 de diciembre de 2014

La inteligencia

Los individuos que nos enfrentamos al conocimiento debemos ser conscientes de nuestras limitaciones y capacidades, marcadas por la madurez, por las habilidades con el lenguaje, por las respuestas ante estímulos, por la capacidad de trabajo o física o, incluso, por ciertas patologías. Como esto no sucede durante la incursión en nuestro sistema educativo debido a la corta edad, considero oportuno que sean los psicólogos los que lleven a cabo esta tarea. Es necesario conocer tales destrezas para hacer posible una óptima recomendación sobre el tipo de educación, ayudando en aquellos ámbitos en los que uno presente problemas y potenciando las habilidades que posea. Desde luego, es económica y humanamente imposible individualizar la enseñanza, pero la solución tampoco es limitarla al logro de un único y común objetivo que, en la actualidad, supone (para la mayoría de los estudiantes) alcanzar la media que marca la entrada a la carrera de ensueño. A día de hoy, existen teorías que separan la “obsoleta” inteligencia unitaria, que agrupa diferentes capacidades específicas, en múltiples inteligencias:

Inteligencia lingüístico-verbal: permite un habla y una escritura favorables, que deben ser potenciadas mediante debates, presentaciones, escrituras y lecturas.

Inteligencia lógico-matemática: permite una rápida resolución de problemas abstractos y un mejor razonamiento inductivo y deductivo. Estas capacidades han de ser impulsadas con el uso del cálculo mental o de juegos matemáticos.

Inteligencia espacial: posibilita la percepción de imágenes externas e internas, transformarlas o modificarlas. Juegos de construcción o diseños de mapas y gráficos permiten mejorar sus destrezas.

Inteligencia naturalista: gran habilidad para observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, aplicable a cualquier ámbito del saber. Las pruebas de diferenciación desarrollarán estas destrezas.

Inteligencia musical: La sensibilidad, el ritmo, tono y timbre se asocian con ella. Tanto cantar, como tocar instrumentos o escuchar música son beneficiosas para una evolución favorable.

Inteligencia corporal: correcto empleo de todo el cuerpo para la expresión de sentimientos e ideas o gran felxibilidad, velocidad, coordinación...resultado de la práctica de deportes, actividades manuales o corporales referentes a la expresividad.

Inteligencia intrapersonal: capacidad de tomar decisiones y asumir responsabilidades, que implica una adecuada reflexión, autocomprensión y autoestima, además de capacidad de trabajo. Prácticas como la meditación o la realización de proyectos individuales acrecentan tal inteligencia.

Inteligencia interpersonal: capacidad de empatizar con los demás, adoptando una sensibilidad especial para entender y responder (como es el caso de los docentes de mayor renombre).

Todos los seres humanos gozan, explica Howard Gardner (autor de esta teoría), de las 8 inteligencias, pero en mayor o en menor medida.

Una vez hecha la división, queda en manos de los psicopedagogos orientar a cada individuo por una de las sendas que mejor encajen con el tipo de inteligencia y desarrollar las habilidades pertinentes. No por ello se ha de evitar todo conocimiento ligado, en mayor grado, a otras inteligencias, sino adquirirlo desde la propia, esto es, asimilarlo mediante actividades relacionadas con nuestras destrezas. Pongo por ejemplo el caso de un estudiante (o una, por supuesto, pero el lenguaje hace que el término masculino sea a menudo el genérico) que presenta una gran dificultad resolviendo problemas abstractos frente a una pasmosa facilidad para el dibujo. El tronco, el pilar principal del método de enseñanza que reciba tiene que estar, entonces, basado en la inteligencia espacial, que debe poder ligar a esta los conocimientos básicos, pertenezcan al desarrollo del tipo de inteligencia que pertenezcan. Así, el punto de partida educativo no se vería condicionado por las capacidades que más relevancia tienen en nuestro sistema pedagógico, ya que el objetivo que pretenden alcanzar todos los pupilos es el de asumir conocimientos con el fin de progresar personal, profesional y socialmente. No hablamos de exclusividad u obligación, hablamos de aprender de manera más sencilla y adecuada.

Llegada una cierta edad (no está en mis manos establecer cual, y tampoco considero justo establecer una, como se hace con la mayoría de edad, que es igual para todos) y alcanzado un necesario nivel de formación, el individuo es plenamente libre de decidir si realiza una actividad relacionada con la inteligencia potenciada, lo cual sería socialmente lógico y positivo, o emprender una que no tenga demasiada relación, para la cual habrá sido igualmente preparado, aunque debe ser consciente de que no muestra las mismas habilidades potenciales que otros individuos de la rama en la que se pretende introducir. La base principal de esta idea es un conocomiento global integral equitativo (eso de la “cultura general”), el cual se alcanza por medio de diferentes habilidades, que sienta las bases de una posterior especialización. Resumiendo, usar los puntos fuertes de cada uno (que por necesidad han de dividirse en 8 grupos, ya que la individualización aquí es imposible) y desarrollarlos para adquirir conocimientos.


JOSÉ RODRÍGUEZ VILAS, 2ºBI

lunes, 15 de diciembre de 2014

La sociedad del espectáculo




 En 1967 el politólogo Guy Debord publicó La sociedad del espectáculo, obra que supuso una gran conmoción en el ambiente cultural del mayo francés del 68, ya que ponía en cuestión la sociedad moderna de producción capitalista como sistema de producción de imágenes que la legitimaban. La realidad expresada en su “ser representada”, “interpretada” a través de unos “marcos ideológicos” que  pasaban desparcerbidos a la conciencia de los que los vivían como realidad. Debord argumenta que la historia de la vida social debía de ser entendida ya como “la declinación de ser en tener, y de tener en simplemente parecer”. 

El espectáculo crea espectadores, la vida de la experiencia, “vividores”. ¿En qué punto nos encontramos hoy 47 años después? El sentido de la obra de Debord, puede ser interpretado en nuestros días como esa tendencia a interpretar la complejidad de nuestra realidad social a través de los simulacros que encierran las imágenes y las representaciones simbólicas, que nos ofrecen los medios de comunicación y los distintos poderes que las utilizan, contribuyendo así a reforzar la interpretación de dichas representaciones como mediaciones especializadas sin las cuales seríamos incapaces de encontrar sentido humano a nuestra experiencia. Así lo dicho, podemos preguntarnos ¿es cierto que el mundo de lo social no puede ser comprendido e interpretado sin recurrir  a dichas imágenes?, y si es así, nos formula otras preguntas ¿cómo nos estamos mirando? ¿qué consecuencias tiene para el conocimiento esta forma de mirar? ¿No es esto una impostura por lo que tiene de simulacro, en la medida que la imagen intenta suplantar lo representado? (Recordemos la alegoría de la caverna platónica).

