martes, 15 de abril de 2014

Las palabras huecas de los políticos:


Hace poco estuvimos de visita en el parlamento de Galicia y acudido a un pleno que ahí se realizaba. Todos salimos de allí con una ideas muy claras de nuestros dirigentes políticos y de a lo que se dedican.
Podríamos llamar a este sitio parlamento o simplemente guardería para adultos, ya que la presidenta se limitaba a mandar callar a aquellos que no tenían la palabra. Pero, lejos de esto, los políticos se dedicaban a “insultarse” unos a otros con un lenguaje más o menos formal y la única contestación que se daba en todas las respuestas se podría resumir fácilmente en “tu mas”. Las respuestas y las preguntas realizadas tenían tal cantidad de adornos que se perdía la idea principal, por no decir que las ideas se tergiversaban hasta tal punto que ni siquiera se contestaban, se iban por las ramas y respondían a lo que ellos querían.
Viendo todo esto, no me extraña que a los jóvenes españoles no nos interese la política, ya que ese lenguaje tan elaborado no es fácil de entender, pero cuando lo analizas, te das cuenta de que en realidad no están diciendo nada. Todo es una campaña electoral continua y se aplauden o se abuchean cuando ellos lo creen conveniente. Se suponen que deberían trabajar para los ciudadanos, pero, lo que hacen es trabajar para ellos mismos, sin importarles que detrás de las cifras del paro hay personas y no números. Trabajan para ellos mismos, para los partidos, pero lo disimulan demasiado bien, ya que nos alimentan con palabras huecas que nos dan esperanza, cuando en realidad, lo único que nos dan son recortes.


Sara Maneiro 1ºBI L

jueves, 10 de abril de 2014

Si no se miran entre ellos, ¿cómo van a mirarnos a nosotros?

Parece ser que el otro día asistimos a una ronda de preguntas al presidente del Parlamento de Galicia. Y digo "parece ser" porque, de no habérmelo dicho, jamás hubiera imaginado que el espectáculo que presencié fuera eso.
Abucheos, aplausos, gestos, papeles y un público a la fuerza mudo. Ese era el circo que se mostraba ante nosotros. Preguntas que no querían respuesta, sino sólo hacer crítica, y respuestas que eran datos y datos, casi automáticas. Todo era un "diálogo" vacío, en el que emisor y receptor se centraban en el "y tú más, y tú peor". Esos señores que nos representan dicen discutir cuestiones fundamentales para nuestro bienestar. Sin embargo, leer un papel cuando es tu turno no es discutir. No despegaban la vista de sus preciados papeles, tan fundamentales eran esos folios, que absorbían toda su atención, incluso mientras les hacían una pregunta o les respondían otra. Cada uno seguía su discurso, motivado por sus propios intereses y como si todo el juego político no fuera más que una eterna campaña electoral.
Nuestros políticos no hablan entre ellos. Y cuando dan sus pequeños discursos uno detrás de otro, no hablan de nosotros. La clase política ha perdido el diálogo, la argumentación, la entrega a aspirar realmente a mejorar la vida de los ciudadanos en detrimento de sus objetivos políticos y electorales. Nos marean con sus datos, informes, nombres técnicos, y todavía habrá quien se pregunte por qué no nos interesa la política.
El ambiente político de nuestro país está viciado, acomodado en sus escaños. La ventana que necesitamos abrir para respirar es que los políticos dejen de pegarse a sus papeles.
Levanten la vista, mírense entre sí y mírennos a nosotros. A ver si por fin podemos hablar de política y no de urnas.
Por último, y  ya que estamos hablando de política, me gustaría mencionar el videoclip de Amaral, que con políticos golpeados e irónicas frases, ha conseguido el millón de visitas en tres días.  Piensen ustedes lo que quieran.

 Ana Santorum Martínez, 1ºBI L

LA POLÍTICA SOMOS NOSOTROS


Poco se puede sacar en limpio de la visita que los alumnos de 1º de bachillerato hicimos al Parlamento Gallego el pasado miércoles. La sesión que presenciamos era una exacta réplica de lo que vemos en la televisión todos los días; un político reprocha algo a otro político, y este otro responde con más reproches, que poco tienen que ver con el tema inicialmente reprochado. En este divertido juego de palabras se basa la todo. Pues bien, ¿Por qué ocurre esto?, ¿Por qué los políticos no responden a lo que se le pregunta?, ¿Por qué tergiversan y siempre acaban atacando al contrario? Resumiendo un poco, se podría decir que es porque buscan su interés propio antes que el de los ciudadanos. Toda la pantomima que presenciamos el miércoles, no es más que una especie de campaña electoral constante, en la que captar apoyo es más importante que resolver el problema. De ahí que hubiera aplausos sin sentido o abucheos totalmente forzados.

Ahora deberíamos preguntarnos, ¿Si a los ciudadanos tanto nos gusta que en el parlamento se traten los problemas y se discuta de verdad, no sería eso lo que los políticos tendrían que hacer si de verdad quieren ganar adeptos? ¡Ajá! Pero es que puede que el problema no esté en ellos, sino en nosotros. Efectivamente, los políticos son perfectamente conscientes de las limitaciones intelectuales de la población, una población que no está ni mucho menos capacitada para comprender diferentes problemas sociales, políticos, militares o lo que sea. De esta forma, en el parlamento hay una consciencia de que el que mejor argumente o el que mejor político sea no tiene porqué ganar las elecciones. Es más fácil decidirse viendo quien gana una pura pelea de gallos que leyendo todos los programas electorales de todos los partidos.

Antonio Álvarez García 1ªBI

miércoles, 9 de abril de 2014

Pelea de niños.

