Cuando pensamos en la vida nos
imaginamos en nuestra casa, en nuestro trabajo, con nuestra familia,
disfrutando en celebraciones con esta… en general visualizamos como queremos
vivir, pero no hay vida sin una muerte al final porque, ser humano quiere decir
que nacemos para después morir. En la vida y su transcurso experimentamos alegrías
y pérdidas y estas son las que, en la mayoría de los casos, hacen que nos
planteemos el hecho de que nosotros también vamos a morir. Cuando pienso en
ello no lo veo como algo malo si no, como una forma de decirme que la vida
tiene una duración y que en ese tiempo que tenemos debemos realizarnos y disfrutarla,
asumir que por mucho que nos duela, los que se quedan atrás ya no regresan y
que vivir con angustia y dolor no hará que vuelvan. Con esto hago referencia al
sentido que da el ser mortal en nuestras vidas ya que todo gira de manera
indirecta hacía ello, sabemos que la vida es un paso transitorio hacia la
muerte y que los caminos que tomemos harán que la disfrutemos pero desconocemos
en que momento esta puede acabar por lo que tendemos a simplemente vivir sin
obsesionarnos con la idea de que hoy puede ser el último día que te levantes. Todos
sabemos que un día, la vida, inevitablemente termina, el hecho de saber que
moriremos (ser mortales), nos hacer pensar y luchar por un día mejor. En mi
opinión, el sentido que da el hecho de ser mortales a nuestras vidas, es el
sentido de la vida en sí, en sentido de nuestra existencia.
Antía Valiño Bao
Antía Valiño Bao
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