Ayer el magnífico escritor y Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, nos ofrecía en su artículo “Los impostores”, una caracterización del mundo espectáculo en el que vivimos:En estos días, el personaje más mediático en España es el “pequeño Nicolás”, un joven veinteañero que, desde que era un adolescente, se las arregló, embaucando a medio mundo, para hacerse pasar por amigo de la realeza, de grandes empresarios, autoridades y políticos de alto vuelo y del servicio de inteligencia, todos quienes le habrían encargado delicadas e importantes misiones. Lo extraordinario del caso es que buen número de estos personajes se tragaran sus patrañas, lo recibieran, lo escucharan y (al parecer) hasta lo gratificaran por sus servicios. En la era del espectáculo en que vivimos, el histrión es el rey de la fiesta (…..).
Vivimos una época en que los embaucadores nos rodean por todas partes y la inmensa mayoría de ellos —banqueros, autoridades, dirigentes políticos y sindicales, jueces, académicos— miente y delinque para enriquecerse, sórdido designio vital, sin que sus historias trasciendan las previsibles trapacerías del ratero vulgar.

Y cita la obra de Javier Cercas: El impostor, que narra la historia de Enric Marco, un embaucador que se hizo pasar por superviviente de los campos de exterminio nazis, y que había publicado libros, artículos, ofrecido conferencias, a la par que representaba como presidente, a la asociación de supervivientes españoles de los campos.

 Y continúa: “La verdad es que nunca se lucró con sus mentiras y las sostuvo y defendió con una energía admirable, trabajando como un verdadero galeote y, es cierto, haciendo tomar conciencia a muchos jóvenes, y a buen número de hombres y mujeres maduros, de lo que significaron los campos de la muerte del nazismo y de la obligación cívica de reivindicar a sus víctimas. ¿Que Marco era, que es, un narciso codicioso de publicidad, un ávido mediópata, obsesionado por salir siempre en la foto?
Sin la menor duda. Pero su enfermedad es una enfermedad de nuestro tiempo, la de una cultura en la que la verdad es menos importante que la apariencia, en la que representar es la mejor (acaso la única) manera de ser y de vivir.
La ficción ha pasado a sustituir a la realidad en el mundo que vivimos y, por eso, los mediocres personajes del mundo real no nos interesan ni entretienen. Los fabuladores, sí. No es de extrañar que en una época así, el “pequeño Nicolás” y el gigantesco Enric Marco hayan sido capaces de perpetrar sus fechorías, perdón, quiero decir sus proezas. La culpa no es de los novelistas, ellos sólo cuentan las historias que les gustaría vivir a sus lectores.

Recogemos este reto que nos deja Vargas Llosa, si la culpa no la tienen aquellos que generan las ficciones que nosotros consumimos y disfrutamos como espectáculos, ¿de quién es la responsabilidad del simulacro?

Quizás, hoy más que nunca, en la producción de pensamiento y análisis de lo que pueda significar el “conocer”, la tarea de analizar, con una mirada crítica, las imágenes de las que nos nutrimos, se haya vuelto algo inexcusable.

Para estos días sin clase, y con el fin de pensar de un modo divertido y cruel, este problema de conocimiento que representa la sociedad del espectáculo, os propongo que veáis todos los capítulos de la serie británica Black Mirror, creada por el genial Charlie Brooker.
A la vuelta, hablamos,mientras si se os ocurre algo, el blog está aquí siempre esperando vuestras aportaciones. 

¡Feliz Papá Noel y Reyes Magos!

Leer todo el artículo en el País del 14-12-2014

domingo, 14 de diciembre de 2014

El problema de la rutina

En primer lugar, para entender mejor esta entrada, vamos a buscar una definición formal de la rutina: "Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas".

Creo que crear rutinas en los niños es algo fundamental en su proceso de formación, porque contribuyen a desarrollar hábitos que formarán parte de su carácter y su personalidad para toda la vida.
Con los hábitos adquiridos nos acostumbramos desde pequeños a cumplir con ciertas reglas que nos ayudarán por una parte a tener una mejor convivencia con los demás y por otra a ponernos con mayor facilidad a realizar actividades como el estudio y otras tareas cotidianas.Tal y como señaló el psiquiatra y educador estadounidense Rudolf Dreikurs, "La rutina diaria es para los niños lo que las paredes son para una casa, les da fronteras y dimensión a la vida. Ningún niño se siente cómodo en una situación en la que no sabe qué esperar. La rutina da una sensación de seguridad. La rutina establecida da un sentido de orden del cual nace la libertad."

No obstante, creo que la rutina también puede conllevar problemas, porque puede provocarnos aburrimiento, frustración e incluso la pérdida de incentivos, sentimientos y emociones. Se trata de un problema actual de la sociedad, Toda actividad humana puede ser influida por la rutina, y creo que es algo que puede afectar a toda la sociedad: de la misma forma que la especialización de los trabajadores de una fábrica puede conllevar la rutina, el aburrimiento, y, en consecuencia, la bajada de rendimiento del trabajador, creo que a mayor escala el exceso de rutina en cada individuo que conforma una sociedad puede afectar a la evolución de la misma.
Como indicó John Stuart Mill, "el valor de una nación no es otra cosa que el valor de los individuos que la componen".