Hoy he tenido la oportunidad de asistir de forma presencial a un pleno del Parlamento de Galicia, hecho que me ha dejado profundamente sorprendida. Se trataba de un acto ordinario, en el que la oposición le exponía sus "dudas" al Presidente de la Xunta y éste respondía.
Lo único que he podido sacar en claro de esta experiencia es el lamentable, falso e inútil funcionamiento de nuestro gobierno. Lo que pude presenciar allí no se trataba de un debate o de ninguna suerte de ronda de preguntas: resultó ser un juego absurdo en el que partidos e individuos esquivaban culpas y se las echaban al contrario con el fin último de, ¿qué?
Ese es uno de los asuntos que, en mi opinión, pueden ser más polémicos. No había un fin último que beneficiara ni a los presentes ni a los que se supone que se intenta beneficiar. Nos encontramos con un presidente que no respondía a las preguntas que se le formulaba, dando datos, datos y más datos que no tenían que ver con la cuestión y unos diputados que hacían unas preguntas que, por el tono utilizado, parecían incluso malintencionadas. Aquello era un duelo entre partidos, un "tú lo has hecho mal" y un "pero tú lo has hecho peor" constante, en lugar de ser lo que los votantes y ciudadanos, ingenuos nosotros, podríamos imaginar: una discusión tranquila y civilizada, en la que se debatieran los problemas de la nación y se encontrara una solución a través del diálogo. Tuve el mal trago de asistir a un acto que me ha dejado perpleja, indignada e incluso asqueada; que me ha hecho perder un poco más la esperanza en la democracia española, que me decepcionado.
También, el que los espectadores nos limitáramos a ser testigos mudos, sin poder hacer preguntas o mostrar nuestro apoyo me parece, cuanto menos, vergonzoso. Una muestra de lo poco receptivos que son los políticos de este país a escuchar las miserias de los ciudadanos, de dejarnos opinar y exponer nuestros problemas. Los habitantes de un país no son seres aparte de la vida política. Parece que los políticos son seres de otro planeta, que no viven entre nosotros, que pertenecen a alguna clase de élite, lejos del "ciudadano raso".
Y por último, una petición, o quizás una recomendación, que como la mayor parte de propuestas por parte de aquellos que vivimos tan al margen de la vida política: que dejen de ver a los ciudadanos como porcentajes, como un número de votantes, como argumentos para ganar la eterna discusión entre gobierno y oposición. Somos PERSONAS, individuos que tienen la esperanza de que unos políticos que prometieron velar por su bienestar hagan su trabajo, en lugar de limitarse a hacer promesas huecas justo antes de las elecciones y a defender los intereses de un partido como si fueran niños en un Parlamento el resto del tiempo. No somos argumentos, no somos datos que apoyan esa discusión inútil. Y si alguna vez hay que convertirnos en datos, por favor: que sea para hacer algo bueno por nosotros.
PD: los aplausos, abucheos y gritos más propios de un partido de fútbol de unos críos de once años que de un acto oficial entre adultos, se los podrían haber ahorrado. Que incluso daban vergüenza ajena.

Malva Freire Regueira.

martes, 8 de abril de 2014

¿Prevalecen las malas acciones sobre las buenas?

En los últimos tiempos se me ha presentado una curiosa cuestión que me gustaría analizar. Y tal cuestión es la siguiente: ¿las malas acciones, o lo que según nuestro contexto cultural se podría considerar algo malo, prevalece sobre lo bueno eclipsándolo y restándole valor?
Por poner un ejemplo, en el caso de que un asesino le salve la vida a una persona, ¿tiene ese acto mucho menos valor? Porque si pensamos en ello, la reacción popular sería quitarle importancia de forma inmediata. restándole valor a una buena acción: "sí, salvó a una persona, pero no olvides que mató a alguien".
Este fenómeno se puede dar en diferentes grados. Por poner un ejemplo, muchas veces también se intenta empequeñecer las acciones de grandes personajes históricos que hicieron mucho bien por la humanidad por el hecho de haber cometido alguna falta, o lo que culturalmente consideramos una falta. Muchas veces me he encontrado con la insistente idea de que Martin Luther King "no era para tanto" o que lo que hizo (contribuir de forma indiscutible a la igualdad de derechos entre blancos y negros en los EEUU) "tampoco fue tan bueno" por el hecho nada relacionado con su activismo de que engañó a su esposa con otra mujer. Si bien en el hecho de que al ser pastor seguramente predicaría a favor de la fidelidad en el matrimonio, su comportamiento sería hipócrita, ¿empequeñece el resto de sus actos? 
¿Tiene esto sentido? ¿Es lógico el que restemos importancia a los buenos actos por acciones negativas en un ámbito diferente? ¿O, por otro lado, deberíamos empezar a apreciar las buenas acciones o las contribuciones a la humanidad por lo que son sin importarnos su procedencia?
Por último, quería exponer una frase que me ha llamado la atención:
"Sólo se combate por lo que se ama; solo se ama lo que se estima, y para estimar es necesario al menos conocer."
Parece una frase interesante, con sentido, personalmente me gusta lo que dice y estoy plenamente de acuerdo. Es, por consiguiente, una buena frase. ¿Es menos buena por el hecho de haber sido pronunciada por Adolf Hitler?

Malva Freire Regueira.

sábado, 5 de abril de 2014

Alguien en quien confiar

En un mundo de complejidad creciente el hecho de poseer conocimiento sobre los entramados que conforman nuestra existencia diaria se ha convertido en una necesidad ineludible y una forma evidente de poder y control. De ahí que la figura del experto se haya convertido en el nuevo “gurú” de nuestra sociedad. A él acudimos inevitablemente para pedir consejo ya que, como es evidente, el común de los mortales carecemos de todos los conocimientos necesarios para tomar las decisiones más adecuadas, así que en la medida que las fuentes de conocimiento no son accesibles para todos, nos vemos obligados a consultar a dichos expertos para que su sagacidad nos guíe de un modo pertinente. Desde una perspectiva individual y colectiva apelamos a la forma de una autoridad en la que depositamos nuestra confianza.
La confianza, al igual que la fe, es una creencia que descansa en la seguridad que otorgamos a una persona o grupo en razón de la competencia que le atribuimos en el manejo de su conocimiento, confianza que se verá reforzada según el resultado de nuestras experiencias.
El problema es que, como nos recuerda el profesor de Filosofía Política Daniel Innerarity en su artículo Alguien en quien confiar, los expertos nos decepcionan con frecuencia, pues no están a la altura de las responsabilidades que han contraído, ni de los sueldos que cobran por asumir este cometido. Todos tenemos en mente algún que otro ejemplo que podría ilustrar este aserto; como el caso tan publicitado de “las participaciones preferentes”, un artículo bancario en el que se emite una deuda, que puede rendir altos intereses en tiempos de bonanza o convertirse en humo en épocas de crisis. El problema es que han sido miles las personas que han visto como sus ahorros se esfumaban porque confiaron en aquellos expertos financieros que así les aconsejaron, sin advertirles que eran inversiones que entrañaban un alto riesgo. 
Así que si alguno de vosotros todavía no tiene tema para su presentación, puede animarse a responder estas cuestiones de conocimiento:
 ¿En qué medida los conocimientos que posee una persona juegan un papel al decidir si una acción es correcta o incorrecta?
 ¿Bajo qué condiciones sería legítimo que una persona alegue ignorancia?
 ¿Es responsabilidad de la gente averiguar tanta información pertinente como les sea posible, o debería confiar en el diagnostico de un experto?

