Hoy en día, la mayoría de los navegantes de la red estamos muy familiarizados con las páginas de películas o con los programas de descarga de música, y no sentimos ningún reparo al utilizarlos. El hecho es que a simple vista parece algo totalmente lógico no? Si puedes ver gratis una película, desde casa y con solo un click, por qué iba a ir al cine pagando transporte y servicio? Pocas son las personas realmente conscientes de que lo que realmente hay detrás de todo esto es, nada más y nada menos, el dinero. ¿A nadie le sorprende que cuando queremos ver una serie online, al acceder a estas páginas aparecen automáticamente otras tres o cuatro ventanas de anuncios? El hecho, es que un uploader gana entre dos mil y tres mil euros al mes a costa del trabajo de los demás, y puede causar en pocos años un perjuicio de cinco millones de euros a un único sector.¿Sabías que fotocopiar un libro es un delito? Mucha gente sí, pero otra no. No es extraño encontrarnos con empresas que realizan fotocopias que acceden a darte este servicio, o los bares que venden alcohol y tabaco a menores.
El gran problema es que la gran mayoría dejamos este asunto a un lado, ya que aunque sabemos lo que sería más ético, por lo general se benefician tanto el que delinque como el que hace uso de él.
Con este artículo no culpo a nadie, simplemente doy un motivo para reflexionar sobre los daños que se producen cuando no pensamos en las consecuencias. Aun así, no se ve una reacción de innovación y adaptación por parte de las partes que se están viendo perjudicadas, por lo que no se nos aporta una alternativa mejor.
¿Podemos afirmar que nuestros actos son buenos o son malos? A menudo solemos recurrir a las normas sociales, a lo que nuestra cultura o nuestra religión nos indica, o a lo que nuestra familia piensa. Sin embargo, las normas sociales entran a veces en conflicto, y en muchos casos, el desempate se produce gracias al beneficio propio, y es entonces cuando la opción "buena" se suele quedar a un lado.
Con este artículo no culpo a nadie, simplemente doy un motivo para reflexionar sobre los daños que se producen cuando no pensamos en las consecuencias. Aun así, no se ve una reacción de innovación y adaptación por parte de las partes que se están viendo perjudicadas, por lo que no se nos aporta una alternativa mejor.¿Podemos afirmar que nuestros actos son buenos o son malos? A menudo solemos recurrir a las normas sociales, a lo que nuestra cultura o nuestra religión nos indica, o a lo que nuestra familia piensa. Sin embargo, las normas sociales entran a veces en conflicto, y en muchos casos, el desempate se produce gracias al beneficio propio, y es entonces cuando la opción "buena" se suele quedar a un lado.
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