Alberto Pita, 2ºBI letras

LA EDUCACIÓN EN DEMOCRACIA


Muchos países del mundo gozaN de un sistema democrático, en el que el pueblo es soberano y decide quién ejerce los poderes gubernativos. Atendiendo a la opinión mayoritaria, los políticos que mandarán serán unos u otros. Así que, en cierta medida, el pueblo gobierna sobre sí mismo. De este modo, sobre nosotros cae cierta responsabilidad política; no sería muy lógico, tras ejercer el derecho y libertad de voto, reprochar o alabar únicamente a los gobernantes elegidos. En este contexto, cobra especial importancia la educación, no sólo de los que en última instancia ejercen la política, sino del pueblo en general. De los primeros ya se habla bastante; yo me centraré en los segundos.
Uno de los problemas políticos de la actualidad es lo superfluos y vacíos que son los discursos que escuchamos en los parlamentos. Horas y horas de palabras vacías que no traen nada nuevo. Esto es consecuencia de la premisa básica de los partidos políticos: alcanzar el poder. Esta premisa no tendría por qué ser esencialmente mala. Se entiende que para llegar o mantenerse en el poder, un político debe ser votado, y para ser votado ha tenido que haber hecho cosas buenas; así que el interés de los partidos se vería unido al interés de la población. Pero, hoy en día, el juego no está funcionando de esta forma.
La falta de preparación del pueblo se une a la de los políticos y, como resultado, a estos les surge una forma más fácil y rápida de llegar a gobernar (los mencionados discursos vacíos, demagógicos y facilones). Hacen esas cosas porque les funciona, y les funciona porque no estamos siendo lo suficientemente inteligentes. Si cumpliéramos con nuestra parte, aquellos partidos que no estuvieran haciendo política no serían votados, y lo cierto es que siguen dominando el panorama electoral. Incluso el político honrado y formado, cae en la demagogia, porque sabe que un discurso fundamentado y coherente no tendrá tantos votos como un "y tú más".
Por supuesto, esto no les da a los políticos el derecho a hacer lo que hacen. No es moral renunciar a hacer política sólo por el interés propio. Pero lo cierto es que se aprovechan de la situación, y disfrutan de ella. Tanto es así, que parece que quieren hacernos pensar aún menos: religión católica en la enseñanza pública, eliminación de la ética de cuarto de la ESO…
Ellos no cumplen con su deber, cumplamos nosotros con el nuestro. Si lo hacemos, se verán obligados a ponerse las  pilas. Formémonos, preparémonos y actuemos de forma racional.


ANTONIO ÁLVAREZ GARCÍA, 2 BI

jueves, 11 de diciembre de 2014

La libertad: La pena capital y la pena de muerte.

Como sabéis en algunas partes de Estados Unidos la pena de muerte es legítima así como en otras muchas más partes del mundo y vigente en el estado español hasta el siglo XII por medio de la Santa Inquisición, pero por qué debe ser esta aceptada? Al fin y al cabo estás privando a una persona del derecho a la vida, quitándole la libertad y castigando un crimen con otro directamente proporcional o mayor, de una forma desmesurada. Además hay que considerar que esta pena es totalmente irrevocable, si una vez impuesta la pena se demuestra que el castigado no era culpable ya no hay opción alguna de devolverle la vida, una pena definitiva. Esta podría ser considerada una pena rudimentaria que no es concebible en una sociedad considerada moderna pues desprende del derecho de la vida a una persona de manera desmesurada sin dar opción al subsanamiento de los errores, constituyendo esa pena completamente radical .

Por otra parte nos encontramos otra pena extremista, no existente en el código penal español de la actualidad, esta es la cadena perpetua, una pena también un tanto desmesurada, pues esta pena no permite la reinserción del condenado a la sociedad en el resto de su vida, marginándolo de la sociedad y sin permitir el arrepentimiento de sus anteriores errores. Constituyendo como la pena capital una pena definitiva, que no da opción a que el individuo vuelva a tener una vida normal.

Ahora bien, parándonos a replantearnos sobre estas dos penas y su coartación de la libertad me encuentro con la pregunta de: Que legitimidad tiene el estado para implantar estas penas radicales? Basta realmente con la simple supremacía del estado? No  debería el estado justificar el porqué de la implantación de esta pena? O por lo menos decidir si estas penas son justificadas con el resto de conciudadanos, buscando el interés común y desde luego sin poner penas que se podrían considerar excesivas.

Aún así os dejo con la cuestión anteriormente citada: 
Es el estado legítimo para implicar leyes de una magnitud tan radical?

Opiniones

 
Definición de opinión:

(Del lat. opinĭo, -ōnis).

1. f. Dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable.

2. f. Fama o concepto en que se tiene a alguien o algo



         A partir del significado de la palabra opinión se deduce que una opinión es algo propio, algo nuestro, que muchas veces apreciamos en exceso. Hay muchas personas que consideran que sus opiniones son verdades, de modo que se aferran a ellas fuertemente. El acto de considerar las opiniones como verdades provoca que permanezcas en la ignorancia, debido a que si son opiniones, son subjetivas y lo que crees saber es en cierto modo “mentira”.

        Con todo esto no digo que tener opiniones a cerca de las diferentes cosas que te afectan, en cierto modo, sea malo, solo que hay que estar abiertos a la de los demás y aprender de ellas y que los demás aprendan de las tuyas. El intercambio de opiniones bien argumentadas es el camino hacia la verdad.
 
                                                                                                                        
 
                                                                                                                         Brais Senín Mouriño 1ºBI

Transformación del pensamiento propio

Probablemente todos hemos sentido alguna vez que lo que alguien nos está contando no es lo que realmente piensa. Normalmente lo piensas si no concuerda con sus acciones, por ejemplo. Tal vez lo que quiere salir de su interior no es lo que nosotros recibimos e independientemente de lo que nos parezca o esperemos de esa persona, es importante el hecho de que diga o no, lo que realmente piensa. Además, ¿hasta qué punto puede uno ser consiente de lo que está diciendo?