Podéis leer todo el artículo en el siguiente enlace:

Alguien en quien confiar. El País/4/04/2014

jueves, 3 de abril de 2014

El valor de lo "gratis".

   ¿Alguien se ha preguntado cuánto dinero puede llegar a cobrar un "uploader"? Para los que no les resulte familiar esta palabra, un uploader es una persona que se dedica a subir archivos multimedia robados a internet. Y sí, he dicho robados. Todos sabemos casos de conocidos o por experiencia propia de robos en casas o un tirón del bolso por la calle. A la población nos escandalizan estos hechos porque al fin y al cabo nos están quitando algo nuestro que nos ha costado dinero y trabajo, y que por lo tanto nos perjudica.
   Hoy en día, la mayoría de los navegantes de la red estamos muy familiarizados con las páginas de películas o con los programas de descarga de música, y no sentimos ningún reparo al utilizarlos. El hecho es que a simple vista parece algo totalmente lógico no? Si puedes ver gratis una película, desde casa y con solo un click, por qué iba a ir al cine pagando transporte y servicio? Pocas son las personas realmente conscientes de que lo que realmente hay detrás de todo esto es, nada más y nada menos, el dinero. ¿A nadie le sorprende que cuando queremos ver una serie online, al acceder a estas páginas aparecen automáticamente otras tres o cuatro ventanas de anuncios? El hecho, es que un uploader gana entre dos mil y tres mil euros al mes a costa del trabajo de los demás, y puede causar en pocos años un perjuicio de cinco millones de euros a un único sector.
   ¿Sabías que fotocopiar un libro es un delito? Mucha gente sí, pero otra no. No es extraño encontrarnos con empresas que realizan fotocopias que acceden a darte este servicio, o los bares que venden alcohol y tabaco a menores.
   El gran problema es que la gran mayoría dejamos este asunto a un lado, ya que aunque sabemos lo que sería más ético, por lo general se benefician tanto el que delinque como el que hace uso de él.
   Con este artículo no culpo a nadie, simplemente doy un motivo para reflexionar sobre los daños que se producen cuando no pensamos en las consecuencias. Aun así, no se ve una reacción de innovación y adaptación por parte de las partes que se están viendo perjudicadas, por lo que no se nos aporta una alternativa mejor.
   ¿Podemos afirmar que nuestros actos son buenos o son malos? A menudo solemos recurrir a las normas sociales, a lo que nuestra cultura o nuestra religión nos indica, o a lo que nuestra familia piensa. Sin embargo, las normas sociales entran a veces en conflicto, y en muchos casos, el desempate se produce gracias al beneficio propio, y es entonces cuando la opción "buena" se suele quedar a un lado.
   

jueves, 27 de marzo de 2014

Escepticismo, ¿correcto o incorrecto?

Las personas tienen un deseo inherente de saber la verdad. Eso, o que quieren creer que lo que ellos saben es la verdad. En otras palabras, la verdad misma es simplemente secundaria. Así que en esta historia, en la vida, debes estar constantemente preocupado por lo que es verdad y lo que no lo es. Te recomiendo permanecer dudoso y tener un corazón de piedra. Aunque sería descortés no mencionar la posibilidad de que ya hayas caído en mi trampa en este punto. El caso es que se tratarían de escépticas estas palabras, ¿pero qué hay de malo en ello? Dudar de todo o no creer una verdad existente, o si existe, que esté más allá de nuestra comprensión, ¿qué tan de malo es?
Se puede observar en los centros de enseñanza, en clases de ámbito filosófico más bien, como se menosprecia a religiosos y escépticos, quizás no con palabras rudas ni ofensivas, pero sin duda se nota en el tono y las palabras algo como "esto es malo, es un ejemplo de lo que no se debe ser". No digo que yo sea religioso, todo lo contrario, ¿pero la manera de inculcar respeto hacia los demás es tachando el dogmatismo, religión y escepticismo como erróneos y como "lo malo"? ¿Acaso lo bueno solo es ser relativista?


Pablo Vázquez V.

miércoles, 26 de marzo de 2014

El mundo de los secretos.

Fuente de las fotografías: PostSecret
"Preferiría estar muerta que gorda."

"Con 26 años de edad y oficialmente ya no soy una «nunca besada»."

"Trabajo en una organización caritativa sin ánimo de lucro y gano 150.000 al año."

"Finjo ser una chica en internet."
Hoy quería tratar un tema que me ha llamado profundamente la atención y me gustaría compartir. Se trata del proyecto de un hombre llamado Frank Warren, iniciado ya hace varios años. Este hombre se propuso coleccionar secretos de otras personas. Para ello, creó postales con su dirección ya escrita en las que invitaba a cualquier persona a enviarle algún secreto suyo de forma anónima. El proyecto se volvió muy popular, y pronto Frank comenzó a recibir postales personalizadas de todo el mundo, en el que todo tipo de personas le confesaban sus más sórdidos o extraños secretos. Esto derivó en una página web, PostSecret, en la que Frank publica semanalmente los secretos más curiosos o sorprendentes de los que recibe a diario.
En estas postales no solo podemos comprobar la asombrosa creatividad de muchos, sino algo mucho más llamativo: todos aquellos secretos que nos aterrorizaría que las personas que nos rodean supiesen, pero al mismo tiempo, necesitamos contar. Esto nos lleva a una curiosa cuestión: ¿cuál es la importancia de los secretos en el ser humano?
Todos guardamos para nosotros mismos, en mayor o menor medida, algunos secretos o pensamientos que jamás nos atreveríamos a compartir con los que nos rodean. En el caso de que alguien los publicara contra nuestra voluntad, lo consideraríamos un atentado contra nuestra intimidad. La intimidad es un concepto arbitrario (hay diferentes opiniones y percepciones de lo que supone un ataque a la intimidad), pero aún así, es algo que debemos tener en cuenta. Y nace precisamente de que la sociedad, en algún punto, ha convertido ciertos pensamientos o actitudes en algo de lo que avergonzarse o algo que temer, y, curiosamente, la sensación que más puede sorprendernos en cuanto leemos estas tarjetas es el sentirse identificado. ¿Por qué, entonces, ya que muchos de los secretos que guardamos probablemente sean compartidos por millones de personas, no somos capaces de decirlos en alto? ¿Por qué es el anonimato lo que justifica el éxito del proyecto de Frank Warren? ¿Por qué la sociedad (formada por nosotros mismos) nos empuja a esconder al mundo esa parte de nosotros?
Para finalizar, quería dejar en el aire una cuestión: en el caso de que no hubiera prejuicios ni opiniones, y de que estuviéramos seguros de que a nadie le va a importar esa manía tan extraña o ese pensamiento tan oscuro, ¿seguiría existiendo el concepto de intimidad?

