¿ES LA MONOGAMIA OTRO
EJEMPLO EN EL QUE LO SOCIAL AFECTA A LO BIOLÓGICO?
De la misma manera que antes estaba
completamente naturalizado el relacionar un género con un determinado sexo
biológico, es decir, atribuirle por defecto una identidad sexual a una persona
que nace con unas ciertas características fisiológicas o biológicas, la cultura
ha fijado unas normas en cuanto a la cantidad de integrantes que pueden
participar en una relación afectiva-sexual, rechazando en un pasado aquellas en
las que había más de dos, que además seguían el modelo heteronormativo. Sin
embargo, la monogamia es un tema muy cuestionado últimamente y veamos a
continuación el por qué.
La monogamia, por lo tanto, es un modelo de relaciones afectivo-sexuales,
por definición, basado en un ideal de
exclusividad sexual por un periodo de tiempo indefinido
entre dos personas unidas por un vínculo sancionado por el matrimonio, por la ley o por el derecho consuetudinario. Ya esta
última opción puede hacernos reflexionar sobre la necesidad de establecer un
“contrato” con otra persona para oficialmente mantener una relación de este
tipo, sobre todo en las que no existe esa exclusividad antes mencionada, como
es en el caso del poliamor. En cuanto a la salud, es lógico que este tipo de
contratos favorece a la menor transmisión de enfermedades y tal vez al mismo
tiempo refuerce el concepto de monogamia. Sin embargo, al tratarse de unos vínculos
afectivos, son los sentimientos de la persona, es decir, la parte no deseada
del humano, los que se manifiestan en estos asuntos. ¿Puede entonces la cultura
entrometerse en este tipo de situaciones donde priman las emociones y cambiar
tan radicalmente los gustos de las personas afirmando que se trata de algo
natural?
Al habernos criado en una sociedad
fundamentalmente monógama y debido al etnocentrismo que esto produce, cualquier
otro tipo de prácticas serán discriminadas, de manera que solo se contemplará
esta visión como la única acertada y por tanto la establecida por naturaleza.
Pero, ¿hasta qué punto cumplen los propios representantes de estas ideas sus
palabras?
Tal vez no sea común en la mayoría de países este tipo de parejas polígamas, pero si es muy frecuente el hecho de encontrarse dentro de una pareja monógama en la que uno de los integrantes (sino los dos) establecen en secreto otras relaciones “no oficiales” con otras personas sin que su pareja “oficial” se de cuenta de ello. El enterarse supondría un grave problema y una ofensa ante el contrato establecido y la persona padeciente del engaño. Esto en una relación polígama no ocurriría, y ¿por qué entonces este tipo de personas sigue insistiendo en establecer este tipo de vínculos? ¿Es la cultura en la que se criaron la que les obliga a hacerlo o es simplemente un acto de hipocresía?
También
podemos relacionar estos temas con la anterior concepción negativa que se tenía
de aquellas mujeres que se encontraban relacionadas con varios hombres al mismo
tiempo y, en el caso contrario, no tan negativa (llegando a ser considerada muy
positiva), debido a la influencia que tenía el sistema patriarcal del pasado,
incluso, a día de hoy. Esto era respaldado por la ciencia al afirmar que las
mujeres, con un mero objetivo reproductivo solo concebían un menor número de
hijos ya que en caso de relacionarse con varios varones, solo tendría
descendencia con uno de ellos, mientras que los hombres sí podían llegar a
concebir más descendencia al relacionarse con un mayor número de mujeres en un
menor tiempo. ¿Se ha vuelto a usar entonces la biología como excusa para
establecer una estructura cultural? Y vosotros, ¿qué opináis del tema?
Belén
Valle Cao 1ºA BACH Nº21
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