Con respecto al pensamiento de cada uno, considero que existen dos niveles del pensamiento. El primero constituiría el interior, el que en función de una recepción de información de otros individuos, procesamos para nuestra reflexión. A partir de la reflexión, sumada a muchas otras, vamos "construyendo" nuestra mente y nuestras propias ideas. De estas ideas, también surgen opiniones. Sí, opiniones. Hablo de las opiniones fundamentadas en argumentos coherentes, no de las inútiles que no conocimiento alguno. Después de la reflexión y formación de ideas, pasamos a la siguiente subdivisión del nivel interno del pensamiento: la revisión. Una revisión, ya sea consciente o no, en la que se determina lo que sale al exterior y lo que no. Esta revisión, puede llevar a una modificación. Todos conocemos la expresión "pensar en alto",pero ¿hasta qué punto pensamos en alto? A mi modo de ver, en el sentido literal de la expresión, es imposible, pero sin embargo si se puede ser fiel a tus reflexiones internas para que puedan ser compartidas. En el caso de que sí fueran modificadas, ¿por qué lo hacemos? ¿No es sobre lo que hemos estado reflexionando? De acuerdo, puede que se permitan ciertos cambios sobre la marcha, pero quiero centrarme en una modificación relativamente concreta. De la modificación que hablo es la que surge por una necesidad, una necesidad también relativa. En esta fase surge la pregunta sobre si realmente queremos que otros nos conozcan a través de esos pensamientos reproducidos. ¿Nos avergonzamos de de lo que pensamos?Puede ser una de las razones, o ¿no es la imagen que queremos transmitir a otros, en términos utilitaristas? Y la utilidad del pensamiento difundido es otro punto cardinal de la modificación del pensamiento. ¿Cómo puede uno ser capaz de no decir lo que realmente piensa? En mi opinión (que por supuesto, ya ha pasado por una reflexión previa), esta situación derivaría de no ser fiel a tu pensamiento, algo que sería incoherente a mi modo de ver.

No olvidemos el segundo nivel del pensamiento, el exterior; al que me he referido en unas líneas más arriba. Ahora lo enfoco a la salida de estos pensamientos, probablemente modificados, y a la recepción de ellos en otros individuos. Por esta recepción, se forman esas "imágenes" o "definiciones"sobre ti, que han sido procesadas de alguna manera por esos receptores. Debe ser esta la recepción que algunos temen.

Finalmente, no olvidemos de la autocensura crítica de nuestros pensamientos, que no debe ser confundida con la transformación, porque nuestra libertad siempre termina donde empieza la de otros. Por ello, este límite debe estar siempre presente a la hora de exteriorizar nuestros pensamientos, pero no ser una excusa para decir o expresar lo que otros esperan o quieren de ti.  


Isabel Sáinz 1ºBI

¿Por qué mentimos?

¿Quién es capaz de decir que nunca ha mentido y no mentir en este caso? La mentira es toda aquella conducta verbal respecto a un hecho que no se corresponde con el hecho en sí. Se estima que en cada conversación de más de diez minutos, mentimos como mínimo una vez. La mentira es, por tanto, un elemento que está presente de forma continua en nuestra relación con el mundo. Todos empezamos a mentir desde muy pequeños, todos hemos dicho alguna vez "yo no fui" cuando los únicos culpables éramos nosotros. 

También es cierto, que hay muchos tipos de mentira. La mentira inocente , muy común en la vida social, que nos evita herir emocionalmente a los demás, un ejemplo claro es "que bien te queda" o el "me gusta" cuando nuestras opiniones son totalmente contrarias. La mentira beneficiosa que se usa para tratar de ayudar a los demás. La mentira maliciosa, las que se dicen por venganza, para obtener algún beneficio o ganar en situaciones competitivas, se dicen con cierta maldad. La mentira engañosa, que en mi opinión, es la peor de todas, la más perversa, porque pretende hacer daño o aprovecharse de ciertas situaciones. Luego pasamos al autoengaño, que puede ser la más peligrosa de todas, puesto que podemos llegar a creernos nuestras propias mentiras, y ahí surge un problema.

La pregunta que quiero plantear es, ¿por qué mentimos? 

Influencia de nuestros sentimientos a la hora de tomar decisiones y responsabilidad

Durante la última semana de clase, en la asignatura de Filosofía, hemos estado discutiendo sobre la importancia de la adolescencia y la definición de responsabilidad asociada a madurez.
Por una parte, la RAE define la responsabilidad como "la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente". Sin embargo, Fernando Savater habla de ser responsable como saberse auténticamente libre, para bien y para mal: apechugar con las consecuencias de lo que hemos hecho, enmendar lo malo que pueda enmendarse y aprovechar al máximo lo bueno. A diferencia del niño malcriado y cobarde, el responsable siempre está dispuesto a responder de sus actos. El mundo que nos rodea, si nos fijamos está lleno de ofrecimientos para descargar al sujeto del peso de su responsabilidad. La culpa de lo malo que sucede parece ser de las circunstancias, de la sociedad en la que vive el sistema capitalista, del carácter que tengo (!Es que soy así¡), de que no me educaron bien, de los anuncios de la tele, de las tentaciones de los escaparates, de los ejemplos irresistibles y perniciosos..Todos quieren dimitir de su responsabilidad.
Por lo que podemos resumir que ser responsable es:

1. Ser dueño de los propios actos
2. Ser consciente de lo que se hace
3. Conocer y valorar las consecuencias de los actos
4. Tener estabilidad afectiva: no oscilar continuamente, ni pasar de la alegría a la tristeza
5. Ser capaz de controlar los impulsos o deseos
6. Cumplir las propias obligaciones

Me parece muy importante el punto número 4, el cual hace referencia a la importancia de nuestros sentimientos a la hora de actuar, y por lo tanto de vivir. Otra vez son destacables nuestros estados de ánimo (o experiencias previas sobre un tema) para prejuzgarlo o utilizarlo como base de nuestros actos. Es muy importante mantener nuestros sentimientos a un lado a la hora de tomar decisiones, para ser así responsables con nuestros actos. Reflexionemos antes de actuar.

¿ESPECTÁCULO O POLÍTICA?


He estado leyendo entradas enteriores, y me he encontrado con algunas que me han llamado la atención. Me refiero a las reflexiones que mis compañeros de 2ºBI han escrito sobre su experiencia en un pleno del parlamento el pasado año.
La verdad es que no tengo mucha idea sobre como es un pleno en el parlamento, únicamente lo que se ve por televisión. Desde fuera, me recuerda una especie de partido de fútbol en el que el equipo azul compite contra el rojo. Los equipos son aplaudidos y abucheados por los espectadores/diputados. Esta idea que tenía antes de leer las entradas parece ser respaldada por muchos de los compañeros que acudieron al pleno
Otra idea sobre los plenos parlamentarios que ya tenía era la de la semejanza a un duelo. El 'tú lo has hecho mal' y el 'tú lo has hecho peor', las preguntas malintencionadas.... Muchos reproches y preguntas pero ninguna respuesta ni solución. 
Ante todo este caos uno debe de preguntarse, ¿que es lo que se ha hecho mal?, ¿como hemos llegado hasta aquí?. Siento decepcionaros, no seré yo quien os responda. Además de los ciudadanos, estas preguntas debe de hacérselas su representante es decir, un político, y debe ser él quien nos dé una contestación. 