Malva Freire Regueira, 1ºBI.

domingo, 23 de marzo de 2014

"Puedo prometer y prometo" Adolfo Suárez.

Mientras muchos aún disfrutaban de su comida dominical, a las tres y tres de hoy, fallecía Adolfo Suárez González (25 de septiembre de 1932-23 de marzo de 2014).
Hacía ya dos días que se temía este momento, desde que la situación del expresidente, aquejado de alzheimer, había empeorado gravemente.
 
Adolfo Suárez es una de las personalidades políticas más destacables de nuestro país. Lideró la Transición, primero abriendo el régimen con la Ley de Reforma Política y legalizando a los partidos. En 1977, convocó elecciones que él ganó. Se elaboró la Constitución a lo largo de 1978, y que se aprobó el día 6 de Diciembre del mismo año con mayoría absoluta. Ya con esa Constitución, volvió a ser elegido como presidente, aunque acabó dimitiendo en 1981. Todavía era presidente en funciones durante el 23-F. Abandonó definitivamente la política en 1991.

Es este hombre el que ayudó a sentar las bases de la democracia en nuestro país, ayudando a abandonar la dictadura desde dentro, llevándonos de la mano fuera del túnel del franquismo. Era un gran comunicador que consiguó que todos se unieran con los mismos objetivos.

Es posible que no sepamos si la forma de construír nuestra Transición era la única posible, pero creo que todos coincidimos en que se hizo con ilusión y valentía. Creo que se le debe reconocimiento a su labor y a su figura.

Suárez, actor clave de la Transición. TVE

Ana Santorum Martínez, 1ºBI L

sábado, 22 de marzo de 2014

¿Me puedo fiar de mis sentidos?

Ya hace tiempo debatimos en clase sobre ese tema, sin embargo a mí me sigue fascinando. Hoy entré en una página dedicada a las ilusiones ópticas y me di cuenta de una cosa: "Si las ilusiones ópticas consiguen engañar a nuestro sentido de la visión y por lo tanto a nuestro cerebro y su percepción de la realidad, ¿cómo nos podemos fiar de ella?, 


¿cómopodemos saber si lo que vemos día a día es lo que realmente es y lo que realmente deberíamos ver?Vemos una imagen y, desde nuestro punto de vista, la imagen se está moviendo. No habría ningún problema con eso, al menos que nos dijeran que lo que vemos en movimiento, en realidad no se mueve. Este hecho resulta ser un impacto muy grande si nos paramos a analizarlo. ¿Podemos afirmar entonces que lo q



ue vemos no se corresponde al 100% con la realidad? ¿Con lo que deberíamos ver? Si llegamos a la conclusión de que se puede engañar a nuestro cerebro a través de la visión, ¿es posible que el resto de nuestros sentidos que nos permiten percibir la realidad también se puedan engañar? Si es así, ¿de qué nos podemos fiar entonces?


Otro tema que me gustaría tocar relacionado a la percepción es: ¿Por qué cada uno percibe el mundo de otra manera si se supone que por los sentidos percibimos la "realidad" y ésta es solo una? ¿De qué depende eso? ¿Por qué un daltónico ve otros colores y sin embargo lo que ve es real? Lo que ve una persona sin ese defecto también está percibiendo la realidad, sin embargo estas dos realidades son diferentes. ¿podemos suponer que que lo que ve una persona daltónica es una realidad falsa? ¿ Que no es cierto lo que ve? ¿O a lo mejor nosotros vemos mal?

En general, ¿el mundo de la percepción es eficaz al percibir la realidad?, ¿nos proporciona información verdadera?, ¿como podemos saber si no es falso lo que percibimos?, o simplemente, ¿podemos afirmar que la vista, el oído, tacto, gusto, olfato, son sentidos que nos permiten percibir la realidad? Si no es así, entonces ¿a que llamamos realidad?


Anna Natalia Mainska, 1º BI-ciencias

viernes, 21 de marzo de 2014

Cerebros en cubetas.

El ser humano, así como todos los seres que tengan características similares a las nuestras, se entiende como un cuerpo controlado por un cerebro. Esto crea una separación casi dualista entre dos partes opuestas que conformarían el ser humano: mente y materia. Pero, ¿son dos conceptos que se puedan separar?
Si se analiza el asunto de una forma superficial, llegamos a la conclusión de que el cerebro y el cuerpo deben interactuar, pero parecen pertenecer a mundos distintos: mientras que el cuerpo se limita a captar estímulos físicos (imágenes, sonidos, sensaciones), es el cerebro el que se dedica a interpretar todos esos estímulos y a elaborar respuestas, e incluso es ahí donde se almacena todo lo intangible: sentimientos, pensamientos, nuestra propia conciencia. Visto así, podríamos llegar a asegurar que el cuerpo es solo un medio y que es el cerebro por sí solo la esencia y conciencia del ser humano. 
Esta teoría nos lleva a pensar que podríamos ser cerebros metidos en una cubetas, recibiendo estímulos externos generados por una máquina e interactuando con más cerebros en cubetas. Pero, ¿acaso es esta una visión realista del ser humano? ¿Un cerebro, una mente, carente de cuerpo o materia?
El problema reside, como en la mayor parte de las cuestiones filosóficas, en la pregunta de siempre: ¿qué es el ser humano? ¿Es el ser humano quien es por poseer un cerebro o es necesario un cerebro y un cuerpo? Y, lo más importante, ¿se podría entender en ser humano como un cerebro carente de cuerpo? Los filósofos y neurólogos parecen haber llegado a una especie de consenso en este punto: no, el ser humano no se puede entender como un cerebro y nada más. Necesitamos la interacción con el entorno que nos proporciona nuestro cuerpo. Y si hay una manera de definir algo es por aquello que podemos ver a simple vista, y a simple vista lo que vemos es un cuerpo controlado por un cerebro, entre los que existe una fuerte correlación.
En definitiva, no podemos concebir al ser humano, tal y como lo entendemos en la actualidad, como un cerebro o un cuerpo, sino como un cerebro y un cuerpo.

