martes, 8 de octubre de 2013

Ser mortal es ser consciente



La muerte es comúnmente vista por todos como algo terrorífico y cuanto menos desagradable. De hecho, es probable que la razón por la que casi nunca nos paremos a pensar en ella sea el miedo y el malestar que nos provoca. Es como las malas experiencias, nos persiguen si las recordamos, por eso no nos gusta hacerlo. ¿Quiere decir esto que, incluso antes de experimentarla, ya estamos tomando a la muerte como una mala experiencia? Si es así, estaríamos cayendo en el prejuicio, o, mejor dicho, en la falta de pensamiento.
Personalmente, yo no veo que la muerte sea de por si nada bueno ni malo. De hecho soy de los que piensa que la muerte es la nada, pero es una nada que forma parte de lo más valioso que tenemos, la vida. La muerte es el final de esta; la motivación que sirve de estímulo para hacer lo mejor de nosotros. Como dice André Compte, la oscuridad de la muerte hace que la vida brille más. Aunque a primera vista parece arrebatarnos todo el valor de la vida, la muerte es en realidad la que le imprime a esta dicho valor. La vida sin muerte pasaría a no valer nada, sería algo eterno, monótono, neutro, sin valor alguno. Y es, que, como decía el ya fallecido músico británico Freddie Mercury, ¿Quién quiere vivir para siempre?´´
Pero ojo, todo esto no quiere decir que el mero hecho de ser mortal nos haga tener una vida plena. Primero hay que pensar, ser consciente de ello. Aunque todos pensemos que somos conscientes de nuestra propia muerte, muy pocos nos paramos a pensar más de cinco minutos sobre esa idea. Hasta que no lo hagamos, no podremos gozar del mejor sentido de la palabra ´mortal´. Así que, a pensar en ello…

 (Morirás, morirás, morirás….)


ANTONIO ÁLVAREZ GARCIA BI

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