"Todo es susceptible de ser falso en cuanto que es creado por un ser humano incierto"



En la presente entrada analizaremos las palabras extraídas del texto de un poeta desconocido, que nos dará la oportunidad de disertar sobre temas que acarician el solipsismo. Lo que pretendo aquí es simplemente daros la opción de cuestionaros vuestra propia existencia, yo simplemente haré un brevísimo comentario para abriros las puertas a vosotros.
He aquí el fragmento:

"Me asfixiaban cada noche los pensamientos más extraños. Desencadenaba mi cama un flujo perenne de reflexiones tan sumamente trascendentes que eran altamente superfluas. Un seguro prefacio de los sueños más irracionales si acostumbrara a recordarlos. Un macabro epitafio de la muerte por hemiplejía sentimental. Una catarsis del alma, mediante su elevación sobre el mundo mundano, sobre la ficción ficticia en la que vivimos, sobre todas las redundantes redundancias.
 Durante aquellos días, más bien noches, descubrí que todo es mentira. Que los días no existen, y que, por ello, nunca había llegado a descubrir la Verdad de la que os hablo. Que las percepciones humanas son sofisticadas pinceladas en el lienzo de Dios, que todo es tan sumamente complicado, que el verdadero conocimiento se adquiere por segundos, prescindiendo de todo lo falso que creemos saber: lo que nos enseñan en el colegio, en la universidad, la economía, la política, la filosofía, la oscura pesadilla que nos taladran entre los dos hemisferios cerebrales desde la más tierna infancia. Que el verdadero conocimiento es fruto de un microsegundo en conexión con todo lo que es. De tu unión con las plantas, con los animales y con las piedras. De la sensación de conciencia cósmica que, como si de un movimiento reflejo se tratara, te hace entenderlo todo en un instante. Reconforta saber que lo sabes, pero desilusiona que pase ese instante, tras el cual todo vuelve a ser inexplicable. Volaste con los ángeles para volver a gatear entre los hombres. Pero lo has visto, has conocido el principio y el fin de todo, has mantenido una conexión conyugal con todo lo que existe y te has elevado sobre el Universo, sobre todos los mortales… has sido inmortal.
 Durante ese año me cuestioné esa Verdad que quieren que creamos, la Vida, tal como nos la falsifican. Ellos, los demonios del cerebro. Mefistólfeles. Lucifer. El Diablo. Satanás. El Maligno.  Luzbel. Belcebú. El Leviatán… todos están dentro de nosotros. Son ellos quienes nos impiden admirar el enorme y magistral castillo en el aire que es el mundo.
 Parecía todo tan sumamente psicodélico que algunas noches, por mucho que mi voluntad se negase, mi mente se enredaba en los tejidos del alma. Se perdía en laberintos cuneiformes encriptados por sí misma. Y a las 28:63 horas de una efímera mañana comenzó a elaborar sus paranoicas teorías de la vida que a continuación os explicaré.
 Fruto del profundo aburrimiento vital. Del hastío en crescendo refugiado en mis horas libres. De los pensamientos trascendentes que tiraban mi día a día por la borda… aquellos pensamientos que, por centrarme en ellos, me hacían dilucidar el sinsentido de los estudios, de las relaciones sociales, del mundo laboral… aquellos pensamientos que me echaban a perder como animal educado en la sociedad occidental, que hacían crujir las convenciones sociales para las que creemos estar predestinados como un terremoto de alto grado en las abismales profundidades de mi Vida.
 Día tras día. Noche tras noche… iba forjando el desconocimiento de mí mismo. Y cuanto más trataba de buscarme, más me alejaba de conocerme. Observaba mis extremidades y me paraba a pensar que quizás mis dedos no sean más que las piernas de la mano, y los nudillos sus rodillas. Y cuanto más observaba, más pensamientos incoherentes asaltaban mi cabeza…
“¿Estoy ciego? Literalmente, ¿estoy ciego? quizás sea lo que veo lo que ven los ciegos, y por eso creo no estarlo, porque creo que veo, mas nadie puede asegurarme que veo, ni el oculista más experto. Las ciencias son una patraña; otro castillo en el aire… ¿Por qué dos y dos son cuatro? Porque si tienes dos manzanas y coges otras dos, aparecen cuatro… Ya, pero ¿por qué? Todo es susceptible de ser falso en cuanto que es creado por un ser humano incierto, del que podríamos decir que hasta él, en sí mismo y por todo su ser, es falso”.
No cabe razón alguna por la que creer todas estas paranoicas teorías de la Vida, pero el misterio radica en que tampoco cabe razón alguna por la que no creerlas. No cabe razón alguna para no creer que estás líneas no son más que una receta de cocina que tu mente distorsiona; una receta que tu mente convierte en este paranoico viaje tras haber injerido drogas, por mucho que no lo creas; o que estés soñando, que estés en coma o en una diminuta celda de un psiquiátrico del siglo XIX, creando vidas futuras con tu mente enferma (y precisamente por ello, tu cabeza ha introducido señales para hacerte ver la verdad, señales como esta: “Nada es lo que crees. Vives en una pequeña choza en el S.XVII, todo esto es un sueño, una ilusión, una vana percepción errónea”)."