Malva Freire Regueira

lunes, 17 de marzo de 2014

La alegría se encuentra en el fondo de todas las cosas pero a cada uno le corresponde extraerla. Marco Aurelio


      Un día como hoy en el año 180 murió el emperador romano de origen hispano, Marco Aurelio Antonino Augusto, representado en esta estatua ecuestre, todo un símbolo en la ciudad de Roma. Se le apodó el filósofo porque se unió a los principios de la filosofía de tradición estoica y se esforzó en vivir en coherencia con esta doctrina, por eso fue considerado un filósofo, a pesar de no haber publicado nada durante su vida, aunque alguno de vosotros haya visto en alguna biblioteca o librería las Meditaciones de Marco Aurelio.  Esta obra es el resultado de los apuntes personales que tomó en los últimos diez años de su vida -mientras estaba de conquista por los distintos confines del Imperio- para no olvidarse de las máximas que debía aplicar en su vida diaria con el fin de ser cada día mejor persona.

Este cuaderno representa una forma de actividad filosófica -que os recomiendo-  pues constituye un ejercicio espiritual sobre cómo vivir bien, y una reflexión personal sobre cómo debemos reaccionar ante el infortunio. Constituye pues un entrenamiento del propio carácter y nos acerca a la filosofía como un saber que implica un compromiso personal con la vida.

¿Cuántas veces ante situaciones difíciles buscamos la ayuda de algún psicoterapeuta o de fármacos que alivien nuestra ansiedad ante emociones negativas?La filosofía tradicionalmente, para griegos y romanos, tenía ese sentido de “medicina del alma” que curaba las enfermedades del espíritu.
 Todo lo contrario que la visión que tenemos actualmente de la filosofía como una disciplina teórica de carácter abstracto muy alejada de los intereses de la vida. 
Este recordatorio es para no olvidar que la filosofía es fundamentalmente un "arte de vivir".

Ver enlace de las Meditaciones de Marco Aurelio


viernes, 14 de marzo de 2014

"La razón siempre ha existido, pero no siempre en una forma razonable". Karl Heinrich Marx

                                                       


   Corrigiendo el examen de Manuel Penido sobre la Tercera meditación de Descartes, me llama la atención el aviso que me deja en el ejercicio al lado de la fecha: 14/03/2014. “Tal día como hoy fallece Karl Marx”. Ahh ¡Es verdad! La exigencia del recuerdo del pasado, me obliga a terminar la corrección y entrar, sin más dilación, en el blog con el fin de dejaros -al menos- el recordatorio de un pensador que no se conformó con reflexionar e interpretar el mundo, como habían hecho hasta entonces los filósofos, sino que tuvo el coraje de hacer valer sus convicciones sobre la necesidad que tiene el ser humano de justicia y dignidad.  Consideró que era el momento de transformar el mundo y así lo  hizo; quizás haya sido el filósofo que más influencia ha tenido en la historia, de ahí que le debemos un recordatorio.

 Karl Marx ha sido considerado como uno de los filósofos de la sospecha, una etiqueta propuesta por el pensador Paul Ricoeur (1913-2005) en su libro «De l’interprétation. Essai sur Freud» (1965) y que ha sido usada desde entonces para referirse también a Nietzsche y Freud. Tres  “avisadores” de lo que estaba por venir, no fueron videntes, solo “miraron” de otro modo lo estaba oculto para la mirada de los demás. Llamaron la atención sobre el hecho de que “el rey estaba desnudo”; es decir, la sociedad de su tiempo estaba en crisis, y promovieron la necesidad de cambio social a partir de: la toma de conciencia de nuestras formas de alienación  fundamentales (Marx), el nihilismo de una sociedad agotada en valores (Nietzsche) y la necesidad de evidenciar los costes que entraña la represión de nuestras pulsiones (Freud). Interesantes reflexiones sobre la religión, la política, la sociedad y la ética. Leed sino este interesante enlace sobre "los filósofos de la sospecha"  de dos profesores de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires: María José Rossi y Nicolás Fernández Muriano .
     FILÓSOFOS DE LA SOSPECHA: MARX, NIETZSCHE Y FREUD

    También podéis encontrar más información sobre Marx en esta presentación del filósofo Fernando Savater en el programa  de televisión: La aventura del saber.



martes, 11 de marzo de 2014

"A pegada dos avós": La importancia del recuerdo


La memoria es, sin lugar a dudas, un elemento indispensable para el desarrollo de la sociedad y el estudio de la historia. Tras ver el documental “A pegada dos avós”, de Xosé Abad, me parece oportuno comentar algo al respecto.
En primer lugar, el documental a “A pegada dos avós” me pareció espléndido. Para muchos jóvenes, la historia puede parecer un tema aborrecible y sin interés alguno. Sin embargo, ver este exquisito documental te invita a querer conocer más acerca de la Guerra Civil, ese período de nuestra historia que nos puede parecer lejano, y que no obstante nuestros abuelos y bisabuelos vivieron de primera mano. No se trata de ver una película en la que puede haber parte que es real y parte que no, sino que explica cómo había afectado la guerra en la vida de dos personas en concreto, y cómo había repercutido en su futuro. Las historias que se cuentan son emotivas e impactantes, puede llegar a parecer increíble que hayan ocurrido realmente, y sin embargo así ha pasado.
El impacto que tuvo en mí este documental supuso que preguntase a mis abuelos acerca de la guerra, de qué recordaban. La respuesta de ambos fue simple: miedo. A ellos no les había afectado de forma directa, además aún eran niños, pero no obstante si vieron y oyeron como “venían a buscar a otros vecinos de la aldea, de noche, y se los llevaban al monte donde les pegaban, a veces hasta matarlos, otras simplemente los dejaban inconscientes o moribundos en el suelo. Para rematar la faena y sembrar el pánico, disparaban al cielo. En ese período, solo había terror. Nunca sabías si le iba a tocar a los tuyos o no.”
Oír este testimonio y ver cómo el miedo volvía a sus miradas mientras lo contaban, me hizo percatarme de la importancia que tienen los recuerdos. A partir de ellos, se cuenta esa historia que no viene en los libros de texto, y hace que se sienta como algo más cercano. Debemos ser conscientes de que, dentro de unos años, ya no habrá gente que haya vivido durante ese período, lo que lo convertirá en algo más lejano, abstracto, y por lo tanto debemos almacenar en nuestra propia memoria los recuerdos que estos tengan sobre ello.
La memoria actúa como una forma de conocimiento, porque a través de los recuerdos de los demás y de los nuestros propios también formamos una realidad (pasada) que repercutirá, probablemente en nuestra realidad futura. En definitiva, recomiendo el documental “a pegada dos avós” a todo el mundo, en especial a los jóvenes de hoy en día que piensen que la historia no es relevante.

