La
muerte es comúnmente vista por todos como algo terrorífico y cuanto menos
desagradable. De hecho, es probable que la razón por la que casi nunca nos
paremos a pensar en ella sea el miedo y el malestar que nos provoca. Es como
las malas experiencias, nos persiguen si las recordamos, por eso no nos gusta
hacerlo. ¿Quiere decir esto que, incluso antes de experimentarla, ya estamos
tomando a la muerte como una mala experiencia? Si es así, estaríamos cayendo en
el prejuicio, o, mejor dicho, en la falta de pensamiento.
Personalmente,
yo no veo que la muerte sea de por si nada bueno ni malo. De hecho soy de los
que piensa que la muerte es la nada, pero es una nada que forma parte de lo más
valioso que tenemos, la vida. La muerte es el final de esta; la motivación que
sirve de estímulo para hacer lo mejor de nosotros. Como dice André Compte, la
oscuridad de la muerte hace que la vida brille más. Aunque a primera vista
parece arrebatarnos todo el valor de la vida, la muerte es en realidad la que
le imprime a esta dicho valor. La vida sin muerte pasaría a no valer nada,
sería algo eterno, monótono, neutro, sin valor alguno. Y es, que, como decía el
ya fallecido músico británico Freddie Mercury, ¿Quién quiere vivir para
siempre?´´
Pero
ojo, todo esto no quiere decir que el mero hecho de ser mortal nos haga tener
una vida plena. Primero hay que pensar, ser consciente de ello. Aunque todos
pensemos que somos conscientes de nuestra propia muerte, muy pocos nos paramos
a pensar más de cinco minutos sobre esa idea. Hasta que no lo hagamos, no
podremos gozar del mejor sentido de la palabra ´mortal´. Así que, a pensar en
ello…
(Morirás,
morirás, morirás….)
ANTONIO
ÁLVAREZ GARCIA BI
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