¿Os ha pasado alguna vez que habéis estado apunto de morir ,en una operación o en cualquier otra situación similar , y después de que sucediera pensar, y si realmente no sigo vivo o si tal vez estoy ahora mismo en una cama de un hospital en coma? . No podemos asegurarnos de que no sea así, como sabemos que todo a  nuestro alrededor no es fruto de nuestra imaginación y de nuestra poderosa mente?  Todo esto nos lleva a la idea de que de lo único de que podemos estar seguros es de la existencia de nuestra propia mente , y de que toda la realidad que nos rodea puede no ser mas que estados  mentales del propio "yo".
 El mundo y su realidad podría ser un poco como el mundo de Truman con nuestra mente como "el creador" de ese Show, y todo girando alrededor de nosotros. Hay muchas películas que podría citar como Matrix por ejemplo que tienen relación con este tema.
Y que nos transmiten cuestiones inquietantes como que nunca podrás saber si el resto de personas realmente existen como tal, si son independientes a ti como tampoco sabrás  si antes y después de ti, la vida en el mundo sigue, son preguntas incontestables dentro de esta teoría. También ,si esto que digo fuera así ,todo lo ajeno a nuestra mente sería como el bosque que si no lo estamos viendo no podemos saber si sigue existiendo y estando ahi ,todo lo que no vemos o sabemos simplemente no existiría.
Bien es cierto que como la energía ni se crea ni se destruye las ideas tampoco , por ello al igual que los sueños se basan en realidades de nuestro día a día , esta pseudorrealidad inventada por nosotros mismos se tendría que basar en otra realidad , que puede ser modificada pero siempre es necesaria pues de la nada no se puede crear nada.
Algunos diréis que esta posibilidad que planteo es una tontería pues no hay mente capaz de poder crear un mundo tan complejo y con tantas variantes, y simplemente os remito a la idea de vuestros sueños, y también decir que solo empleamos el 10% de nuestro cerebro y la mayor parte de él está sin descubrir , ¿quien sabe?

La importancia de las preguntas

Leyendo un artículo, publicado en el periódico El País el pasado 03 de octubre, me llevó a reflexionar sobre la importancia de las preguntas en todos los ámbitos de nuestras vidas.
El artículo resume cómo Warren Berger, periodista estadounidense, realizó entrevistas a docenas de líderes de empresas como Google, Netflix, Airbnb e Ideo, y se dio cuenta de que todos eran realmente buenos haciéndose preguntas, las cuales eran el origen de sus grandes ideas.
Pero esto no es sólo aplicable a descubrimientos de multinacionales, sino que hacerse preguntas constituye un elemento fundamental en nuestras vidas.
Mucha gente considera malo hacerse preguntas, ya que esto significa la duda de nuestras afirmaciones o pensamientos. Sin embargo, hacerse preguntas es algo fundamental para progresar ya que intentamos resolverlas.

¿Nos asustan las preguntas?

Estas indagaciones nos obligan a plantearnos por qué estamos haciendo algo. Y las respuestas pueden ser horribles: desde las múltiples afirmaciones del estilo "porque siempre se ha hecho asi" a la revelación de que si dejáramos de hacerlo, no pasaría nada.
Sin embargo, y a pesar de la incomodidad y el miedo, no podemos permitirnos el lujo de no hacernos preguntas. Cada vez hay más cambios y cada vez suceden más deprisa, y las preguntas son las herramientas que nos permiten identificar nuestras carencias y sus soluciones.

¿Influye la edad en nuestras cuestiones?

Algunos filósofos como Jose Antonio Marina defienden que si bien la infancia es una época de especial sensibilidad para el aprendizaje, es en la adolescencia (ya sabemos hablar y nuestro cerebro está formándose y creciendo y se establecen nuevas y cada vez más numerosas conexiones entre nuestras neuronas) cuando las personas desarrollan sus grandes capacidades sentimentales e intelectuales, por lo que es el mejor momento de cuestionarse todo, por lo tanto, de hacerse preguntas.
Por otra parte, al hacernos mayores, baja el ritmo de conexiones neuronales y adquirimos esas etiquetas que nos pueden llevar a archivar y arrinconar nuestro conocimiento. Y lo que es peor: entramos en un sistema educativo y laboral que intenta que sigamos procesos y aprendamos conocimientos básicos; es decir, se nos piden respuestas y no preguntas.

¿De qué forma es mejor encontrar respuestas a nuestras preguntas?

Berger apoya actividades como soñar despierto, caminar, dormir, ir a un museo, ducharse...Y forzarse a pensar mal. Por ejemplo, mezclar conceptos que no tienen nada que ver o combinar términos al azar: ¿qué haría Neil Patrick Harris en nuestro lugar? O ¿y si vendiéramos calcetines desparejados y en packs de tres?

En conclusión, hacerse preguntas es una actividad infravalorada y vista como un punto de debilidad en el conocimiento de las personas y sin embargo, constituyen todo lo contrario y debemos buscar la forma de hacernos más preguntas e intentar responderlas.

¿Miedo al fracaso?




“He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. En 26 ocasiones se me ha confiado el último tiro de un juego y he fallado. He fracasado una, y otra, y otra vez en mi vida. Y por eso… tuve éxito”.
Son las palabras de Michael Jordan pronuncia en el video anterior. Tras informarme en internet, averigüé que la campaña publicitaria que había utilizado Nike en Estados Unidos no había sido utilizada en España, lo cual me llevó a preguntarme el porqué.
Como bien observamos, en el vídeo la estrella de baloncesto admite su propio fracaso, algo que en la cultura europea, especialmente en nuestro país, está visto como algo malo, porque pensamos que si una persona no es capaz de conseguir algo a la primera y como mucho, a la segunda oportunidad, no es digno de seguir intentándolo y debería dedicarse a otra cosa porque no sirve para ello y debe tratar de maquillar esos fracasos porque es visto por lo demás como algo de lo que nos debemos avergonzar. Este pensamiento es, desde mi punto de vista un gran lastre para todos nosotros  porque en numerosas ocasiones nos lleva a no aspirar a algo por aprensión a que no nos salga bien o, por ejemplo, a decidir una cosa más fácil que otra para no enfrentarnos a la difícil y de este modo asegurarnos que nos va a ir bien. Creo que, todo esto impide en numerosas ocasiones nuestro desarrollo tanto como personas como profesionales. Como personas, impide nuestro desenvolvimiento porque los fiascos nos ayudan a ver que la vida no es un camino fácil y que a veces tenemos que cambiar un poco nuestra forma de ver las cosas, moldearnos a las distintas situaciones si realmente queremos conseguir una cosa. Además, el fallar en una cosa y volver a intentarlo una y otra vez nos sirve como formación, ya que debemos tener siempre presente de que de “todo se aprende”, especialmente de los errores. Sin embargo, si decidimos no hacer una cosa o intentarlo una única vez ya cerramos por completo esa vía sin hacernos tan siquiera una idea de cómo podría haber sido.
Al contrario de lo que ocurre en la cultura europea, en América el fracaso está visto como algo bueno y de lo que nadie se debería avergonzar, como bien podemos deducir a partir del video, cuyo propósito era captar compradores. Para ellos, antes de llegar a tener éxito, pongamos por caso, profesional, hemos debido fracasar alguna vez y haberlo vuelto a intentar sin descanso, porque realmente queríamos lograr nuestro objetivo a toda costa. La mayoría de la gente en ese país no trata de ocultar sus fracasos, sino que está orgullosa de ellos porque ha sabido superarse y seguir adelante. Además, al contrario de lo que ocurre aquí,la gente que ha fracasado alguna vez es valorada por la sociedad.