Iria Esperón Abril
1ºBI-Ciencias

domingo, 9 de marzo de 2014

Navegar es necesario, vivir no


La importancia del testigo y el viaje como metáfora de la vida en la que nadie puede sustituir la mirada del viajero, es el tema del interesante artículo del escritor nicaragüense Sergio Ramírez, que a continuación os extracto.

Cuenta que Heródoto, “el más antiguo de los cronistas, viajó por las islas y la tierra firme de la Hélade y todo lo que era el mundo de entonces, conocido para muy pocos, y por tanto exótico. Se ganaba la vida dando conferencias sobre sus viajes, contando lo que había visto y oído.”  Cuentan que escribía pues sabía de la fragilidad de la memoria, ya que “la memoria es defectuosa, frágil, efímera, e incluso ilusoria”. El olvido de cada individuo es capaz de borrar la historia humana. Recordar es sobrevivir. “Todo lo que guarda la memoria en su interior puede esfumarse, desaparecer sin dejar rastro… sin la memoria no se puede vivir, ella eleva al hombre sobre el mundo animal, y al mismo tiempo es engañosa, tan inasible como traicionera” y sabía de lo que hablaba cuando afirmaba: “Mi deber es informar de todo lo que se dice, pero no estoy obligado a creerlo todo igualmente”. Cuando acota lo dicho como proveniente de una fuente que es de por sí dudosa y no ofrece ninguna evidencia cierta, lo consigna así. El “dicen que dijeron”.

Os dejo con el final del artículo.

“El hombre contemporáneo no se preocupa de su memoria individual, porque vive rodeado de memoria almacenada”, dice Kapuscinski. Pero a pesar de toda la memoria almacenada, solo el testigo interrogado es capaz de aportar las claves de la historia que es necesario contar.
Rodeados de memoria almacenada en nuestra era digital, siempre podemos viajar hasta el corazón de las tinieblas, como Conrad, en busca del individuo que nos cuente lo que sabe y lo que ha visto, igual que miles de años atrás lo hizo Heródoto, porque solo es así que la memoria no deja nunca de ser creativa e iluminadora.

Preguntas que no dejan vivir, como título su artículo que podéis leer en su blog http://www.elboomeran.com/blog/7/blog-de-sergio-ramirez/   y que hoy publica el diario el País.

http://elpais.com/elpais/2014/03/06/opinion/1394132952_902478.html

jueves, 6 de marzo de 2014

"Perdonar, pero no olvidar".

Si la historia de cada territorio, de cada nación, tiene algo en común, es sin duda la característica de que todas ellas han pasado épocas que les gustaría poder olvidar. De hecho, incluso de forma individual: muchas veces nos sorprendemos a nosotros mismos deseando poder suprimir de nuestra memoria algún recuerdo desagradable o embarazoso. El olvido de lo que no nos resulta agradable es una idea seductora y aparentemente ideal, pero, ¿hasta qué punto?
Cuando era pequeña me cuestioné muy seriamente el motivo de que nos hicieran estudiar historia. Pensaba "¿por qué tenemos que estudiar todas esas cosas ocurridas, pertenecientes a un pasado que ni siquiera he llegado a conocer?". Pero una profesora que tuvo la paciencia de escuchar mis inquietudes me dijo algo que no olvidaré: "hay que conocer todos los errores del pasado para no volver a repetirlos". 
Ahí estaba la razón. Y esa es la misma que hace el recuerdo, la memoria, tan importante. Incluso los recuerdos malos (o debería decir "especialmente") deben de tener cabida en nuestro conocimiento. Debemos interesarnos por nuestro pasado, nuestras raíces, por todo lo desagradable. Disputas, guerras, enfermedades, catástrofes naturales; todos ellos forman parte de nuestra memoria colectiva y nos enseñan a seguir adelante y a afrontar nuevos conflictos. Preservar todos esos recuerdos resulta imprescindible para avanzar, para seguir adelante.
Recientemente tuvimos la oportunidad de disfrutar del documental "A pegada dos avós", en el hijos de aquellos que perdieron su vida en la Guerra Civil española contaban su historia. Personalmente, fue una experiencia reveladora en tanto que pude abrir los ojos a una realidad que está ahí, pero que muchas veces tendemos a intentar enterrar en el pasado, recurriendo a ese seductor olvido que parece hacerlo todo más fácil.
Pero, de todas formas, no se debe de confundir la memoria con el rencor. Tan importante es no olvidar como saber perdonar las ofensas del pasado. Una sociedad que se estanca en la ira y el dolor tampoco es capaz de avanzar. Tal y como, sabiamente, dice uno de los protagonistas del documental "yo perdono, pero no olvido".
Malva Freire Regueira.

La memoria y el ser humano

Después de ver el documental A pegada dos avós  sentí que la memoria puede servir para algo más que acordarte de lo que te pasó a ti cuando eras más joven, sino que también puede servir para denunciar hechos del pasado, que aunque para muchos ya estaban olvidados, otros tienen que convivir con ese sufrimiento cada día.

En el documental vemos como la huella de la Guerra Civil está aún muy impregnada en el interior de los protagonistas, puesto que ellos sufrieron la muerte de sus familiares, a los que les arrebataron sin más, sin poder hacer nada, y ahora, con el paso del tiempo, observan como los demás han ido superando esa etapa, pero ellos no olvidan.

La memoria es muy importante para las personas, puesto que si te pasó algo bueno en el pasado, recordarlo te hará ser un poco más feliz, y si te pasó algo malo, recordarlo te hará ser más fuerte y consciente de que todo se puede superar, no hace falta olvidarlo, pero hay que seguir adelante.