La pregunta que me gustaría plantear con todo esto es: ¿Qué creéis que es mejor, imitar el modelo americano, es decir, intentarlo aunque pueda no salir como queríamos, o seguir los caminos fáciles, por miedo a desilusionarnos, con los que nos aseguramos que todo vaya bien?

¿Nivel de daño?

Esta mañana, mientras hablaba con un amigo, éste me ha contado que el día anterior, mientras hablaba de mi con otro compañero, el susodicho le dijo que 'a ver si me controlaba más'. Es decir, haciendo referencia a que se supone que mi amigo tendría que controlar mis actos, mi manera de actuar. Entonces, la cuestión que se me plantea es: ¿es esto una expresión indirecta de machismo, el cual ,probablemente, el propio individuo no sea consciente que está expresando? ¿En qué momento han pasado a ser este tipo de comentarios algo 'gracioso' o algo 'normal'?
Lo que me lleva a otro caso. Por ejemplo, las 'bromas', o expresiones de hoy en día, referentes al cáncer, o a algún tipo de enfermedad o problema grave. Como algo que se oye más de una vez, el 'es que x cosa da sida', o 'eso da cáncer'. Esto refleja, indirectamente, qué grado de concienciación existe, como si por el mero hecho de no sufrirlo, o de que no le pase a nadie de tu alrededor, significase que puedes tomarte eso a la ligera, porque, ¿qué pasaría si un día te encontrases en esa situación? ¿Pensarías que está bien utilizar problemas importantes como una simple coletilla de la juventud? Si tienes dos dedos de frente, probablemente, no.
Todo esto me lleva a plantearos una pregunta principal: ¿está dañada nuestra sociedad, en dichos aspectos, más de lo que pensamos?

Deporte, pasión y conflicto.

Haciendo un poco de referencia a la entrada que publicó mi compañera Raquel, con el título “¿De puntillas?” me gustaría hablar de un tema que surgió hoy en clase y el cual me hizo que pensar.

Como hoy Elena nos comentó, los medios de comunicación se limitan a copiar y pegar textualmente los discursos de los políticos, sin ir más allá, sin meterse en juego. Es raro o me podría jugar a decir que imposible ver en un telediario todos los días que pregunten a gente de a pie qué opina sobre cualquier tema que preocupe o debiese preocupar a nuestra sociedad. Sin embargo me he dado cuenta que por lo menos en los informativos de Antena 3 en la sección de deportes (sección que sinceramente debería llamarse fútbol y que esta es mi primera cuestión de debate que propongo: ¿Por qué se le da tanta importancia solamente al fútbol y además solo al masculino?) sí sale un reportero a la calle a preguntar cuestiones como “¿Quién crees que ganará el Balón de Oro? ¿Cuál será el equipo que gane la Liga?” todas y cada una de las personas que reciben esas preguntas saben contestarlas pero ¿y si le preguntaras por ejemplo sobre si tiene alguna idea sobre la cantidad de desahucios que ocurren en nuestro país? Claro, eso no interesa, no hay afición. Sin embargo esas personas que posiblemente no sepan hablar de temas preocupantes si sepan contar de carrerilla la alineación de su equipo favorito.

Así mismo, la reciente muerte de un aficionado hizo que se le dieran poca importancia a otros temas mundiales, con seguramente mucha más relevancia, para así hablar mucho más de este suceso. Ayer fueron apuñalados otros dos aficionados de otro equipo en Barcelona y como no, medio telediario ha sido hablando de lo ocurrido, repitiendo lo mismo una y otra vez.


Está muy bien que la gente tenga afición por un deporte pero de eso a pasar a que un país, una ciudad o un pueblo esté “reconocido” por como son en determinados deportes me parece algo irracional. Un deportista, un club de cualquier deporte, un corredor de carreras, etc, no representa a ninguna otra persona del país del que viene. Dejemos que criticar por su procedencia y empecemos a ver a los deportistas por individuales, como personas y no como topónimos. Por lo que me gustaría que reflexionarais sobre ¿Por qué el deporte se ha convertido en algo tan importante para nuestra sociedad? 

Somos culpables


La imagen anterior muestra los países que permitieron la entrega de detenidos o colaboraron de algún modo a que la CIA llevase a cabo su programa de torturas, más allá de debatir algo tan obvio y fundamental como lo patético y penoso que resulta que en ''pleno siglo XXI'' sigan ejerciéndose prácticas tan repugnantes como la tortura, me gustaría concienciar de que SOMOS RESPONSABLES DE ELLO y resaltar la participación en esta atrocidad de España y otros países europeos, considerados actualmente como un ejemplo de ''modernidad y cumplimiento de los derechos humanos''.

1.      Una sociedad que permite la tortura no se puede mirar al espejo.
2.      España es cómplice de las torturas.
3.      Tú, yo y el resto de los españoles formamos parte de esa sociedad.
4.      Nosotros somos cómplices. 

Y la pregunta es, ¿se ha producido alguna manifestación o exigencias contundentes a los gobernantes acerca de que estemos participando en tan repugnante actividad? ¿Constituye un tema tan preocupante y presente en los medios de comunicación como,  por ejemplo, la corrupción?

No actuamos, lo permitimos, somos cómplices. Ni invocando el tan empleado ''yo no sabía'' o ''no me consta'' podemos rehuir esa responsabilidad ya que el desconocimiento no nos justifica ni atenúa el carácter moral de la acción. Teníamos que saber.

Ahora bien, ¿qué podemos aprender? Pues que para poder olvidarlo, hay que conocerlo y recordarlo, ya que  es imprescindible pasar revisión y saber que ciertas barbaridades están ahí (y no deben dejar de estarlo) para evitar de este modo que vuelvan a ocurrir.