La memoria nos ayuda a superar el día a día, y siempre es bueno acordarse de las cosas que te ocurrieron el el pasado. En el documental se ve como los protagonistas siguieron con sus vidas, pero no llegaron a olvidar lo sucedido, puesto que eso también les ayuda a luchar para aclarar lo que pasó. 
Además, ellos tampoco quieren olvidar, puesto que ese recuerdo significa mucho para ellos, y les ayuda a ser mejores y seguir sus vidas.

Mónica Rodeiro 
1ºBI L

La importancia del arte para el ser humano

Los seres humanos tenemos la necesidad de expresarnos para poder relacionarnos con los demás y poder convivir juntos. Una de esas formas de expresión es el arte. 

Mediante el arte podemos expresar aquello que no podemos explicar por palabras, el arte puede entenderse en todos los países del mundo, sin necesidad de traducción. Por ejemplo, si quieres explicar algo mediante palabras puede que otra gente no te entienda, puesto que no habla el mismo idioma que tú; sin embargo, el arte es un idioma universal, por lo que lo que tú intentas expresar en un lienzo puede ser entendido por todos.

La arquitectura, las esculturas, los retratos... representan una forma de arte. Son diferentes, pero lo que tienen en común es que todos tienen la capacidad de expresar algo y la gente lo entienda. Las esculturas muestran una realidad que es entendida por todos, los retratos hacen que la gente vea como es una persona en la realidad, dada la exactitud del dibujo.

El arte es esencial en la vida de una persona, puesto que así puede saber lo que siente otra persona que vive en el otro lado del planeta con solo ver una obra suya, y también es importante porque si la gente no sabe expresar lo que siente con palabras, puede recurrir al arte y mostrar a la gente lo que quiere decir.

Mónica Rodeiro 
1º BI L

lunes, 3 de marzo de 2014

El arte en el ser humano

La expresión artística es una de las más frecuentes formas de expresión, en la cual, el artista manifiesta sus ideas o sentimientos. Existen diversos medios artísticos que utilizamos como canal para transmitir algo a los demás, como la escultura, la arquitectura…

Muchas veces estas creaciones vienen dadas de la necesidad que siente el ser humano, un ser social, por compartir con los demás lo no racional, esos sentimientos o emociones, ya sean de amor, terror, melancolía, o cualquier otro tema. La mayoría de estos sentimientos reflejados en las obras son difíciles de manifestar mediante un lenguaje razonado, por eso recurrimos al arte.

Por lo tanto, la buena obra es aquella que consigue llevar a cabo el principal objetivo del creador: que el espectador capte su sentido y se pueda ver reflejado. No obstante, la reacción ante una obra no es siempre la misma por parte de todos los espectadores, ya que pueden influir, consciente o inconscientemente, sucesos como experiencias pasadas. Por ejemplo, cuando una persona escucha una canción, la letra puede no transmitirle nada, pero a otra persona puede recordarle a una vieja canción que cantaba su abuela hace ya muchos años.

En mi opinión, todos podemos ser artistas, ya que los sentimientos forman parte de todas las personas, pero no toda la gente tiene la misma facilidad para darse cuenta de ellos o expresarlos. Esto se debe, de algún modo, a la influencia que tenga en cada individuo la parte más racional de la mente humana, el superego, que se opone al id, la parte más irracional, tal como explicaba el médico austríaco Sigmund Freud (1856-1939).



Alberto Pita Vidal, 1ºBI

Razones para la memoria

El otro día vimos en el instituto el documental "A pegada dos avós" donde se recogía el testimonio de los que más sufrieron la Guerra Civil, las personas. Personas concretas, con nombres y apellidos. Es por esto que creo que la memoria histórica debe referirse a todo lo que pasó, con independencia del bando que ocupe cada uno. El documental me recordó una visita que hice a la exposición la Topografía del Terror, en Berlín. Es un espacio compuesto únicamente por fotografías y fotocopias de documentos que recuerdan el horror nazi: fotografías de ejecuciones, detenciones, palizas, documentos de clasificación de las personas según su ideología, religión, orientación sexual... Visité también un campo de concentración en el que me encontré con un grupo de escolares alemanes que llevaban sus libretas, en las que escribían sus reflexiones sobre lo que veían.
Creo que éstos son ejemplos de  memoria histórica.
Pienso que la memoria histórica no sólo es recuerdo, es una forma de evitar que algo como lo que pasó pueda repetirse, ya sea la Guerra Civil española, la Alemania nazi...
La memoria histórica también es dignidad. Dignidad de todos aquellos que sufrieron, que fueron víctimas de cualquier bando, que no tuvieron voz, y de los que por ser un número nadie parece acordarse. 
La memoria histórica también es justicia. Justicia para todos aquellos que quedan olvidados tras los números.
La memoria histórica también es testimonio. Testimonio de lo ocurrido, y testimonio de lo que no puede volver a suceder. 
La memoria histórica también es vergüenza. Vergüenza porque nos deja ver lo peor de nosotros, pero que evita que volvamos a hacerlo en el futuro.
La memoria histórica no es venganza. Sirve para identificar a los verdugos, concretándolos, y evita así la generalización, o el odio hacia una comunidad entera, pueblo, ideología... El nazismo no es Alemania, ni los hijos de los verdugos son culpables.


Ana Santorum Martínez, 1ºBI L.

domingo, 2 de marzo de 2014

La memoria y su importancia

La memoria es una de las principales funciones que lleva a cabo el cerebro, y está particularmente desarrollada en el ser humano, pero, ¿Nos beneficia y sacamos provecho de esta cualidad?
Por supuesto que se trata de una cualidad esencial, ya que no podríamos vivir sin ella.
No se puede decir que siempre elijamos si recordar algo o no (ya nos gustaría recordar muchas cosas de las que nos olvidamos), pero sí es cierto que podemos elegir utilizar o no la memoria a largo plazo, en el sentido de recordar o no etapas por las que pasó nuestra sociedad o sociedades anteriores. Digo sociedad porque la memoria de la que hablo no es individual, sino colectiva, la memoria del pueblo. Debemos escoger si dejar atrás catástrofes por las que hemos pasado, como si jamás hubieran ocurrido, o reflexionar sobre ellas y aprender a no caer de nuevo en la misma piedra.
Por ejemplo, en el documental “A pegada dos avós” dirigido por Xosé Abad, un grupo de jóvenes entrevistan a dos personas que sufrieron consecuencias directas de la Guerra Civil Española de 1936, estos jóvenes muestran la importancia de recordar por lo que pasamos, y nos enseñan el único y más efectivo de los caminos: conocer, ahora que aún podemos, los relatos de las personas que sufrieron el franquismo de primera mano, y así evitar que toda una generación quede en el olvido, una generación que pasó por momentos fatales y que merece ser recordada. Si no lo hacemos probablemente nos arrepintamos más adelante. Pero no es solo una cuestión de respeto hacia personas que no merecen caer en el olvido, es también una riqueza en cultura, experiencia y conocimientos que podemos añadir a nuestras vidas para evitar caer en los mismos problemas.

En definitiva, creo que no debemos tener miedo a conocer de dónde venimos, ya que sin conocer el pasado no podemos vivir el presente y sin presente no habría futuro. Pese a que tampoco sea bueno quedarse en el pasado y no salir adelante, sí lo es recordarlo para mejorar nuestro futuro.



Alberto Pita Vidal, 1º BI

sábado, 1 de marzo de 2014

La Memoria...¿De verdad es tan importante?


¿Vivimos en una sociedad que tiende a olvidar más de lo debido? ¿Cuál es la importancia de retener ciertos aspectos de nuestro pasado para formar la llamada memoria colectiva? Dice Fernando Sabater en su libro Ética para Amador que las personas tenemos una especie de “historial de actos” que es lo que nos define. Partiendo desde esta base, la memoria histórica, nuestro pasado en general, parece ser de esencial importancia para poder definirnos como país, sociedad, personas…

Es necesario pues no olvidar de dónde venimos pero, ¿de verdad caemos en el error del olvido? Desde mi punto de vista no se ha escatimado en tiempo ni en recursos dedicados a recordar, por ejemplo, la guerra y la dictadura que tanto han marcado a nuestra sociedad. Sobre esas épocas se han hecho decenas de series de televisión, cientos de películas, miles de libros… Y la mayoría de estas obras tienen como único propósito el no olvidar. Pero esta aparente desmesura de publicaciones artísticas tienen una razón de ser. No son más que una respuesta a la política franquista cuyo principal objetivo era hacer olvidar a la sociedad las atrocidades de la guerra y la postguerra. De esta forma, hay quien piensa que tenemos doble motivo para recordar; uno, las barbaridades cometidas; dos, el haber intentado esconder la verdad. Parece tener sentido pero, ¿Es aún así la memoria tan importante?


Es nuestra misión encontrar un equilibrio. Hay que tener presente el pasado, pero eso no nos puede cegar, y tampoco conviene olvidar que asuntos de la rabiosa actualidad como las revueltas de Kiev, la perturbadora crisis económica o el fenómeno de internet son esenciales para comprender el mundo. Sinceramente, creo que la sociedad española sabe más sobre La Guerra Civil de 1936 que de todos estos asuntos.

EL SER HUMANO Y EL ARTE


Puede que una de las cosas que hace al ser humano “especial” sea el amplio sistema de signos sobre el cual basamos nuestras sociedades y vidas. De hecho, todo lo que nos rodea son signos, es decir, representaciones que al fin y al cabo no hacen más que hacer referencia a una idea abstracta. ¿Qué tiene que ver todo esto con el arte? Pues que el arte es  todos aquellos signos que más poderosamente expresan esas abstracciones. De ahí que el término sea tan amplio; consideramos arte a la literatura, al cine, a la escultura, a la pintura, a la música…


El ser humano “inventa” para “hacer sentir”. Las sensaciones que podemos sentir son infinitas, y sólo son reacciones eléctricas que ocurren en nuestro cerebro. Arte es aquello que nos remite intensamente a dichas reacciones. ¿No es eso una definición demasiado general? Una fuerte patada nos remite al sentimiento del dolor, la muerte de un ser querido al de tristeza…son esas cosas arte? La respuesta es, lógicamente, NO; ¿Por qué no? Pues porque estos sucesos no son signos que hagan referencia a una realidad, si no que son la realidad en sí. Arte es el cuadro que te hace sentir como si te hubieran dado una patada o la película que te hace  llorar.

Antonio Álvarez 1ºBI

Derecho a Memoria

El tema de la memoria es algo que no nos planteamos a menudo, puede que lo hagamos en el sentido de decir que recordamos eventos del pasado pero no la “memoria” que se trata en el documental A Pegada dos Avós. A lo largo de la historia, a la que podemos llama nuestra historia, suceden episodios que muchos tratan que olvidemos o que simplemente no tengamos constancia de que ocurrieron pero la memoria constituye parte de nosotros, parte del ser humano y es necesaria, necesitamos recordar, saber que ocurrió y aprender de aquellos errores que se cometieron o simplemente saber que algunos hechos conllevan a desastres y evitarlos.

El documental refleja esa necesidad de que se sepa la verdad, que conozcamos las historias de gente que sufrió y que a día de hoy sigue sufriendo, gente que se le pidió que dejase de recordar aquellos tiempos, que eso era el pasado, pero de lo que no se dieron cuenta es de que el pasado es la base de nuestro futuro y de nosotros mismos y no se puede hacer que alguien olvide y vuelva a empezar porque somos personas, humanos no ordenadores, no podemos reiniciarlos y ya está, el dolor de ese pasado ya no existe, no; no podemos hacerlo. Los recuerdos siempre estarán ahí junto con los momentos felices que pudieron ofrecernos o por la contra, la tristeza. Son la base de las personas que llegaremos a ser. Si oprimen esos recuerdos, oprimen a la persona que se esta formando. No es justo que te toque vivir situaciones extremas que en el futuro no puedan recordarse, que sea un tema sin derecho a memoria y que tu pasado es como si no existiese, haciendo que tu presente y futuro no tengan la base necesaria para desarrollar tu “yo”. Mirando a través de los ojos de esas dos personas que relatan como fue vivir aquella situación me pregunto si ¿es justo que se haga como si nada? O lo que es peor, ¿si es justo saber de ese pasado y hagamos caso omiso obteniendo de lo ocurrido como resultado aumentar más el dolor de aquellas personas que sufrieron y que parecen no tener derecho a sufrir más porque aquello pertenece al pasado, a un pasado olvidado? Viendo este documental, A Pegada dos Avós (La Huella de los Abuelos) obtendréis las respuestas.

Antía Valiño 1º BI L