Esforzarse

A estas edades, en plena adolescencia, todos y cada uno de nosotros tenemos sueños y metas en la vida, todo tenemos deseos, que decimos que lucharemos por ellos, que llegaremos a esas metas, pero a veces, nos rendimos a mitad de camino ¿por qué? Esa es mi pregunta.
Evidentemente, cada persona es un mundo, y esto no se le puede aplicar a todos esos mundos. Muchas veces, por ejemplo, no llegamos a alcanzar estas metas porque para hacerlo, debes esforzarte un poco más. Para que me entendáis, es como participar en una competición, practicas un deporte, quieres llegar a lo más alto, pero para hacerlo, debes entrenar mucho, duro y de forma constante, puede darse el caso de que por este mero hecho, la necesidad de entrenar más de lo habitual, no cumplas tu sueño de salir campeón, porque no quieres conseguirlo. Y sí, uso el verbo "querer",  puesto que el que algo quiere, algo le cuesta, todos sabemos que nadie nos va a regalar nada. Si quieres algo debes intentarlo, eso está claro, pero debes hacerlo esforzándote, la decisión es tuya.
"El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras."

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Opiniones y hechos objetivos

Comentario referente a la entrada de Daniel Varela:  http://queesunamanzana.blogspot.com.es

Primero querría recalcar que al principio del curso el concepto de no expresar opiniones nos pilló por sorpresa y todos reaccionamos demasiado rápido, sin tenerlo asimilado ni haber reflexionado lo suficiente. Ahora que tuvimos tiempo para pensar más sobre el tema, desgraciadamente sigo sin entender cómo es capaz alguien de hablar sin dar opiniones.
Sin duda, nosotros tenemos una percepción de la realidad y esta está condicionada por nuestros conocimientos y sentimientos. Desde esa percepción se crean unas ideologías, unas emociones y a partir de ahí se desarrollan las famosas opiniones. Ahora la pregunta es, ¿de dónde vienen esas “realidades absolutas”? Consideramos que son hechos objetivos, bien, entonces también provienen de nuestra percepción de la realidad, ¡al igual que las opiniones! Entonces, teniendo el mismo origen, ¿qué criterio utilizamos para diferenciar lo que nosotros catalogamos como “objetivo” de lo subjetivo?
Para ejemplificar esto propongo el caso de los robots. Tienen unos conocimientos, inducidos por nosotros, que les dicen cómo actuar y qué decir en cada situación. Imaginemos que una determinada empresa saca una serie de ellos, todos iguales, con el mismo chip y la misma información de manera que todos se comportan igual. Estos determinados robots tienen una función específica, digamos que sea limpiar, por tanto están programados para realizar satisfactoriamente esa tarea. Por otra parte aparece otra empresa cuya finalidad es hacer robots para matar a gente, desde luego el proceso es el mismo pero la información proporcionada a este ser será diferente. Al final, de un proceso idéntico salen dos resultados muy dispares. A partir de este modelo, se pueden apreciar algunas similitudes a lo que los humanos hacemos. El proceso para fabricar el robot es el mismo, al igual al nacimiento de un bebé, pero después la información adquirida es distinta, en el caso de los humanos determinada por su entorno social, sus sentimientos y demás cosas que le enseñan. Entonces todo lo que nosotros conocemos y pensamos está definido por unas pautas que adquirimos desde el día que nacemos. Entonces, sabiendo esto, no podemos decir que estamos ante un hecho totalmente objetivo, solo podemos tratar de acercarnos a él compenetrando varios puntos de vista.
Lo que si que debe estar muy presente es que aunque tengas una serie de opiniones, nunca debes cerrarte a otras por creer que las tuyas son las mejores ni las más certeras. También, cambiar de opinión es señal de que has reflexionado sobre ese aspecto y crees que la nueva es más adecuada. Por este motivo no se debe avergonzar nadie de hacerlo, aunque a veces la opinión general sea pesimista en este aspecto.

Responsable, pero ¿estable?

Llevamos ya varias semanas tratando en clase de filosofía el tema "adolescencia" y esta mañana en concreto, la madurez. Llegamos a una conclusión clara, un ser maduro, es aquel ser responsable, altruista y autónomo. Del mismo modo que todos coincidimos con lo anterior, nos surgió un debate.
 Un ser responsable es aquel dueño de sus propios actos, que es consciente de lo que hace, conoce y valora las consecuencias de sus actos, es capaz de controlar los impulsos o deseos, cumple sus obligaciones, y ahora el motivo del dicho debate, en la hoja que el profesor nos repartió, se habla de que una persona es responsable cuando tiene una estabilidad afectiva, es decir, no oscila continuamente, no pasa de alegre a triste. ¿Un ser responsable puede tener oscilaciones emocionales pero sin que afecten a sus actos?  ¿Es necesario ser estable afectivamente para ser responsable?

¿''Autoestafa''?

 Como seres humanos, nos vemos obligados a responder a una serie de necesidades e instintos. ¿Se encuentra entre ellas la curiosidad, la necesidad de saber?

 Desde hace miles de años los humanos han recurrido a la imaginación y a la creación (como por ejemplo las leyendas) para comprender aquello que nos rodea, aquellos sucesos que nos inquietan y siembran en nosotros el deseo incontrolable de descubrir y averiguar el porqué de las cosas. Un claro ejemplo de lo anterior son las constantes preguntas que se realizan los niños.
Ahora bien, ¿podríamos rehuir este instinto y vivir ignorando DELIBERADAMENTE ciertos asuntos que no nos agradan o preferimos desconocer?
 Y más importante, ¿poseería esa vida algún sentido?
 Si asumimos que ‘’esta necesidad de saber’’ pertenece a la naturaleza del ser humano, entonces sería ilógico argumentar a favor de la posibilidad del ‘’autoengaño’’ ya que se estaría quebrantando una de las características propias del ser humano y esto llevaría a replantearse si la ausencia de una de estas características (en este caso, de la curiosidad) implica dejar de ser humano. ¿Lo implica?


 Para finalizar y como conclusión me gustaría añadir una imágenes de la recomendable película ‘’Hacia rutas salvajes’’ en la que se aborda esta cuestión: